Vivir en un campamento en tiempos de Covid-19: toma Los Álamos de Castro

Vivir en un campamento en tiempos de Covid-19: toma Los Álamos de Castro


11 familias, que suman un total de 30 personas, viven en una toma -en el sector  de Castro- llamada Los Álamos. Conviven sin agua potable, sin luz (de día), no poseen baño y se las arreglan para cuidar a los 10 niños y niñas que dan vida a este grupo. Cesantes, con escolaridades incompletas, acusan haber sido excluidos del sistema, e invisibilidades por las autoridades locales y nacionales. Desde la precariedad y humildad de sus medias aguas, hacen un llamado a la comunidad: colaboración con comida y leña para sobrellevar el duro invierno que ya se siente en la isla de Chiloé.


 

NIÑOS Y NIÑAS DEL LUGAR

 

INGRESO AL CAMPAMENTO

En lo alto de Castro, en el sector “La Chacra”, calle Salvador Allende, a unos 300 metros del fin del pavimento, se encuentra emplazado el campamento los Álamos. Corresponde a la segunda toma de la ciudad Castreña, la cual lleva cinco años aproximadamente. Lo que comenzó como un comité de viviendas llamado “Oportunidad Williche”.Actualmente el campamento alberga a 11 familias, que suman 30 personas, de los cuales 1/3 corresponde a niños (as), jóvenes y un adulto mayor.

 

 

ESTE SÁBADO 6 SE REALIZARÁ OLLA COMÚN

 

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Salud mental y violencia laboral

En el lugar y conversando a través de nuestras mascarillas se presentan: Gisela (41), Catalina (34), Silvia (35), Dorian(48) y Bernardo (48), son algunos de los vecinos que nos explican cómo es vivir en una toma en tiempos de emergencia sanitaria. Los vecinos y vecinas están asentados en un terreno que  corresponde a  1,5 hectáreas –, divididas en 19 lotes de 10 x 20 metros (aproximadamente). En él, se han levantado sus casas de manera paulatina, rondan los 5 metros cuadrados y en ese espacio alcanzan de dos a tres habitaciones. “No todas se encuentran forradas por dentro, tapamos los hoyos con ropa en algunas casas”, asegura Catalina.


Las viviendas al no estar regularizadas, no cuentan con luz eléctrica de día, poseen luz artificial sólo de noche, la cual no pagan ya que la obtienen desde un foco “estamos colgados”, añade Bernardo.

 

 

Las humildes casas poseen en su mayoría pozos negros, algunas familias cuentan con baño. Al no tener sistema potable, se alimentan de agua vertiente, la cual obtienen mediante pozos. “Nos da miedo enfermarnos porque los pozos negros de nosotros y del resto de las poblaciones aledañas podrían estar contaminando las vertientes de las cuales nos abastecemos”. Añade Gisela, la vocera.

 

El grupo de adultos trabajadores, se encuentran cesantes o con trabajos informales del día a día como carpinteros, albañiles, feriantes, trabajadores de la industria de mitilicultura (salmoneros o de choritos), vendedoras de retail y también dueñas de casa, según comentan los vecinos y vecinas, “pedimos que nos escuchen y cooperen, si estamos viviendo en una toma, es porque nos tenemos los medios para comprar una casa”, aseguran en conjunto los entrevistados.

 

MUJER, JEFA DE HOGAR, Y CESANTE

La mayoría de los habitantes del sector son Chilotes, de las islas de los mares interiores, como Apiao, Isla Caguach o Chaulinec; y que en búsqueda de nuevas oportunidades y según lo plantea la tesis “La movilidad y el habitar chilote. Cambios, rupturas y continuidades en las prácticas de movilidad cotidiana de los habitantes del archipiélago de Chiloé, en el sur austral de Chile”, de los investigadores (Lazo, Carvajal 2018) de la Universidad de los Lagos, Osorno, Chile; han migrado producto de la proletarización e individualización de los isleños.

“El migrar de islas a sectores más urbanos del Archipiélago. a inicios de la década de 1980 del siglo XX, cuando ocurre una transformación productiva en Chiloé en la cual se da paso desde una economía de subsistencia a una economía de escala global, a partir de la instalación de la industria acuícola en el territorio. Ello hizo que muchos chilotes se convirtieran en trabajadores asalariados que recibían un dinero mes a mes, lo cual les abrió las puertas a nuevos territorios y bienes de consumo que antes eran casi inexistentes”. (Lazo, Carvajal 2018)

 

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Pobreza Multidimensional  

DORIAN VIVE CON SU HIJO (20) CON AUTISMO

      

NIÑOS Y NIÑAS DEL SECTOR

 

La mayoría en este campamento son mujeres y se encargan de organizar el lugar. Relatan que, al ser invisibilizadas por el estado de Chile y las autoridades locales, sienten una profunda impotencia. Pese a que pertenecen al 40% más pobre de Chile ,han solicitado ayuda a la municipalidad, la cual no las asistió, por lo que alegan no tener el apoyo y tampoco las herramientas para exponer lo que significa vivir en una toma en carne propia.

 

Comentan que sienten un malestar con el municipio, puesto que éstos, sabiendo en la situación en la que se encuentran hace varios años, no se han acercado para ver la situación y dar soluciones. “Fui un par de veces a intentar pedir ayuda, pero como recibimos un subsidio por carga familiar, correspondiente a $11 mil pesos por carga, nos dijeron que no podíamos acceder a más beneficios”, indica Bernardo.

