Tradición religioso-cultural de los Cinco Pueblos en I. Caguach: valores y desafíos

Tradición religioso-cultural de los Cinco Pueblos en I. Caguach: valores y desafíos

Asociación para la Defensa del Ambiente y la Cultura de Chiloé (ADAC).

Hace mas de 200 años (1778) que Fray Hilarión Martínez invitó a los habitantes de los Cinco Pueblos (mayoritariamente weliche) a venerar la imagen de Jesus Nazareno en la Isla de Caguach (la que ellos mismos escogieron). En unos pocos años (1782) construyeron un templo de madera de alerce y ciprés de las Guaitecas con su propio aporte y talentos de carpintería, y no dudaron de reconstruirlo dos veces (1880, 1925), cuando por descuido de los propios devotos se produjo un incendio. Esta devoción inicial en torno a la imagen del Nazareno, y a la Fe y valores del cristianismo bajo la orientación del Obispado de San Carlos de Ancud, se fue enriqueciendo con el tiempo a través de las iniciativas de los propios habitantes de los Cinco Pueblos (de las islas Alao, Apiao, Caguach, Chaulinec y Tac). Al igual que en otras comunidades insulares se formó unCabildo presidido por un Supremo apoyado por gobernadores, alcaldes, ministros, cabos, alféreces, suprema y princesas con responsabilidades muy específicas; entre ellas la de la organización de las actividades en el templo durante las celebraciones a cargo del Patrono.

 

La devoción al Nazareno de Caguach es mas rica que lo que aparenta en la actualidad. En primer lugar comprende una serie de reuniones y celebraciones que se extienden por una buena parte del año y se intensifican en las vísperas y en la celebración de los encuentros del invierno (a fines de agosto, desde 1778), y del verano (a fines de enero desde 1978). Entre éstas, están las reuniones de Nombramiento o Nombración, en la cual se establece la sucesión de cargos para el nuevo año patronal, Almuerzo que el cabildo ofrece en casa del Supremo; entre las manifestaciones estrictamente religioso culturales están el Novenario al Nazareno, la Regata de la Is. Apiao a la Is. Caguach, Procesiones como los Rodeos del Cabildo, de las Banderas, y desde luego la invitación al cura párroco u obispo a la celebraciones de la Eucaristía. (Refs. Cárdenas, R y Trujillo, C.1986. Caguach, Isla de la Devoción. Editorial LAR, 125 pp; Contreras, V. 1996. Pasacalles de Chiloé.).

 

Por tanto, esta devoción a Jesus Nazareno de Caguach es única en la Iglesia Católica y en la cultura de Chile, y surge y se mantiene en toda su integridad, identidad y riqueza gracias a componentes esenciales: los fieles de los Cinco Pueblos y especialmente de la Is. Caguach, que han aportado y aportan con su cultura , tradiciones, y esfuerzos a la mantención y desarrollo de esta tradición religiosa, y la jerarquía católica que acoge y orienta estas tradiciones en torno a la Fe y ritos cristianos. A éstos, se suman otros componentes principales como son el templo mismo, la infraestructura y las organizaciones que sustentan esta devoción, y los fieles cristianos de otros pueblos o peregrinos, que son invitados a compartir estas celebraciones y que también contribuyen con su fe, apoyo y donaciones.

A éstos que consideramos como los componentes esenciales y principales se suman otros de carácter secundario,que comparten estas celebraciones e inversiones pero que su ausencia no las abortaría, ni sería significativa. Entre éstos, están: a). los turistas y los expertos que se interesan en esta expresión cultural y religiosa, o por simple curiosidad o esparcimiento, b). las organizaciones de promoción del bienestar, turismo y cultura, como son la Municipalidad de Quinchao, la Conadi, los servicios de gobierno provincial etc., y c), los comerciantes y otros prestadores de servicios (e.g. transporte, alimentación, etc.). Sin duda que estas comunidades insulares sufren de deficiencias socio-económicas por lo cual se podría esperar un programa de desarrollo integral, coordinado entre las muy diversas reparticiones de gobierno (y el apoyo parlamentario y judicial), que potenciara la cultura insular (trueque, minga, cooperativismo), y agregara valor a los productos tradicionales de la agricultura, ganadería, pesca, artesanía, construcción de ribera etc etc.); pero otro asunto es la Devoción a Jesus Nazareno.

