Francisco Coloane: “Llevo el mar adentro y lo necesito hasta hoy”

Francisco Coloane: “Llevo el mar adentro y lo necesito hasta hoy”

Francisco Coloane, chilote de corazón, nacido en Quemchi, tiene un lugar central en la historia de Chiloé, en sus narraciones nos muestra un mundo inhóspito y en sus personajes la lucha por la supervivencia.

Su vida, sus narraciones, su visión del mundo sigue viva en nuestra memoria y la de Chiloé.  Hoy recordamos un nuevo aniversario, el 109, de su nacimiento y para ello les compartimos una entrevista realizada en 1998.


*(Entrevista realizada por la periodista Claudia Alamo y publicada en Revista Caras Nº 267, 26 de junio de 1998)

 

 ….. Coloane no cree en Dios, pero sí en la naturaleza. Por eso, no mira los autos ni siente el olor a motores recalentados de la ciudad. Para él todo tiene olor a mar, a ballenas y lobos marinos. Y ésa es su gracia. Porque en ese cuerpo de hombre grande y fuerte, habita un niño cándido y soñador que se aproxima a la ventana buscando estrellas o historias que contar. No había mucho, pero cuando empieza a conversar, uno se sumerge en un mar de oleajes que vienen y se van. Así son sus relatos. Personajes al borde del abismo, que sobreviven a pura fuerza e impulso, porque casi siempre el entorno es devastador.

  

….. Francisco Coloane es, claramente, un clásico viviente de la literatura marítima. De hecho, este autor de obras tan célebres como El último grumete de la Baquedano, Tierra del Fuego, Cabo de Hornos, entre muchos otros, ya han sido traducido a casi todos los idiomas imaginables -el último fue el griego-, y en Chile tiene ventas que bordean el millón de ejemplares.

  

….. Sus historias encantan por el olor a aventura, a riesgo. Pero Coloane aprendió a vivir con esos sentimientos desde niño. No es fantasía, sino recuerdos de infancia donde su padre, Juan Agustín Coloane, un ballenero fuerte y querendón, murió cuando Francisco tenía 13 años. Su madre, Humiliana Cárdenas, también partió al poco tiempo. Y el Francisco adolescente hizo camino al andar. Entre sus múltiples oficios en el sur, de peón en una hacienda ovejera, de capador de corderos, de amansador de caballos, de cronista de un diario. Luego vendría el escritor, el redactor, el actor y hasta documentalista.

  

….. El proximo 19 de julio cumplirá 88 años. No quiere homenajes. Muy pocos amigos cruzan el umbral de su departamento. Quiere estar tranquilo, en silencio. De algún modo, Francisco Coloane ha hecho una opción radical por recluirse en sus recuerdos, en algunos libros y en sus propios escritos. Pero sobre todo en los brazos cálidos de su mujer. De hecho, dice que es ella la que lo mantiene vivo.

 

 

-Don Francisco, hay una parte de su vida, que es su infancia, en la que habitan recuerdos y personajes fascinantes. Sin embargo, intuyo que hay un dolor subterráneo en sus relatos. ¿Ese dolor tiene que ver con un modo de exorcizar sus propios sufrimientos o más bien como un modo de protestar por la soledad de esos seres débiles frente a la inmensidad del mar y la grandeza aplastante de la tierra, el viento y la nieve?

 -Hay un dolor subjetivo o subterráneo o submarino, como diría yo, que se expresa en todos mis relatos, desde mi primera infancia chilota. Juan Gana, un periodista amigo que ya falleció, me llamó Chilote de Roca, identificándome con mucha intuición y afecto a los “patos libres y cormoranes de roca”, donde procrean sus polluelos.

 

 

-¿Y cuáles diría que son sus “polluelos”?

 -… Mis polluelos pueden ser mis inicios en la literatura, en la piedra, en la roca que fue parte de mi entorno junto al mar en Quemchi. Viento y nieve, mar y tierra entre los canales patagónicos, en las rutas de Magallanes y la Antártida.

 

  

-¿Cree, entonces, que hay una relación entre el carácter de las personas y la naturaleza en la que habita?

 -Creo que sí. Sobre todo porque en Chiloé se agregan los temblores, terremotos y maremotos donde nuestras islas interiores bajaron más de un metro de su nivel del mar. Por ejemplo, mi vecino Elías Yáñez, un personaje siempre presente en mis apuntes literarios, me contó que para ese terremoto de 1960, él estaba sobre un cerco cuando empezó a temblar y se agarró a las varas como si fuera un caballo chúcaro; así se mantuvo durante largos minutos. Puede que Elías en esos años tuviera alrededor de los 80. Y su extraordinaria firmeza le dio vida hasta los 90 años. Siempre recordaré también al buzo que pescaba ostras en el golfo de Ancud y que fue lanzado por una gran ola sobre el ramaje de un coigüe. Semejaba con su escafandra a un astronauta que hubiera caído de otro planeta. Tal vez Venus, porque se bajó del “alamo” sano y salvo.

