Hablemos de capitalismo académico

Por Alfonso E Madrid Echeverría

 

Existen tres pilares hoy día en las que el sistema capitalista encuentra base sólida de sustentación, pueden existir otros pero, por razones de síntesis sólo nos referiremos a uno de estos, la academia  los otros dos son el clero y la monarquía.

 

Abordaremos la academia. La academia fundada por Platón, que debía su nombre a un héroe legendario de la mitología griega, Academo. Estaba ubicada en unos terrenos adquiridos por Platón alrededor del 384 a. C, fuera de los muros de Atenas, donde existía un olivar, un parque y un gimnasio. La instrucción allí impartida incluía el estudio de las matemáticas, la dialéctica y las ciencias naturales.

 

Usaremos el concepto de academia como sinónimo de universidad y esta última dentro del reino de la mercancía en el capitalismo neoliberal dominante en Latinoamerica hoy Abya Yala, como acertadamente lo ha precisado ya el distinguido científico social colombiano Renán Vega Cantór en su obra: La universidad de la ignorancia, capitalismo académico y mercantilización de la educación superior (1).

 

Vega Cantór sostiene, en la obra mencionada más arriba, que la universidad está ligada de forma directa al capitalismo ya sea como: a)  un aparato ideológico y por ende de gran influencia y dominación de Estado, b) como un dispositivo garante de la reproducción social del capital, c) productor de fuerza de trabajo calificada para el mercado capitalista y o como formador de cuadros de la clase dominante.

 

La producción y consumo de algo que el capitalismo y el neoliberalismo han posesionado como mercancía es la educación, esta se vende con diferentes etiquetas, empaques, al igual que cualquier otra mercancía que utilizamos a diario pudiéndose hacer un parangón con salchichas, calcetines, detergentes, desodorantes o automóviles. En la educación actual transformada en una mercancía se materializa en la venta directa de títulos universitarios, diferentes cursos, textos, programas informáticos, de capacitación a larga distancia, ensayos ,etc. Esta mercancía que se produce y reproduce en una literal fabrica de conocimientos es lo que conocemos hoy como la universidad. Esta última estará siempre subordinada a los designios de los mercados y la banca internacional.

 

La metamorfosis  sufrida por la educación pública ha sido un proceso relativamente rápido ocurrido en los países latinoamericanos que nos remarca la realidad a la que estamos asistiendo. Ha sido y es la consolidación de un modelo de universidad, que se rige por los mismos principios de convertir el saber en una fuente de valorización del capital. El sistema económico imperante, capitalista, impulsa recetas neoliberales en la educación estando a la cabeza el Banco Mundial e instancias similares y la misma ONU, particularmente la UNESCO, cuyo objetivo principal es reducir la educación superior al mercado, en donde impera la competencia por sobre todo, la maximización del lucro y la proletarización docente.

 

Se ha señalado ya que esta  universidad mercantil no es otra cosa que la llamada universidad de la ignorancia, al que destacadamente hacemos mención. Estas últimas se han convertido en verdaderas fábricas de diplomas, que incluyen los diplomas digitales los cuales se venden en universidades a distancia. El corolario de esta situación en que se produce y consume diplomas y otras mercancías educativas  nos llevan inevitablemente a despreciar el conocimiento y el esfuerzo que se necesita para elaborarlo.

 

Hay algunas constantes que se pueden apreciar siguiendo el análisis en busca de esta transformación, desde un sistema de educación superior público a uno privado. Entre estas sin duda resalta el que la universidad de la ignorancia el conocimiento no se rige por el criterio de la lentitud, propia de la reflexión y del pensamiento, sino que se impone la razón instrumental de una productividad cuantitativa, que todo lo mide y reduce a cifras. Con esto último surge una lógica y un actuar basado en acreditaciones, revistas indexadas, rankings que posicionan a las instituciones que imparten educación superior, profesores, créditos y estudiantes. El tipo de estudiantes que se forman, dando una continuidad al sistema, asimilan la competencia como valor fundamental del proceso educativo lo que otorga una máxima importancia a sus profesores, créditos y cursos de acuerdo irrestricto con la rentabilidad mercantil que existe en la actualidad o a futuro.