 

En la actualidad y progresivamente en las últimas décadas, los componentes secundarios han ido ganando mayor influencia en el desarrollo de estas celebraciones, lo cual ha ido distorsionando su origen y esencia para transformarlas en un evento mas bien de atracción turística, y de interés político. En función del interés de promover el turismo se ha facilitado el acceso de un número casi ilimitado de turistas en un período de 1-2 días en una isla cuya población y facilidades no lo permiten (e.g. alojamiento, servicios sanitarios, alimentación, esparcimiento etc). En función de mejorar su imagen y justificar sus funciones, organizaciones y representantes de gobierno han prestado ayuda condicionada. En función del mero interés económico por permisos, y donaciones al templo se ha incentivado el acceso casi ilimitado a comerciantes, prestadores de servicio y turistas. En función del crecimiento económico de la acuicultura se ha autorizado concesiones alrededor de la isla, e incluso hasta el área marina inmediatamente adyacente al templo. Ante ello, en octubre-noviembre de 2018, la comunidad insular en conjunto con el párroco rechazó espontánea y unánimemente este intento de ocupación, (como lo habían hecho organizaciones ciudadanas y el Obispo de San Carlos de Ancud) y ante la presencia del mismo Obispo, del Alcalde de Quinchao y de los representantes de la empresa Trusal.

 

Estos intereses particulares que provocan una distorsión progresiva de la esencia de las celebraciones y de un menoscabo en las responsabilidades de los componentes esenciales, debe mitigarse y detenerse.Tanto las comunidades de Is. Caguach y de los otros cuatro Pueblos, en conjunto con la jerarquía eclesial deben examinar el estado actual del desarrollo de esta devoción y evaluarlo en el contexto de ser un patrimonio religioso-cultural integrado, y capital espiritual para todo el pueblo de Chile. Este diálogo fraterno de las comunidades y la jerarquía católica debe tratar en consecuencia, y en detalle:  a).- problemas concretos (e.g. la restauración y mantención del templo y áreas circundantes), b).-la forma de resolverlos, c).- los aportes y recursos necesarios y d).- los recursos que se dispone y su adecuada administración.

 

Este diálogo muy esperado por la ciudadanía y por las organizaciones que promueven la Defensa del Ambiente y la Cultura de Chiloe (e.g. ADAC -Chiloe) debiera promover y garantizar la recuperación y potenciación de las responsabilidades y funciones protagónicas de las comunidades insulares que han gestado la tradición e historia de esta Devoción a Jesus Nazareno en I. Caguach, y que no sean utilizadas como un mero adorno y casi exótico, y dentro de su propio territorio ancestral.
Wichañe: “Nos encontramos en un contexto de negación de nuestras culturas originarias”

Wichañe: “Nos encontramos en un contexto de negación de nuestras culturas originarias”

Wichañe que en mapudungún significa ‘Levántate’ es un grupo oriundo de Castro, cuarteto compuesto por Cristian Vargas Soto, Joaquín Manríquez Ponce, Pablo Córdova Huaiquipan y Danilo Pozo Andrade, quienes a través del camino experimental, fusionan el rock, el folk, el jazz con ritmos y sonoridades de los pueblos originarios.

La banda se forma con el objetivo de crear y grabar su primera producción musical, proceso que se inicia en Febrero de 2018 y que dio como resultado el primer disco conceptual realizado completamente en estas latitudes insulares; “Pedro María Ñankupel, El Pirata de Chiloé”.

Identidad con el territorio

Para Wichañe es muy importante poner en valor su identidad y cultura, para así reconocerse a ellos mismos, utilizando la música como un vehículo que les permita también generar esta identidad. “La expresamos en nuestra música utilizando los elementos propios de la cultura williche, principalmente de los elementos rítmicos y de su cosmovisión”,afirma Cristian, vocalista y bajista de la banda.

Cristian, a su vez genera una crítica respecto a la estado actual que se encuentra la cultura de los pueblos originarios. “Hoy en día nos encontramos en un contexto de una constante negación de nuestras culturas originarias, por lo tanto para nosotros como grupo es muy importante el poder usar la música como herramienta para expresarnos, conocernos y entendernos así mismos”.