 

-Usted siempre ha puesto al hombre al borde del abismo, enfrentando a la violencia de la naturaleza. Sin embargo, más allá del profundo realismo de sus relatos, hay una mirada de ternura. ¿Qué le provocan esas historias en su fuero interno?

-…Stendhal dijo: “La flor del amor se va a cortar siempre al borde del abismo”. En mi fuero interno soy como hijo de esa naturaleza, a veces en la cresta florida de una ola, llena de ojos vacíos, y otras veces en los brazos amorosos de una extendida playa arenosa de sus resacas. Cada vez que entro al mar, soy lo mismo que un bote, salgo de espaldas nadando a remazos, con la quilla de mi espina dorsal y me levanto gracias al dios-mar sin revolcones.

 

 

-¿Entonces, diría que usted es uno de esos personajes? Se lo pregunto porque perdió a sus padres cuando era un adolescente y sólo usted sabe lo que significó esa orfandad en su vida.

-Sí, a veces uno se identifica con dos o tres personajes como si fueran una “santísima trinidad”, o como en un puente curvo desde la infancia hasta la ancianidad. Kipling escribió: “Dadme los primeros seis meses de un niño y os diré quién es el hombre”. El era inglés-hindú. Yo chilote…

 

 

-Después de la experiencia de hacerse hombre sin tener a sus padres al lado, ¿cómo diría que se relaciona con sus dos hijos: es un padre aprensivo o, más bien, los deja partir mar adentro sin influir en su destino?

-La verdad es que mi relación con Alejandro, de 63 años, y Francisco, de 50, son muy buenas y normales. El primero vive en el extranjero, y el menor vive desde hace poco en Santiago. Tengo varios nietos a los que veo cuando viajamos con mi mujer a Europa o cuando el nieto suizo viene a Santiago, que es regularmente año por medio. Hace pocos días recibimos una carta suya. Nos decía que acababa de adquirir en Ginebra, donde vive, la traducción de El camino de la ballena, y nos adjuntaba un comentario del diario Le Monde de París. Lamentablemente todavía no tenemos ningun ejemplar. Pero ha sido una alegría en vísperas de mis 88 años. Alejandro se ancló en Francia hace muchos años. Hoy vive en los Altos Alpes, se casó con una maestra en estadísticas y tienen dos bellísimas hijas. El tiene una pequeña librería de libros antiguos y viejos. También tiene a la venta los libros de su padre y cuando le preguntan si tiene algún parentesco con ese “Coloane”, él dice “a lo mejor sí”, y larga una carcajada.

 

La vida y la muerte

 

-Ha dicho que en su infancia descubrió que las tragedias suceden sin aviso ¿Le teme a lo sorpresivo del destino?

-Siempre hay un azar en el destino. Parece que alguien jugara a los dados o a la ruleta con uno… Cierta vez entré al Casino de Puerto Varas y vi que el 28 no había sido jugado. Entonces, le puse tres o cuatro escudos de esos años, y de repente escucho al croupier que grita: “¡Negro el 28!”. Desde entonces juego a esa terminación, si se me ocurre comprar un boleto de lotería. A veces me resulta.

 

-Usted mismo ha estado varias veces al borde de la muerte, pero siempre se ha salvado. ¿Cómo vive el tema de la muerte?

Los indios yamanas del Cabo de Hornos creían haber descendido del cielo a través de una cuerda confeccionada con cueros de focas de dos pelos amarrándolas eslabonadas en forma de ocho. Yo siempre recuerdo una frase de la Biblia Latinoamericana que dice: “Dios es el infinito presente en lo íntimo del ser humano”. Curiosamente, el ocho extendido es el símbolo del infinito. Sin embargo, a veces la vida y la muerte se eslabonan alternativamente con un negro y otro blanco, como el día con la noche.

 

-El año pasado anunció su partida para cuando cumpliera 88 años. ¿De verdad tiene ganas de partir? ¿Por qué?

-En una entrevista dije que me gustaría cumplir los 88 años, porque ese tiempo era suficiente para vivir; a esa edad se pierden muchos encantos de la vida; además, creo que en mi labor literaria he dado todo lo que he podido y de eso estoy satisfecho. Pero ahora me siento más tranquilo ya que estoy al borde de esa edad, y tengo la alegría de estar conversando con usted.

 

-Usted tiene una relación impresionante con el mar. ¿Qué es lo que lo revitaliza de esta pasión?

-… Lo que me revitaliza es el cosquilleo del oleaje envolviendo mi cuerpo, como si fuera un niño que está siendo acunado con una adormecida canción de las olas. Siento aquella osmosis que debemos al vientro materno, donde se tejen las primeras vibraciones del embrión humano. Nace la vida. Tal vez por eso llevo el mar adentro y lo necesito hasta hoy.