 

En la situación anteriormente descrita de nada importa  ni sirve en lo mínimo el conocimiento ni el saber, lo que prima  es el valor de cambio que puedan tener las ideas o los cursos que se venden y, que cada uno de los o las estudiantes deben decidir si compran o no.

 

Lo que implica comprar de acuerdo a las reglas de cualquier mercado implica también desarrollar el sentido de avaricia, según la cual toda actividad de aquel consumidor/estudiante, desde actividades al aire libre, lecturas de textos, debe necesariamente implicar una utilidad muy formal, y ojalá instantánea. En este ambiente de mercadeo ya no es importante el conocedor o conocedora ni el investigador o investigadora independiente, porque lo que más importa es aquél o aquella que genere  ingresos económicos a una institución, es decir a una universidad. Así aparece el burócrata en vez del profesor o se fuerza aquel talento a cada vez más burocratizar su actividad que llena formularios y mantiene, o mejor dicho debe mantener, contactos firmes y fluidos con el mundo empresarial en clara búsqueda de recursos económicos.

 

El capitalismo académico en Chile

La universidad chilena, podríamos generalizar sin temor, que representa el modelo de capitalismo académico exacerbado, asociado al sistema neolioberal capitalista impuesto en Chile a partir de la implantación de la dictadura cívico militar en 1973. En este ambiente  la gran mayoría de profesores que dictan clases son vistos hoy en día casi como un verdadero estorbo, y muchas veces, el último escalón de la pirámide universitaria.

 

En el modelo expuesto desaparecen los profesores y en su lugar aparece una casta de burócratas/investigadores, muchos de ellas y ellos sin otro horizonte que el permanecer alertas ante cualquier posibilidad de los llamados fondos concursables de todo tipo, obligados por la competencia mercantil y verdadera presión de autoridades administrativas de estos centros de altos estudios, cuya preocupación constante y fundamental es el de publicar en revistas indexadas, siempre en la perspectiva de mejorar salarios. Las publicaciones a su vez se desenvuelven en el mercado en el que se cotiza y premia la productividad de aquello que se escribe y se investiga, siempre y cuando se realice todo este proceso bajo parámetros establecidos, en revistas indexadas y clasificadas. Todo lo que no se publique allí simplemente no existe…aquí se encuentran por miles innumerables experiencias de jóvenes investigadoras e investigadores atraídos por este sistema malévolo, cruel, explotador que estruja cerebros hasta límites sin parangón y en donde para los más no existe alternativa. Existen si, para el incentivo del mercado y una producción eventual de “productos,” empresas internacionales dedicadas y penetradas en universidades de todo el mundo donde cada cierto tiempo se efectúan competencias por la mayor cantidad de trabajos y, por cierto de calidad, como en toda producción premiando lo mejor y asignando con esto los lugares destacados, a aquellas universidades donde el trabajador en serie solo es una unidad de toda una línea de producción y aquel o aquella profesor o profesora, candidato o candidata a alguna maestría y mayoritariamente a un doctorado, es solo una pieza casi invisible del gigantesco proceso del capitalismo académico.

 

Resulta notorio que hoy en día los libros, aunque obligatoriamente citados en ciertas actividades y exigidos como lectura obligada, cada vez son menos atractivos, lo que delata que profesores y profesoras, en número considerable, no leen (no digo revisan) un ejemplar completo ni menos se piensa en escribir sobre un tema necesario y relevante para la disciplina que se imparte. Esto no entra en la línea de producción del capitalismo académico, solo lo hacen las revistas indexadas.

 

En otro plano el pensar llega a ser algo subversivo, para el capitalismo académico, ya que en este medio prima la represión, el control y la obediencia. La tónica, ejemplarizada en la cuna del capitalismo  EEUU, donde se considera dentro del estilo de vida el considerar un pensamiento positivo, este último se caracteriza por asegurarnos que los sueños pueden hacerse realidad solo con un poco de voluntad y donde se requiere sólo el “esfuerzo individual” para alcanzar no solo un bienestar  como persona sino, la riqueza, aquella tan soñada y anhelada, me atrevería a decir, por millones de personas en el mundo y en el caso de los países, abandonar la pobreza y el subsesarrollo teniendo sólo como horizontes el progreso y el desarrollo.