Primer disco y viaje a Alemania

Pedro Ñankupel, El Pirata de Chiloé, es un álbum conceptual producido de manera independiente y autogestionado completamente en Castro, archipiélago de Chiloé y que aborda parte de la vida de Ñankupel, Williche navegante y lobero perseguido por el estado Chileno y los comerciantes de la época, es acusado de 99 muertes, diversos naufragios, robos y cuanto suceso de la época. Sometido a juicio y sin poder ser probado ninguno de los hechos de los cuales se le imputaron, es fusilado en 1888 en la cárcel de Castro. Su nombre e historia finalmente terminan por levantar mitos y leyendas en torno a su persona.


Producto de éste trabajo, es que fueron invitados al ‘Carnaval de las Culturas’ en Berlín, Alemania. Dicha instancia “Nos generó muchos aprendizaje, el valor que le dan lo alemanes a la diversidad cultural, el respeto y la comprensión que logran en la convivencia con diferentes grupos humanos. Queremos resaltar la expresión de diversidad a través de la música, y eso se logra apropiándose de tu cultura como un elemento de reconocimiento de nuestra identidad”.

 

Futuro de la banda

Para el segundo semestre del 2019, Wichañe trabajará en un nuevo disco un ‘EP’, (disco abreviado entre 1 a 3 canciones) en el cual podrán en valor otros elementos de la cultura latinoamericana, con el objetivo de rescatar la música de otras partes del continente, las cuales nos atraviesan como sociedad.

“Ojalá para el 2020 hacer otra gira a Europa y llegar así a otros países en los cuales nos gustaría mostrar nuestro trabajo. La música latina es muy bien valorada allá (Europa) y las expresiones con identidad propia son muy bien reconocidas”, sentencia el vocero del cuartero local.

Francisco Coloane: “Llevo el mar adentro y lo necesito hasta hoy”

Francisco Coloane: “Llevo el mar adentro y lo necesito hasta hoy”

Francisco Coloane, chilote de corazón, nacido en Quemchi, tiene un lugar central en la historia de Chiloé, en sus narraciones nos muestra un mundo inhóspito y en sus personajes la lucha por la supervivencia.

Su vida, sus narraciones, su visión del mundo sigue viva en nuestra memoria y la de Chiloé.  Hoy recordamos un nuevo aniversario, el 109, de su nacimiento y para ello les compartimos una entrevista realizada en 1998.


*(Entrevista realizada por la periodista Claudia Alamo y publicada en Revista Caras Nº 267, 26 de junio de 1998)

 

 ….. Coloane no cree en Dios, pero sí en la naturaleza. Por eso, no mira los autos ni siente el olor a motores recalentados de la ciudad. Para él todo tiene olor a mar, a ballenas y lobos marinos. Y ésa es su gracia. Porque en ese cuerpo de hombre grande y fuerte, habita un niño cándido y soñador que se aproxima a la ventana buscando estrellas o historias que contar. No había mucho, pero cuando empieza a conversar, uno se sumerge en un mar de oleajes que vienen y se van. Así son sus relatos. Personajes al borde del abismo, que sobreviven a pura fuerza e impulso, porque casi siempre el entorno es devastador.

  

….. Francisco Coloane es, claramente, un clásico viviente de la literatura marítima. De hecho, este autor de obras tan célebres como El último grumete de la Baquedano, Tierra del Fuego, Cabo de Hornos, entre muchos otros, ya han sido traducido a casi todos los idiomas imaginables -el último fue el griego-, y en Chile tiene ventas que bordean el millón de ejemplares.

  

….. Sus historias encantan por el olor a aventura, a riesgo. Pero Coloane aprendió a vivir con esos sentimientos desde niño. No es fantasía, sino recuerdos de infancia donde su padre, Juan Agustín Coloane, un ballenero fuerte y querendón, murió cuando Francisco tenía 13 años. Su madre, Humiliana Cárdenas, también partió al poco tiempo. Y el Francisco adolescente hizo camino al andar. Entre sus múltiples oficios en el sur, de peón en una hacienda ovejera, de capador de corderos, de amansador de caballos, de cronista de un diario. Luego vendría el escritor, el redactor, el actor y hasta documentalista.