 

 

-Siempre ha declarado que también lleva el sur adentro y que, por tanto, vive como “encajonado” en Santiago. ¿Por qué le desagrada la ciudad?

-Santiago fue una ciudad dificil. Venir desde esos campos magallánicos, y llegar a la Estación Central, un barrio con cierta sordidez a pesar de sus trenes, y con gente, perros y de todo pululando por sus alrededores me produjo un gran desencuentro. Creo que la ciudad no me cayó bien ni yo a ella. A los pocos meses regresé a Magallanes. Pero luego volví a la capital para intentar una nueva aventura. De a poco me fue interesando el mundo nuevo que se me iba abriendo y, por cierto, la vida cultural con la que empecé a tomar contacto. Hasta que lentamente el clima me empezó a conquistar un poco, aunque siempre he extrañado ese viento del sur que lo limpia todo.

 

-¿Cuál es el aporte que usted siente que ha hecho a la literatura? Se lo pregunto porque, aunque su trabajo ha sido premiado en el mundo entero, usted mantiene una cierta distancia con el éxito.

-No lo sé bien, siempre he dicho que en todo eso que está publicado algo bueno debe haber. Yo escribí porque pensé que a la gente les podía interesar el mundo que les transmitía.

 

 

 -¿Y cómo definiría usted su obra y trabajo creativo?

-Uno está consciente de lo que escribe, pero no está plenamente conscientedel cómo escribe. varios críticos me han ayudado a tener una visión más completa de o que hago, como Alone o Polac. Sin embargo, David Petreman, un crítico norteamericano, señala que en la prosa de mis cuentos se destaca lo que llama el understatement, o sea, decir mucho pero con pocas palabras en un estilo simple, el lenguaje de los silencios o algo así. En realidad, imagino que los críticos aprecian mejor el ejercicio del creador.

 

 

-¿En este ejercicio, existe una dualidad entre el hombre y el escritor que es usted?

-Es una pregunta difícil porque si existe algo donde menos se puede separar la actividad creativa del ser mismo, es la literatura. Esta se hace en silencio y en soledad, porque los impulsos iniciales son aquellos que van en la búsqueda de algo que pertenece a los orígenes y que no se puede definir. No sé muy bien que buscaba en mis escritos de entonces, pero ciertamente había algo del hombre esencial en esos personajes en que muchas veces no sabía exactamente si eran mis propias vivencias.

 

  

-¿Por qué nunca ha echado mano a las fábulas ni a los “efectos especiales” para contar sus historias? ¿Cree que estas técnicas pueden distorsionar el oficio del escritor?

-Sobre literatura es poco lo que me gusta decir; me considero un buen lector y leo de todo. Pero no podría hablar de técnicas literarias, ni de modernismo, ni realismo mágico o sin “magia”. Soy un autodidacto y he dado lo que he podido entregar de acuerdo a lo que he vivido y me ha impactado.

 

  

-¿Pero qué es lo que le atrae del realismo?

-… Algo le voy a contar sobre este tema. Como corriente literaria sé más de oídas que por estudios. La literatura la he sentido como un medio para expresar mis visiones, mis sentimientos, mi entorno en general. Algunos críticos que han escrito de mi trabajo, han habalado de un “realismo populista” y de allí que Montes y Orlandi me sitúen entre los de la generación del 42.

 

 

-Aunque, como dice, usted sepa más de oídas que por estudios, imagino que tendrá algunos autores preferidos…

-Existen muchos escritores nuevos y jóvenes que son muy buenos. No puedo nombrarlos porque son muchos. Pero siempre observo la inteligencia de un escritor como Bobbio, el filósofo italiano. Patricio Manns tiene una prosa rica y poética, y Luis Sepúlveda rescata la esencia del escritor cosmopolita. Las crónicas de José Miguel Varas me acompañan porque hay genio e ingenio. Leo también a Lafourcade porque a veces me hace reír y otras veces me hace pensar.

 

 

-¿Y cómo ve a la nueva generación?

-He leído a varios jóvenes a quienes admiro; nombrarlos es difícil porque se me quedarán varios escondidos. Siento que hay una verdadera revolución en la escritura más que en la literatura. El lenguaje a veces me desconcierta. Por eso vuelvo a mis viejos libros. Siempre tengo a Darwin a mi lado y algunos otros que me acompañan.

 

 

-Da la sensación de que le inquieta que lo vean como un célebre. ¿Por qué tanto pudor?

