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miércoles, octubre 28, 2020

Re-evolución en salud (2): reconocer las amenazas a nuestros territorios, para actuar colectivamente

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Para desarrollar una propuesta como la que planteamos en el artículo anterior, orientada a caminar hacia una Salud Colectiva, se hace necesario observar a Chiloé como un territorio diverso, complejo e histórico y no sólo como un espacio geográfico “alejado o aislado” donde se producen “factores de riesgo”.


 

📲 [TERRITORIO / SALUD] 🦠 Desde El Movimiento por el Territorio #AguaEnMarcha y la Asociación Latinoamericana de…

Publicado por Re-Vuelta en Martes, 25 de agosto de 2020


Nuestro archipiélago es un espacio construido de diversas relaciones entre comunidades y naturalezas, que han sido transformadas violentamente desde
la imposición de un sistema basado en la producción y acumulación acelerada de capital para unos pocos privilegiados, que ha trastocado los modos de vida de las comunidades incidiendo en cómo se vive y cómo se muere. Ejemplo de ello son las precarias condiciones laborales de los operarios de salmoneras y el impacto que esta actividad ha tenido en los mares de Chiloé; los altos indicadores de enfermedades crónicas cardiovasculares, que en gran parte se deben a una alimentación que pasó de natural a industrializada; la sobreexplotación del ponpón (Sphagnum moss) y los bosques nativos con fines comerciales o la implementación de vertederos en zonas habitadas y santuarios de la naturaleza. 

Está ampliamente documentado que la sobreexplotación de los recursos naturales, la pérdida de ecosistemas naturales y la disminución de biodiversidad, sumados al calentamiento global, afectan directamente nuestro acceso a recursos básicos y nuestra calidad de vida y además inciden directamente en la generación de enfermedades, en su mayoría zoonóticas, es decir, transmitidas al ser humano por animales, como es hoy el caso del COVID-19, pero también algunas que ya están presentes en nuestro territorio, como la hidatidosis o la triquinosis y otras emergentes, como el tifus de los matorrales, que ha afectado principalmente a habitantes de sectores rurales del archipiélago de Chiloé. 

En contra de cierta retórica tecnocrática, debemos declarar que las anteriores amenazas no representan “un desafío actual” para el sistema de salud público. Simplemente porque nuestro sistema es hoy ciego a este tipo de daños eco-socio-sanitarios que han avanzado progresivamente por todo el archipiélago desde la década de 1980. Son problemas que se han dejado “fuera del box de atención” y, en el mejor de los casos, han sido asociados a los “determinantes sociales de la salud”, quedando para la acción inexistente de un lugar meramente retórico llamado “intersector”.

Chiloé: Producción local de sus propios alimentos

Pensado desde la Salud Colectiva, el real “desafío post pandemia” es senti-pensarnos como habitantes de un archipiélago que conformamos un sistema de salud en sí mismo y también conectado al resto de la región y al país. Es hacernos conscientes de las amenazas que actualmente enfrenta nuestro territorio y de las que pueden venir, para buscar estrategias familiares, colectivas y también institucionales, que nos permitan potenciar procesos protectores y de resguardo ampliado del buen vivir.

 

Para ello, es necesario mirar un poco hacia atrás y ver que hasta hace unas décadas los factores protectores en las islas eran sus recursos naturales y el uso racional y respetuoso de estos; su soberanía alimentaria, es decir, la capacidad de producir localmente sus propios alimentos; el trabajo comunitario y el apoyo entre vecinos. Indudablemente no podemos volver a esos tiempos, pero sí tomar de ellos lo que hoy podamos desde nuestros territorios y comunidades. Es decir, potenciar acciones locales para contribuir a procesos globales de transformación ecológica, social, cultural y sanitaria. Y en lo institucional, ser agentes activos y críticos en demandar al Estado la protección de la salud y bienestar de los habitantes de Chiloé como un derecho humano, no sólo con más hospitales y atenciones de salud curativas, sino con políticas y estrategias integrales de resguardo ambiental; de investigación-acción, educación e información en salud y de apoyo al desarrollo local y comunitario.   

Chiloé: Producción local de sus propios alimentos

Afortunadamente, para avanzar por esta senda no hace falta “inventar la rueda”, porque hoy todavía resisten en Chiloé (a pesar de los grandes golpes a la biodiversidad y monoculturalidad de la globalización neoliberal) una diversidad de saberes y prácticas de cuidado de la salud de raíces ancestrales y populares. Como propone Sousa Santos (2006) se vuelve necesaria una “sociología de las ausencias” dentro de nuestro sistema de salud, para frenar la invisibilización y discriminación de comunidades, pueblos y movimientos socioambientales que, participativa y soberanamente, ponen en práctica sus propios saberes en salud, con miras a un buen vivir colectivo. Este buen vivir, más allá de la ausencia de enfermedad, se relaciona siempre a un cuidado extenso de la vida, entendida como una profunda simbiosis de diversas entidades humanas, naturales y espirituales en el territorio. Un sistema de salud de Chiloé y para Chiloé debería re-imaginarse a partir de estos aportes desde los propios saberes y experiencias de las y los habitantes del archipiélago.

En las próximas semanas iremos presentando ejemplos concretos de acciones que desde este enfoque de salud colectiva y buen vivir, llevan a cabo personas, familias y comunidades en el archipiélago de Chiloé y en la región de Los Lagos, algunas en forma autónoma y otras en colaboración con los equipos de salud de sus territorios.

Firman:
Alejandra Leighton Naranjo 
Andrés Varela Molina
José Osvaldo Vásquez Reyes 
Natalia Picaroni Sobrado
Sebastián Medina Gay
Sebastián Nuñez Pacheco 
Sindy Urrea Maturana
Soledad Burgos De la Vega
Vanessa Durán Sanzana

Referencias

  1. Abarca, Katia et al. “Tifus de los Matorrales, una enfermedad emergente en Chile”. Rev. chilena de Infectología, Santiago , v. 35, n. 6, p. 696-699, 2018.
  2. Santos, Boaventura de Sousa. “Hacia una sociología de las ausencias y una sociología de las emergencias”. En: El milenio huérfano: ensayos para una nueva cultura política. Madrid: Editorial Trotta, 2006.

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