  

….. El proximo 19 de julio cumplirá 88 años. No quiere homenajes. Muy pocos amigos cruzan el umbral de su departamento. Quiere estar tranquilo, en silencio. De algún modo, Francisco Coloane ha hecho una opción radical por recluirse en sus recuerdos, en algunos libros y en sus propios escritos. Pero sobre todo en los brazos cálidos de su mujer. De hecho, dice que es ella la que lo mantiene vivo.

 

 

-Don Francisco, hay una parte de su vida, que es su infancia, en la que habitan recuerdos y personajes fascinantes. Sin embargo, intuyo que hay un dolor subterráneo en sus relatos. ¿Ese dolor tiene que ver con un modo de exorcizar sus propios sufrimientos o más bien como un modo de protestar por la soledad de esos seres débiles frente a la inmensidad del mar y la grandeza aplastante de la tierra, el viento y la nieve?

 -Hay un dolor subjetivo o subterráneo o submarino, como diría yo, que se expresa en todos mis relatos, desde mi primera infancia chilota. Juan Gana, un periodista amigo que ya falleció, me llamó Chilote de Roca, identificándome con mucha intuición y afecto a los “patos libres y cormoranes de roca”, donde procrean sus polluelos.

 

 

-¿Y cuáles diría que son sus “polluelos”?

 -… Mis polluelos pueden ser mis inicios en la literatura, en la piedra, en la roca que fue parte de mi entorno junto al mar en Quemchi. Viento y nieve, mar y tierra entre los canales patagónicos, en las rutas de Magallanes y la Antártida.

 

  

-¿Cree, entonces, que hay una relación entre el carácter de las personas y la naturaleza en la que habita?

 -Creo que sí. Sobre todo porque en Chiloé se agregan los temblores, terremotos y maremotos donde nuestras islas interiores bajaron más de un metro de su nivel del mar. Por ejemplo, mi vecino Elías Yáñez, un personaje siempre presente en mis apuntes literarios, me contó que para ese terremoto de 1960, él estaba sobre un cerco cuando empezó a temblar y se agarró a las varas como si fuera un caballo chúcaro; así se mantuvo durante largos minutos. Puede que Elías en esos años tuviera alrededor de los 80. Y su extraordinaria firmeza le dio vida hasta los 90 años. Siempre recordaré también al buzo que pescaba ostras en el golfo de Ancud y que fue lanzado por una gran ola sobre el ramaje de un coigüe. Semejaba con su escafandra a un astronauta que hubiera caído de otro planeta. Tal vez Venus, porque se bajó del “alamo” sano y salvo.

 

-Usted siempre ha puesto al hombre al borde del abismo, enfrentando a la violencia de la naturaleza. Sin embargo, más allá del profundo realismo de sus relatos, hay una mirada de ternura. ¿Qué le provocan esas historias en su fuero interno?

-…Stendhal dijo: “La flor del amor se va a cortar siempre al borde del abismo”. En mi fuero interno soy como hijo de esa naturaleza, a veces en la cresta florida de una ola, llena de ojos vacíos, y otras veces en los brazos amorosos de una extendida playa arenosa de sus resacas. Cada vez que entro al mar, soy lo mismo que un bote, salgo de espaldas nadando a remazos, con la quilla de mi espina dorsal y me levanto gracias al dios-mar sin revolcones.

 

 

-¿Entonces, diría que usted es uno de esos personajes? Se lo pregunto porque perdió a sus padres cuando era un adolescente y sólo usted sabe lo que significó esa orfandad en su vida.

-Sí, a veces uno se identifica con dos o tres personajes como si fueran una “santísima trinidad”, o como en un puente curvo desde la infancia hasta la ancianidad. Kipling escribió: “Dadme los primeros seis meses de un niño y os diré quién es el hombre”. El era inglés-hindú. Yo chilote…

 

 

-Después de la experiencia de hacerse hombre sin tener a sus padres al lado, ¿cómo diría que se relaciona con sus dos hijos: es un padre aprensivo o, más bien, los deja partir mar adentro sin influir en su destino?