-Sí, me inquieta, especialmente ahora en la vejez. A veces, cuando veo algunos libros o traducciones mías, parece que no fuera yo. Son como sueños increíbles que bordean mi ancianidad. Aunque tampoco niego ni oculto mi vanidosa alegría de tener la traducción de mis libros como la de El último grumete de la Baquedano al inglés al francés y este año, al griego. Entonces pienso que mi “grumete” puede estar en buena compañía junto a La Iliada y La Odisea de Homero. Pero para terminar con esto que no puede llamarse celebridad, menos fama, vuelvo a un poema que siempre me ha gustado. “Lo fatal” de Rubén Darío que dice: “Dichoso el árbol que es apenas sensitivo / y más la piedra dura porque ella ya no siente / No hay mayor dolor que el dolor de ser vivo, / ni mayor pesadumbre que la vida consciente”.

 

Buscando una estrella

 

-¿En qué está ahora, don Francisco? Da la sensación de que ha querido replegarse un poco. ¿Siente que hay una etapa de escritor que se cerró?

-… Son los 87 años. No tengo tu agilidad ni la ligereza de mis tiempos de periodista, que también lo fui. Pero antes las entrevistas no se hacían con máquina grabadora, sino que recordando lo que se había conversado. Recuerdo que una vez, cuando era joven, le hice una entrevista a Pabo Neruda en su casa. Yo no lo conocía. Neruda me llevó a caminar por todos lados y nunca me contestaba lo que yo le preguntaba. Cuando terminé la entrevista escribí: “A lo mejor, Pablo Neruda no tiene más voz que la de un caracol”. Así fue como me vengué. Y a él le gustó mi venganza.

 

-O sea, que tiene una larga relación con el género de las entrevistas…

-Yo le tengo un poco de temor a las entrevistas. Esa es la verdad de las cosas.

 

-¿Y qué es lo que le da temor?

-Me da miedo decir tonterías. Recuerdo que Oscar Wilde dijo una vez que no había preguntas tontas, sino que respuestas tontas. Mire, hace rato le hablé de la palabra “osmosis”. Y esa es una palabra griega que se puede escribir con acento o sin acento. Yo prefiero hacerlo con acento: ósmosis. ¿Sabe por qué? Porque el acento es como un bailarín. Se puede poner en cualquier parte, aunque a veces no corresponda ponerlo. Porque los acentos son como un pajarito que va picando de flor en flor, y no molestan porque siempre son hermosos. Entonces, un acento siempre es bonito.

 

 

-Bueno, ésas son licencias que usted se puede dar, ¿no? Total, ya hizo su aporte a la literatura…

-Bueno, como decía Alone, soy un hombre de prosa sencilla. Y lo sigo siendo hasta ahora. Una vez, Juvencio Valle me dijo: “No sé para que escriben versos que no se entienden”. Y a mí me gusta escribir con claridad y sencillez para que sea leído por cualquier persona.

 

 

-En ese sentido, ¿considera que hay un poco de vanidad en la literatura de hoy?

-En la actualidad, sí, incluso, ahora, con todos estos jugadores extraordinarios del Mundial de Fútbol, se ha producido una nueva literatura, que es la futbolística. Neruda decía una cosa muy notable: que en Francia hasta los tontos son inteligentes. Y eso es lo que estamos viendo ahora en el Mundial de Fútbol, donde hasta los tontos se vuelven inteligentes. (Se ríe).

 

 

 -¿Y no le preocupa que exista una adicción al fútbol?

-Sí, es extraño, ¿no? Porque parece que incluso está reemplazando a las cosas religiosas. Hace poco leí que en las iglesias de Santiago se iban a poner oraciones para que ganáramos. O sea, hay que rezar para ganar. Asombroso. Pero, bueno, casi generalmente los boxeadores u otros deportistas se persignan antes de la pelea. También a mí me enseñaron desde niño a persignarme en los botes. Cuando venía un temporal, por ejemplo, mi madre me decía: “Persignate, hijo. Reza para que nos salvemos”. Y yo lo hacía. Y ahora, cuando a veces me meto al mar, también me persigno.

 

-¿Se persigna aun cuando usted no sea creyente?

No soy creyente. Pero creo en la naturaleza, porque ahí hay partes de la divinidad. Por ejemplo, Pío Baroja decía una cosa extraordinaria: que si la tierra fuera un Dios, el mar debería ser su cerebro. La verdad, es que pienso que tanto la vida en la tierra como en algunos planetas ha surgido del mar. El planeta Venus, por ejemplo. Y en las mañanas, cada vez que puedo, miro a Venus, que es muy brillante, tiene un titilar precioso, como si tuviera cinco patas.

 

-¿Esta afición por la astronomía, es de ahora o le viene de la niñez?

-Desde niño anduve en bote, a caballo, y siempre las orientaciones de las estrellas las he llevado en la mente. Incluso, en mi casa de Quintero siempre salgo a la terraza y veo constelaciones enteras.

 

-¿Recuerda algún minuto de su vida en que haya dejado de mirar las estrellas?