 

En el capitalismo académico, como sucede particularmente en Chile se estratifica a ultranza la clase social a través de la educación aflorando paralelamente una universidad para la clase dominante y una otra, carente del confort moderno, para sectores de la llamada clase media.

 

Resumiendo, sobre el estadio de la universidad en cualquier lugar del planeta, donde exista capitalismo académico, no será difícil conocer la dinámica y su resultado traducible en que seres humanos individualistas, competitivos, ignorantes muchas veces de su propio devenir histórico.

 

Tratándose de educación formal  deseo mencionar en este contexto que en la actualidad, cuando escribimos esta contribución, el Consejo Nacional de Educación (CNED) en Chile, aprobó de manera autoritaria y nada de democrática, con oposición ciudadana masiva además de estudiantes y el colegio  de profesores, la opcionalidad de la asignatura de historia para la educación media en el país (2).

 

En la práctica, bajo el influjo de este capitalismo académico se busca convertir a los miembros de la universidad en grupos humanos obedientes, plegados de lleno al consumo mercantil, políticamente conservadores . Con esto se pretende escamotear a las nuevas generaciones de todo punto de referencia cultural pluriversal y dejarlas  peligrosamente a merced del influjo de los medios de comunicación de masas, lo que los distancia notablemente de una verdadera educación para la vida y sostenida en el apoyo mutuo.

 

La realidad nos muestra, para el caso chileno,  que en poco más de cuatro décadas si existió la voluntad institucional y el deseo masivo de una sociedad que quería construir una nuevo tipo de organización social sobre  cambios sustanciales de todo orden, no menos en la universidad y movimientos juveniles, que incluso proclamaban universidad para todos (3) .Sólo queda el buen sabor en muchas y muchos que hoy viven y ejercen, de una u otra manera la labor de guías y referentes sólidos en las generaciones actuales viviendo y soportando las carencias notables de la universidad mercantil que propaga el capitalismo y que se traduce, como sabemos, en una administración neoliberal y represiva, sobrepoblación, hacinamiento, deterioro de infraestructura, profesores por contrato y mal remunerados, los llamados profesores taxi, segmentación entre profesores que se autocalifican de élite, presumiendo de ser investigadores, y el resto sometidos a evaluación de la producción por puntaje de  revistas indexadas que nadie casi lee.

 

Personalmente he sido testigo y protagonista de esta transformación, como estudiante y profesor,  destacando el sueño de la clase dominante de convertirse en una réplica de EEUU o Europa, lo que se manifiesta claramente, entre otra cosas del sistema educativo que se vuelca al tipo de pruebas neoliberales de evaluación  del tipo PISA. El Informe del Programa Internacional para la Evaluación de Estudiantes o Informe PISA (por sus siglas en inglés: Programme for International Student Assessment) es un estudio llevado a cabo por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), a nivel mundial que mide el rendimiento académico de los alumnos en matemáticas, ciencia y lectura. Su objetivo es proporcionar datos comparables que posibiliten a los países mejorar sus políticas de educación y sus resultados, ya que en este análisis no se evalúa, ojo, al alumno, sino al sistema en el que está siendo educado.

 

Referencias

(1) Vega Cantor, Renán. La universidad de la ignorancia. Capitalismo académico y mercantilización de la educación superior. La Habana, Ocean Sur, 2015, 546 págs

(2) Historia como optativo en Chile. El Consejo Nacional de Educación (CNED) nace con la Ley General de Educación, posterior a la revolución Pingüina del  año 2006 que reemplazaría al Consejo Superior de Educación. Este es un organismo de cuoteo político entre la derecha y la (ex) Nueva Mayoría, con nombramientos designados con perfil asociado a negocios educativos. Defensores del modelo centralista, estandarizado y tecnificante de la educación, que entre sus proyectos ha estado constantemente el ataque a la formación crítica de estudiantes, como lo fue en su momento la “reducción de las horas de historia y filosofía”, hoy aprobando un proyecto que dejó como electivo  la asignatura de historia en la educación de los últimos años de educación media. Fuente: http://www.laizquierdadiario.com/

(3) Movimiento Universidad Para Todos (MUT) . Movimiento juvenil con base en la otrora Universidad Técnica del Estado (UTE) iniciado en 1971, durante el Rectorado del Ingeniero Enrique Kirberg, hoy Universidad de Santiago