-La verdad es que mi relación con Alejandro, de 63 años, y Francisco, de 50, son muy buenas y normales. El primero vive en el extranjero, y el menor vive desde hace poco en Santiago. Tengo varios nietos a los que veo cuando viajamos con mi mujer a Europa o cuando el nieto suizo viene a Santiago, que es regularmente año por medio. Hace pocos días recibimos una carta suya. Nos decía que acababa de adquirir en Ginebra, donde vive, la traducción de El camino de la ballena, y nos adjuntaba un comentario del diario Le Monde de París. Lamentablemente todavía no tenemos ningun ejemplar. Pero ha sido una alegría en vísperas de mis 88 años. Alejandro se ancló en Francia hace muchos años. Hoy vive en los Altos Alpes, se casó con una maestra en estadísticas y tienen dos bellísimas hijas. El tiene una pequeña librería de libros antiguos y viejos. También tiene a la venta los libros de su padre y cuando le preguntan si tiene algún parentesco con ese “Coloane”, él dice “a lo mejor sí”, y larga una carcajada.

 

La vida y la muerte

 

-Ha dicho que en su infancia descubrió que las tragedias suceden sin aviso ¿Le teme a lo sorpresivo del destino?

-Siempre hay un azar en el destino. Parece que alguien jugara a los dados o a la ruleta con uno… Cierta vez entré al Casino de Puerto Varas y vi que el 28 no había sido jugado. Entonces, le puse tres o cuatro escudos de esos años, y de repente escucho al croupier que grita: “¡Negro el 28!”. Desde entonces juego a esa terminación, si se me ocurre comprar un boleto de lotería. A veces me resulta.

 

-Usted mismo ha estado varias veces al borde de la muerte, pero siempre se ha salvado. ¿Cómo vive el tema de la muerte?

Los indios yamanas del Cabo de Hornos creían haber descendido del cielo a través de una cuerda confeccionada con cueros de focas de dos pelos amarrándolas eslabonadas en forma de ocho. Yo siempre recuerdo una frase de la Biblia Latinoamericana que dice: “Dios es el infinito presente en lo íntimo del ser humano”. Curiosamente, el ocho extendido es el símbolo del infinito. Sin embargo, a veces la vida y la muerte se eslabonan alternativamente con un negro y otro blanco, como el día con la noche.

 

-El año pasado anunció su partida para cuando cumpliera 88 años. ¿De verdad tiene ganas de partir? ¿Por qué?

-En una entrevista dije que me gustaría cumplir los 88 años, porque ese tiempo era suficiente para vivir; a esa edad se pierden muchos encantos de la vida; además, creo que en mi labor literaria he dado todo lo que he podido y de eso estoy satisfecho. Pero ahora me siento más tranquilo ya que estoy al borde de esa edad, y tengo la alegría de estar conversando con usted.

 

-Usted tiene una relación impresionante con el mar. ¿Qué es lo que lo revitaliza de esta pasión?

-… Lo que me revitaliza es el cosquilleo del oleaje envolviendo mi cuerpo, como si fuera un niño que está siendo acunado con una adormecida canción de las olas. Siento aquella osmosis que debemos al vientro materno, donde se tejen las primeras vibraciones del embrión humano. Nace la vida. Tal vez por eso llevo el mar adentro y lo necesito hasta hoy.

 

 

-Siempre ha declarado que también lleva el sur adentro y que, por tanto, vive como “encajonado” en Santiago. ¿Por qué le desagrada la ciudad?

-Santiago fue una ciudad dificil. Venir desde esos campos magallánicos, y llegar a la Estación Central, un barrio con cierta sordidez a pesar de sus trenes, y con gente, perros y de todo pululando por sus alrededores me produjo un gran desencuentro. Creo que la ciudad no me cayó bien ni yo a ella. A los pocos meses regresé a Magallanes. Pero luego volví a la capital para intentar una nueva aventura. De a poco me fue interesando el mundo nuevo que se me iba abriendo y, por cierto, la vida cultural con la que empecé a tomar contacto. Hasta que lentamente el clima me empezó a conquistar un poco, aunque siempre he extrañado ese viento del sur que lo limpia todo.

 

-¿Cuál es el aporte que usted siente que ha hecho a la literatura? Se lo pregunto porque, aunque su trabajo ha sido premiado en el mundo entero, usted mantiene una cierta distancia con el éxito.

-No lo sé bien, siempre he dicho que en todo eso que está publicado algo bueno debe haber. Yo escribí porque pensé que a la gente les podía interesar el mundo que les transmitía.