-No, siempre he mirado una estrella. En la noche sobre todo, antes de dormirme, voy por cada una de las ventanas de mi departamento para ver si encuentro una. Y cuando veo una estrella, entonces, me acuesto feliz porque el mundo está tranquilo. Y yo puedo dormir en paz.-

 

 

 

Desde Chiloé llaman a la insurgencia cultural a nivel internacional

Desde Chiloé llaman a la insurgencia cultural a nivel internacional

Diversos escritores y escritoras de chiloé, de diversos puntos de Chile y Países como méxico, Perú, Italia, Argentina, entre otros, se reunieron en mayo en un encuentro en Curaco de Vélez, organizado por la agrupación culural el Rodezno y la Escuela Superior Campesina .

En este encuentro se reafirmó un manifiesto realizado en Monte Hermoso, Argentina, en el mes de Abril, donde se constituyo el Frente internacional literario por la libertad, siendo elegida la escritora Canaria – Curacana, Maribel Lacave, como coordinadora, se estableció que el día 18 de agosto será el día de la insurgencia cultural, en conmemoración del fusilamiento de Federico García Lorca por las tropas Franquistas, razón por la cuál se realizarán diversas acciones y actividades en varios países.

Sobre este llamado desde Chiloé, tenemos la palabra de Maribel Lacave de la agrupación el Rodezno y quien además dirige el Frente internacional de escritores por la libertad.

A continuación, un resumen en nota de prensa con la presentación de Desna Alcarruz Mansilla y enseguida, una conversación en extenso con la escritora.

 

Nikola Sepúlveda: “Si más personas hicieran títeres, vivirían más felices”

Nikola Sepúlveda: “Si más personas hicieran títeres, vivirían más felices”

  • “Los títeres son una herramienta pedagógica, una herramienta para la vida. Si más personas hicieran títeres, podrían comprender el juego, desde las y los niñ@s a los padres, para así poder criar de una manera más educativa” afirma la titiritera Quellonina.
  • Nikola a través de su compañía ‘Okliria’ realiza un Taller en el Centro Cultural de Castro con el objetivo de rescatar la sabiduría que tiene la gente que habita la Isla, como mapuche-williche, como chilotes, y de esa manera poder realzar las costumbres de la comunidad. Comenta que para ella, éste oficio es una forma de vida, “una vive y come de ésto”.

 

Rienzi Figueroa V.

Nikola Sepúlveda (24), oriunda de Quellón, relata que practica el Teatro desde los 11 años. A los 16, en Puerto Montt conoció el Teatro Popular por medio de una ‘maestra’ actriz y titiritera que la formó en éste oficio. En ese entonces, comenzó a levantar salas autogestionadas, dándole la oportunidad de comprender que el teatro lo puede hacer cualquiera y su principal motor es la liberación.

A los 18 años decidió que su oficio de vida sería ser titiritera. Participó del seminario ‘La historia del títere en Chile‘ el cual despertó su interés por transmitirle a la Pichiquiché ‘gente pequeña’, el conocimiento de los antiguos de forma didáctica, y a través del juego demostrar la importancia de la identidad del territorio, para así poder defenderlo y seguir construyendo, sin olvidar la memoria de los pueblos.

‘Soñando Historias Territoriales

“El taller de Títeres y Educación ‘Soñando Historias Territoriales‘ se gesta con la motivación de traspasar el oficio del títere a niñas, niños y gente adulta en la Isla de Chiloé. Transmitirles las técnicas del oficio, entre ellas la manipulación de objetos, los bocones, los títeres de mesa y los títeres de guante”, comenta la quellonina.

Una vez que las personas comprenden la técnica, se desarrolla la construcción del títere, para luego dar paso a la dramaturgia, en donde se realizan cuadros ilustrados, orientados en el territorio. “La idea es construir desde lo cotidiano, desde su infancia, historias territoriales basadas en la identidad de la Isla, desde una creación colectiva para lograr un trabajo comunitario” asegura.

Afirma que los títeres son una herramientas pedagógica, una herramienta para la vida. “Si más personas hicieran títeres, vivirían más felices, podrían comprender el juego, desde las niñas y niños a los padres, para así poder criar de una manera más educativa” .

A través de su compañía de títeres (@okliriatiteres en su Fan Page de Facebook) lo que quiere representar con el taller ‘Historias Territoriales es “rescatar la sabiduría que tiene la gente de la Isla Grande, como mapuche-williche, como chilotes, y de esta manera poder realzar nuestras costumbres, nuestra comunidad, la solidaridad que se vive en las mingas”, finaliza.

¿Ley de Patrimonio o modernización de monumentos del Estado colonial del siglo XXI?

¿Ley de Patrimonio o modernización de monumentos del Estado colonial del siglo XXI?