 

 

 -¿Y cómo definiría usted su obra y trabajo creativo?

-Uno está consciente de lo que escribe, pero no está plenamente conscientedel cómo escribe. varios críticos me han ayudado a tener una visión más completa de o que hago, como Alone o Polac. Sin embargo, David Petreman, un crítico norteamericano, señala que en la prosa de mis cuentos se destaca lo que llama el understatement, o sea, decir mucho pero con pocas palabras en un estilo simple, el lenguaje de los silencios o algo así. En realidad, imagino que los críticos aprecian mejor el ejercicio del creador.

 

 

-¿En este ejercicio, existe una dualidad entre el hombre y el escritor que es usted?

-Es una pregunta difícil porque si existe algo donde menos se puede separar la actividad creativa del ser mismo, es la literatura. Esta se hace en silencio y en soledad, porque los impulsos iniciales son aquellos que van en la búsqueda de algo que pertenece a los orígenes y que no se puede definir. No sé muy bien que buscaba en mis escritos de entonces, pero ciertamente había algo del hombre esencial en esos personajes en que muchas veces no sabía exactamente si eran mis propias vivencias.

 

  

-¿Por qué nunca ha echado mano a las fábulas ni a los “efectos especiales” para contar sus historias? ¿Cree que estas técnicas pueden distorsionar el oficio del escritor?

-Sobre literatura es poco lo que me gusta decir; me considero un buen lector y leo de todo. Pero no podría hablar de técnicas literarias, ni de modernismo, ni realismo mágico o sin “magia”. Soy un autodidacto y he dado lo que he podido entregar de acuerdo a lo que he vivido y me ha impactado.

 

  

-¿Pero qué es lo que le atrae del realismo?

-… Algo le voy a contar sobre este tema. Como corriente literaria sé más de oídas que por estudios. La literatura la he sentido como un medio para expresar mis visiones, mis sentimientos, mi entorno en general. Algunos críticos que han escrito de mi trabajo, han habalado de un “realismo populista” y de allí que Montes y Orlandi me sitúen entre los de la generación del 42.

 

 

-Aunque, como dice, usted sepa más de oídas que por estudios, imagino que tendrá algunos autores preferidos…

-Existen muchos escritores nuevos y jóvenes que son muy buenos. No puedo nombrarlos porque son muchos. Pero siempre observo la inteligencia de un escritor como Bobbio, el filósofo italiano. Patricio Manns tiene una prosa rica y poética, y Luis Sepúlveda rescata la esencia del escritor cosmopolita. Las crónicas de José Miguel Varas me acompañan porque hay genio e ingenio. Leo también a Lafourcade porque a veces me hace reír y otras veces me hace pensar.

 

 

-¿Y cómo ve a la nueva generación?

-He leído a varios jóvenes a quienes admiro; nombrarlos es difícil porque se me quedarán varios escondidos. Siento que hay una verdadera revolución en la escritura más que en la literatura. El lenguaje a veces me desconcierta. Por eso vuelvo a mis viejos libros. Siempre tengo a Darwin a mi lado y algunos otros que me acompañan.

 

 

-Da la sensación de que le inquieta que lo vean como un célebre. ¿Por qué tanto pudor?

-Sí, me inquieta, especialmente ahora en la vejez. A veces, cuando veo algunos libros o traducciones mías, parece que no fuera yo. Son como sueños increíbles que bordean mi ancianidad. Aunque tampoco niego ni oculto mi vanidosa alegría de tener la traducción de mis libros como la de El último grumete de la Baquedano al inglés al francés y este año, al griego. Entonces pienso que mi “grumete” puede estar en buena compañía junto a La Iliada y La Odisea de Homero. Pero para terminar con esto que no puede llamarse celebridad, menos fama, vuelvo a un poema que siempre me ha gustado. “Lo fatal” de Rubén Darío que dice: “Dichoso el árbol que es apenas sensitivo / y más la piedra dura porque ella ya no siente / No hay mayor dolor que el dolor de ser vivo, / ni mayor pesadumbre que la vida consciente”.

 

Buscando una estrella

 

-¿En qué está ahora, don Francisco? Da la sensación de que ha querido replegarse un poco. ¿Siente que hay una etapa de escritor que se cerró?

-… Son los 87 años. No tengo tu agilidad ni la ligereza de mis tiempos de periodista, que también lo fui. Pero antes las entrevistas no se hacían con máquina grabadora, sino que recordando lo que se había conversado. Recuerdo que una vez, cuando era joven, le hice una entrevista a Pabo Neruda en su casa. Yo no lo conocía. Neruda me llevó a caminar por todos lados y nunca me contestaba lo que yo le preguntaba. Cuando terminé la entrevista escribí: “A lo mejor, Pablo Neruda no tiene más voz que la de un caracol”. Así fue como me vengué. Y a él le gustó mi venganza.

 

-O sea, que tiene una larga relación con el género de las entrevistas…

-Yo le tengo un poco de temor a las entrevistas. Esa es la verdad de las cosas.

 

-¿Y qué es lo que le da temor?

-Me da miedo decir tonterías. Recuerdo que Oscar Wilde dijo una vez que no había preguntas tontas, sino que respuestas tontas. Mire, hace rato le hablé de la palabra “osmosis”. Y esa es una palabra griega que se puede escribir con acento o sin acento. Yo prefiero hacerlo con acento: ósmosis. ¿Sabe por qué? Porque el acento es como un bailarín. Se puede poner en cualquier parte, aunque a veces no corresponda ponerlo. Porque los acentos son como un pajarito que va picando de flor en flor, y no molestan porque siempre son hermosos. Entonces, un acento siempre es bonito.

 

 

-Bueno, ésas son licencias que usted se puede dar, ¿no? Total, ya hizo su aporte a la literatura…

-Bueno, como decía Alone, soy un hombre de prosa sencilla. Y lo sigo siendo hasta ahora. Una vez, Juvencio Valle me dijo: “No sé para que escriben versos que no se entienden”. Y a mí me gusta escribir con claridad y sencillez para que sea leído por cualquier persona.

 

 

-En ese sentido, ¿considera que hay un poco de vanidad en la literatura de hoy?

-En la actualidad, sí, incluso, ahora, con todos estos jugadores extraordinarios del Mundial de Fútbol, se ha producido una nueva literatura, que es la futbolística. Neruda decía una cosa muy notable: que en Francia hasta los tontos son inteligentes. Y eso es lo que estamos viendo ahora en el Mundial de Fútbol, donde hasta los tontos se vuelven inteligentes. (Se ríe).

 

 

 -¿Y no le preocupa que exista una adicción al fútbol?

-Sí, es extraño, ¿no? Porque parece que incluso está reemplazando a las cosas religiosas. Hace poco leí que en las iglesias de Santiago se iban a poner oraciones para que ganáramos. O sea, hay que rezar para ganar. Asombroso. Pero, bueno, casi generalmente los boxeadores u otros deportistas se persignan antes de la pelea. También a mí me enseñaron desde niño a persignarme en los botes. Cuando venía un temporal, por ejemplo, mi madre me decía: “Persignate, hijo. Reza para que nos salvemos”. Y yo lo hacía. Y ahora, cuando a veces me meto al mar, también me persigno.

 

-¿Se persigna aun cuando usted no sea creyente?

No soy creyente. Pero creo en la naturaleza, porque ahí hay partes de la divinidad. Por ejemplo, Pío Baroja decía una cosa extraordinaria: que si la tierra fuera un Dios, el mar debería ser su cerebro. La verdad, es que pienso que tanto la vida en la tierra como en algunos planetas ha surgido del mar. El planeta Venus, por ejemplo. Y en las mañanas, cada vez que puedo, miro a Venus, que es muy brillante, tiene un titilar precioso, como si tuviera cinco patas.

 

-¿Esta afición por la astronomía, es de ahora o le viene de la niñez?

-Desde niño anduve en bote, a caballo, y siempre las orientaciones de las estrellas las he llevado en la mente. Incluso, en mi casa de Quintero siempre salgo a la terraza y veo constelaciones enteras.

 

-¿Recuerda algún minuto de su vida en que haya dejado de mirar las estrellas?