Foto: Diario Uchile

¿Qué esconde el Gobierno al ocultar el texto reforma a la Ley de Monumentos Nacionales? ¿Qué expectativas pretende cumplir? ¿Pretende esta reforma reconocer mecanismos efectivos y autónomos para que las comunidades y pueblos originarios puedan defender su cultura y territorios sagrados de mineras, inmobiliarias, forestales o salmoneras, principales conflictos patrimoniales y ambientales en nuestro territorio? ¿Eliminará las divisiones natural/cultural material/inmaterial que no comprenden la complejidad y naturaleza de nuestra memoria? ¿Pretende revertir la ausencia en nuestra memoria pública de la cultura y de las luchas de pueblos originarios, mujeres, obrerxs, campesinxs y pobladorxs, frente al nacionalismo que por años se ha mantenido al erigir monumentos públicos de próceres hombres republicanos y coloniales, convenciéndonos de que no tenemos más memoria que las glorias militares de asesinatos contra nuestro propio pueblo y el expolio de la colonia?

 

Hasta hoy la Ley Nº 17.288 sobre Monumentos Nacionales ha sido cómplice del despojo cultural y ambiental de comunidades y pueblos originarios. Ha sido estéril frente a las insistentes demandas de cientos de comunidades que han solicitado que se proteja de forma efectiva su territorio y patrimonio cultural, frente a los intereses extractivistas de las empresas privadas y del propio Estado. Deliberada es la fragilidad de nuestro sistema patrimonial en conocidos casos de muerte anunciada como el Dakar, Ralco, Rapa Nui o el Mauro frente a la voracidad del capital.

 

Ante las insubordinadas memorias de la resistencia de las organizaciones de derechos humanos y en contra de todas las recomendaciones internacionales, el Estado ha sido parte del silencio cómplice respecto de la memoria del terrorismo de Estado cometido en dictadura en casi completa inacción e impunidad frente a la desaparición de personas primero y luego de los sitios de detención y exterminio como lugares de memoria o resistencia, así como de archivos de las fuerzas armadas y de orden, entre otros documentos relevantes para garantizar el derecho a la verdad y la memoria. Más aún, las pocas acciones estatales en este sentido, se han constituido en acciones para encapsular el conflicto en el pasado, en un memorial aislado o en una vitrina, neutralizando las aún pendientes demandas de verdad y justicia acorde a un discurso vacío de reconciliación.

 

La memoria es política, y la ley de Monumentos Nacionales, es uno de los instrumentos de imperialismo cultural: se construye desde el fetiche y el folcklore de la élite, con el argumento de preservar/acumular una riqueza cultural academicista, colonial y europeísta, referente de valores con los que es deseable educar/domesticar al distante e ignorante pueblo. Se constituye como una construcción cultural impuesta y lejana muy distinta a la construcción de memoria de las vidas de las comunidades. No obstante, algunas apropiaciones modernizadoras de la memoria del pueblo se pueden acoger, siempre y cuando no impidan la acumulación del capital. Hoy, la reforma a la Ley de Monumentos será un instrumento conveniente: por una parte es lo suficientemente inofensiva -tanto ética como legalmente hablando- como para que su transgresión pueda incluirse en la planificación financiera, y lo suficientemente filantrópica y ahora modernizada, como para que su observancia sea aplaudida y neutralice los conflictos del sistema capitalista con todos los aspectos de nuestras vidas.

 

Cual acuerdo alegre, democrático y popular, siempre con connotación de urgente, los últimos tres gobiernos han anunciado la reforma a la actual Ley de Monumentos Nacionales, con decepcionantes desenlaces. Este Gobierno es el que más lejos ha llevado la empresa: se ha elaborado una Reforma a Ley de Patrimonio, cuyo texto nadie conoce salvo la misma élite de siempre que fuera convocada a su redacción y validación.

 

El día 1º de marzo de 2019, el Subsecretario de Patrimonio, Emilio de la Cerda destacó a través de su cuenta de Twitter que “tras + de 80 instancias de participación, ingresaremos el proyecto Ley de Patrimonio que actualizará legislación del 70”. No obstante, al solicitar a la misma institución las copias de las actas de los encuentros ciudadanos que se han hecho para discutir el proyecto de ley o de consulta a pueblos originarios la respuesta fue la siguiente: “(…) nos abstendremos, por ahora, de entregar la información solicitada a la espera de su ingreso al Congreso Nacional, lo que se verificará en los próximos días, momento desde el cual esta información será de acceso público”.

 

Con esta respuesta, el Subsecretario de Patrimonio sutilmente nos señala algo que nos hace arder la herida colonial: la obligatoriedad de la consulta a los pueblos originarios, previa e informada, respecto de todo acto administrativo que les incumba, aun es, para la clase política, parte del discurso, pero ausente en la realidad. Las comunidades sólo son consideradas cuando se presentan despolitizadas, despojadas de su capacidad de agencia, sutilmente domesticadas, pero son silenciadas cuando evidencian un potencial desestabilizador frente al ejercicio unitario del poder.

 

Un Estado cuyas estructuras fundamentales se sustentan en pilares profundamente antidemocráticos nunca alcanzará la envergadura de los requerimientos ciudadanos en la materia; no podemos sino dudar de las supuestas buenas intenciones, porque sabemos que en su médula, carecen de legitimidad.

 

Grave es el escenario de nuestra democracia, donde se vulneran de forma permanente tratados internacionales como el Convenio 169 de la OIT. Como lo han señalado jueces del Tribunal Constitucional “El desconocer reiteradamente el derecho de los pueblos originarios a incidir en la adopción de medidas que pueden afectar sensiblemente y de manera perdurable sus propios modos de vida y subsistencia, da lugar a una infracción constitucional de un tipo de garantía que, en una democracia moderna y crecientemente participativa, no puede ser ignorada, so riesgo de convertir en letra muerta los compromisos que el Estado de Chile ha contraído en esta materia ante su propio pueblo y la comunidad internacional” (rol 1988-11).

 

Han pasado muchos siglos y seguimos siendo colonia y nuestra memoria oficial lo refleja. Este Gobierno esconde el texto de esa ley porque a través de la incorporación conceptual de otras formas de nombrar los monumentos o patrimonios, a través de una especie de enjuague teórico, se busca adornar el persistente despojo de los derechos culturales de las comunidades y levantar un “corpus técnico de la eficiencia” que permita, con mayor agilidad, aprobar iniciativas extractivistas de nuestras vidas, cultura y medio ambiente. Dejando, como siempre, a los bienes materiales como expresiones inocuas y mercantilizadas, a los museos y archivos como dispositivos del poder de turno, y a las personas, como evidencias vivas de un neo folklor, sin territorio, sin proyecto y despolitizados.

 

Esta reforma se funda bajo el mandato velado de erradicar eficientemente todos los posibles obstáculos al aparente desarrollo que promete el capitalismo globalizado. Algunas veces con medidas legislativas, otras veces con represión y violencia, otras veces con corrupción. He ahí algunas claves para interpretar el fugaz despido del Director del Museo de Puerto Williams, por hacer su trabajo y defender la cultura yagana frente al extractivismo de las empresas salmoneras noruegas, invitadas por el mismísimo Presidente de la República a depredar nuestros recursos naturales, contaminar nuestras aguas y terminar con una cultura ancestral vinculada al mar. No fue sutil el gesto.

 

Y es que no hay que engañarse. El Estado asesinó Camilo Catrillanca en noviembre de 2018. Cinco meses después, en abril de 2019, se anuncia un proceso de consulta indígena para modificar la Ley Indígena, con el objetivo de permitir la venta y arriendo de tierras. En medio de conflictos por el antidemocrático también TPP 11 y los conflictos por el agua, en mayo el Gobierno anuncia, en el mes del Patrimonio, la promoción de un proyecto de ley sin participación. Es cada vez más desolador enfrentar en términos razonables la distancia ideológica con la clase política en la disputa por la cultura y el territorio.

 

¿Si la reforma planteada es un avance modernizador en protección de nuestro patrimonio? Devastadora es la respuesta ante la curiosa similitud entre cualquiera de las formas de normalización del patrimonio con el Concilio de Lima, documento evangelizador de indios en América. Un documento que estaba traducido al quechua y al aymara, y ordenaba erigir cruces e iglesias en los sitios sagrados, apropiándose de los símbolos para colonizar y apaciguar a los indios. Ahora es el Estado el que pone sus logos de Gobierno y sus políticas sobre lo que es sagrado, imponiendo una hegemonía discursiva, y despolitizando cualquier gesto de resistencia, respondiendo al lobby de entidades como la Cámara Chilena de la Construcción, mineras y transnacionales, cimentando la devastación cultural del Estado nación neoliberal chileno.

 

La impotencia ante la nula participación en la conducción del país y de nuestras vidas, no solamente evidencia la existencia de una clase y sistema dominante, sino que, más profundamente, nos revela el carácter eminentemente antidemocrático de nuestro sistema político que lo permite. A partir de la vulneración del ejercicio democrático de participación, el destino de cualquier otro bien público que este proyecto debiera proteger, es implacablemente fatal.