-No, siempre he mirado una estrella. En la noche sobre todo, antes de dormirme, voy por cada una de las ventanas de mi departamento para ver si encuentro una. Y cuando veo una estrella, entonces, me acuesto feliz porque el mundo está tranquilo. Y yo puedo dormir en paz.-

 

 

 

Desde Chiloé llaman a la insurgencia cultural a nivel internacional

Desde Chiloé llaman a la insurgencia cultural a nivel internacional

Diversos escritores y escritoras de chiloé, de diversos puntos de Chile y Países como méxico, Perú, Italia, Argentina, entre otros, se reunieron en mayo en un encuentro en Curaco de Vélez, organizado por la agrupación culural el Rodezno y la Escuela Superior Campesina .

En este encuentro se reafirmó un manifiesto realizado en Monte Hermoso, Argentina, en el mes de Abril, donde se constituyo el Frente internacional literario por la libertad, siendo elegida la escritora Canaria – Curacana, Maribel Lacave, como coordinadora, se estableció que el día 18 de agosto será el día de la insurgencia cultural, en conmemoración del fusilamiento de Federico García Lorca por las tropas Franquistas, razón por la cuál se realizarán diversas acciones y actividades en varios países.

Sobre este llamado desde Chiloé, tenemos la palabra de Maribel Lacave de la agrupación el Rodezno y quien además dirige el Frente internacional de escritores por la libertad.

A continuación, un resumen en nota de prensa con la presentación de Desna Alcarruz Mansilla y enseguida, una conversación en extenso con la escritora.

 

Nikola Sepúlveda: “Si más personas hicieran títeres, vivirían más felices”

Nikola Sepúlveda: “Si más personas hicieran títeres, vivirían más felices”

  • “Los títeres son una herramienta pedagógica, una herramienta para la vida. Si más personas hicieran títeres, podrían comprender el juego, desde las y los niñ@s a los padres, para así poder criar de una manera más educativa” afirma la titiritera Quellonina.
  • Nikola a través de su compañía ‘Okliria’ realiza un Taller en el Centro Cultural de Castro con el objetivo de rescatar la sabiduría que tiene la gente que habita la Isla, como mapuche-williche, como chilotes, y de esa manera poder realzar las costumbres de la comunidad. Comenta que para ella, éste oficio es una forma de vida, “una vive y come de ésto”.

 

Rienzi Figueroa V.

Nikola Sepúlveda (24), oriunda de Quellón, relata que practica el Teatro desde los 11 años. A los 16, en Puerto Montt conoció el Teatro Popular por medio de una ‘maestra’ actriz y titiritera que la formó en éste oficio. En ese entonces, comenzó a levantar salas autogestionadas, dándole la oportunidad de comprender que el teatro lo puede hacer cualquiera y su principal motor es la liberación.

A los 18 años decidió que su oficio de vida sería ser titiritera. Participó del seminario ‘La historia del títere en Chile‘ el cual despertó su interés por transmitirle a la Pichiquiché ‘gente pequeña’, el conocimiento de los antiguos de forma didáctica, y a través del juego demostrar la importancia de la identidad del territorio, para así poder defenderlo y seguir construyendo, sin olvidar la memoria de los pueblos.

‘Soñando Historias Territoriales

“El taller de Títeres y Educación ‘Soñando Historias Territoriales‘ se gesta con la motivación de traspasar el oficio del títere a niñas, niños y gente adulta en la Isla de Chiloé. Transmitirles las técnicas del oficio, entre ellas la manipulación de objetos, los bocones, los títeres de mesa y los títeres de guante”, comenta la quellonina.

Una vez que las personas comprenden la técnica, se desarrolla la construcción del títere, para luego dar paso a la dramaturgia, en donde se realizan cuadros ilustrados, orientados en el territorio. “La idea es construir desde lo cotidiano, desde su infancia, historias territoriales basadas en la identidad de la Isla, desde una creación colectiva para lograr un trabajo comunitario” asegura.

Afirma que los títeres son una herramientas pedagógica, una herramienta para la vida. “Si más personas hicieran títeres, vivirían más felices, podrían comprender el juego, desde las niñas y niños a los padres, para así poder criar de una manera más educativa” .

A través de su compañía de títeres (@okliriatiteres en su Fan Page de Facebook) lo que quiere representar con el taller ‘Historias Territoriales es “rescatar la sabiduría que tiene la gente de la Isla Grande, como mapuche-williche, como chilotes, y de esta manera poder realzar nuestras costumbres, nuestra comunidad, la solidaridad que se vive en las mingas”, finaliza.