 

– Comunidad Indígena Yaghan de Bahía Mejillones
– Centros de Estudios e Investigación Mapuche – Comunidad de Historia Mapuche
– Alianza Willi Mapu Kiñe Rakizuam
– Coordinadora Nacional Indianistas, CONACIN
– Consejo de Comunidades Williches de Chiloé
– Comunidad Kaweskar Nómades del Mar
– Asociación Nacional de Funcionarios del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, ANFUCAP
– Asociación Nacional de Trabajadores y Trabajadoras del Patrimonio, ANATRAP
– Londres 38, Espacio de Memorias
– Corporación La Serena 16 de Octubre
– Agrupación por la Memoria Histórica Providencia Antofagasta
– Centro de Estudios Sociales de Chiloé, CESCH
– Somos Cerro Blanco
– Bloque Andino por el Agua y los Territorios
– Movimiento por la Defensa del Agua, la Tierra y el Medio Ambiente, MODATIMA
– Mesa por el Agua Chiloé
– Coordinadora Feminista 8M RM
– Federación de Pescadores Artesanales de Corral
– Comité Socioambiental Feminista
– Movimento de Endeudados por la Educación, Deuda Educativa
– Daniela Morales Fredes, abogada
– Macarena Silva Bustón, arquitecta
– Ivette Quezada Vásquez, licenciada en historia
– Pilar Baquedano Juliá, arquitecta
– Nury Luz Hermosilla Osorio, Vicepresidenta del Colegio de Arqueólogos y Arqueólogas de Chile
– Rocio Barrientos Romero, Presidenta Asociación de Trabajadores por el Patrimonio, Consejo de Monumentos Nacionales
– Laura González, Corporación Memorial Cerro Chena
– Javier Iriarte Muñoz, Agrupación por la Memoria Histórica Providencia
– Juan Espina, Ex nido 20
– Teresa Monardes Valdivia, Agrupación por la Memoria Histórica Providencia Antofagasta
– Asociación de Memoria y Derechos Humanos Venda Sexy
– Asociación de Derechos Humanos de Parral
– ONG Red Solidaria Casa Miguel
– Corporación Memoria Borgoño
– Agrupación sociocultural Aitué
– Colectivo Bugambilia
– Corporación Estadio Nacional Memoria Nacional
– Agrupación Memorial Aeródromo de Tobalaba, AMAT
– Agrupación de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Mulchén
– Corporación Tres y Cuatro Álamos

Cierran talleres literarios en liceos de Castro y Curaco de Vélez

Cierran talleres literarios en liceos de Castro y Curaco de Vélez

Por Desna Alcarruz Mansilla

 

Esta semana durante el II encuentro de escritores en Curaco de Vélez, alumnos y alumnas de liceos de las comunas de Castro y Curaco de Vélez, reflexionaron sobre el cierre de los talleres literarios en diferentes liceos del archipiélago.

Cabe destacar que la creación literaria contribuye el desarrollo personal de los interesados, especialmente relacionado a la creatividad, a la expresión oral y escrita, al desarrollo de las capacidades de convivencialidad, encuentro de pares, análisis y reflexividad entre los participantes.

 

Lamentable es la situación que viven estudiantes de liceos como Galvarino Riveros de Castro, Francisco Coloane de Castro y Alfredo Barría de Curaco de Vélez, establecimientos donde se realizaban talleres literarios para estudiantes los cuales fueron cerrados sin previo aviso y dejando a jóvenes con la frustración de su trabajo y dedicación. El Taller “Contra Moldes”, “Espejos y Musas” y “Multiventanas” presente en estos establecimientos contaba con la participación de jóvenes escritores y poetas, era un espacio para potenciar y abrir oportunidades a la creatividad y energía de estos jóvenes, cada uno de estos talleres cuenta con una revista literaria en la cual hay poemas, cuentos, novelas y trabajo periodístico, que gracias al arduo trabajo y compromiso de los estudiantes pudo ser lanzada para el público lector, esta revista iba ya por su segunda versión contando con la recopilación del trabajo literario realizados en los talleres pero por el cierre repentino de éste se teme que no vea la luz, frustrando y coartando el trabajo de jóvenes, dejando un gusto amargo y desilusión.

 

Cada colegio lanzó su revista, en el caso de Galvarino Riveros llevaba el mismo nombre del taller “Contra Moldes”, en el colegio Alfredo Barría “Espejos y Musas” y en el colegio Francisco Coloane “Multiventanas” que correspondía a material literario y de periodismo, en este caso el taller fue reemplazado por uno de robótica.

 

Las expectativas que había en torno a estas actividades eran principalmente crear espacios cálidos para potenciar las habilidades literarias de jóvenes con un trabajo horizontal y sobre todo trascender más allá de los espacios propios de los establecimientos.

 

La participación en el segundo encuentro de escritores en Curaco de Vélez donde expusieron sus trabajos y manifestaron su malestar por la situación en la que están, se acusó al Liceo Galvarino Riveros por no facilitar los permisos necesarios y por la falta de apoyo con respecto a actividades de ésta índole, también recibieron el apoyo de poetas y escritores que rechazaron el actuar de las direcciones de cada institución educativa.

 

Expresan que en la actividad realizada en la Isla de Quinchao pudieron aprender y alimentar sus ganas de crear y llenar de letras y colores las hojas de su juventud.