 

INTERIOR DE LA VIVIENDA DE GISELA

Lo que solicitan con más urgencia son alimentos, leña, gas y un estanque para poder dejar de obtener agua de las vertientes (consumo), ya que podría ser foco de enfermedades debido a la sobrepoblación de los alrededores del sector. “Hacemos un llamado al municipio a que venga a vernos y que nos ayude”, sostienen las dirigentes.

 

En tanto, a largo plazo, esperan salir del campamento y optar a un subsidio, sin embargo cuando las necesidades básicas apremian, el horizonte más cercano es poder alimentar a sus familias y sobrellevar el peso del día a día. Hasta el cierre de esta edición, el municipio no se ha contactado con el Campamento. Aseguran que se vienen los meses más complicados, y que gracias a la caridad de distintas personas, ha podido ir avanzando. Este sábado 6 de Junio, se realizará un Olla común en el lugar.

“PEDIMOS QUE NOS ARREGLEN EL CAMINO”

 

Revisa la entrevista en vivo en el lugar: 

 

Referencias:
– https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-73562018000100145

 

 

 

Día del Patrimonio Cultural: Exposición virtual sobre la historia de los bosques

Día del Patrimonio Cultural: Exposición virtual sobre la historia de los bosques


Este sábado 30 de mayo de 16 a 17 horas, la Fundación Senda Darwin, el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), expondrán sobre “Los bosques de Chile: historia, presente y futuro”, en un conversatorio online, en el marco de las actividades por el Día del Patrimonio Cultural 2020, del Centro del Patrimonio de la Pontificia Universal Católica de Chile.La actividad será realizada a través de la plataforma Zoom y quienes quieran participar deben inscribirse previamente en el siguiente link:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfc4evhflQ6ChNjlmC0RufotnrJPp2v0rVlbe5C1TJd0aycBA/viewform




 

“Este año el Día del Patrimonio se celebra desde la casa en forma remota y online por las condiciones de emergencia sanitaria que afectan tanto a Chile como al resto del mundo. Nosotros desde el Centro del Patrimonio hemos articulado todas las actividades e iniciativas de facultades, escuelas, centros de investigación, académicos y estudiantes de la universidad que han aportado con videos, entrevistas, papers, conciertos, cuadros, fotografías, colecciones de artesanía, etc.”, señaló Umberto Bonomo, director del Centro del Patrimonio Cultural de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Como miembros de la Red de Centros y Estaciones Regionales de la Universidad Católica (RCER-UC), la Estación Biológica Senda Darwin quiso ser parte de esta actividad con un conversatorio, liderado por científicos quienes destacarán la importancia de los bosques como parte de nuestro patrimonio.

 

La actividad será realizada a través de la plataforma Zoom y quienes quieran participar deben inscribirse previamente en el siguiente link:

https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSfc4evhflQ6ChNjlmC0RufotnrJPp2v0rVlbe5C1TJd0aycBA/viewform

Se avanzó un paso: Presión del campamento ‘Prat 2’ obliga al municipio Castreño a comprometerse con ayuda

Se avanzó un paso: Presión del campamento ‘Prat 2’ obliga al municipio Castreño a comprometerse con ayuda

 

Cuatro días sin agua, falta de luz durante gran parte del día, ausencia de insumos, y precarias condiciones de sus viviendas, fueron las algunas de las razones que llevó a lo más de  de 50 vecinas y vecinos del campamento, ir hasta las afueras de la municipalidad Castreña, para exigir conversar con las autoridades locales (quienes hasta el momento no habían puesto el tema en su agenda) y solicitarles pacíficamente que se hicieran cargo de la problemática.


 

¿A qué acuerdos llegaron?

“Llegamos a la oficina del Alcalde, quien no se encontraba puesto que andaba en terreno, y su secretaria -muy amablemente- nos hizo pasar hacia un salón”.  Afirma la vocera del campamento de Castro, Priscila Hernández, señalando que  se reunieron con el administrador municipal, Pablo Lemus, la directora de dirección de desarrollo comunitario (Dideco) Alejandra Villegas y el encargado de emergencia, Cristian Ruiz. Cabe señalar que, de dicha reunión, los vecinos no firmaron ningún documento o acta, quedando un trato de palabra con la municipalidad.

 

👉🏾 La vocera del campamento Prat 2, Priscila Hernández, junto con 50 vecinxs llegaron a protestar hasta las afueras del municipio de Castro, en donde conversaron con los funcionarios del Municipales. ¿ A qué acuerdos llegaron? Entérate de las “promesas” que se acordaron en la siguiente entrevista 📲

Publicado por Re-Vuelta en Jueves, 28 de mayo de 2020


Priscila detalla que Los funcionarios municipales se comprometieron a:

Arreglos de camino: el ingreso de vehículos al campamento sería arreglado a partir del día siguiente (hoy), “el cual se encontraba en pésimas condiciones y no podían entrar los camiones de leña o de otros servicios”.  Esta medida fue cumplida al día siguiente.

Cambio de estanque: Se cambiará el viejo estanque de agua de 400 litros, por uno de 1000 litros, el cual tendrá que ser rellenado semanalmente por el gobierno comunal.

Electricidad: Las familias contaban con luz eléctrica gratuita desde las 20:00 hrs, la cual era cortada a las 08:00 ,puesto que se encuentran colgados del tendido eléctrico de forma autorizada, solicitan tener este servicio básico de forma concurrente. “El municipio afirmó que instalaría un empalme de manera provisoria, el cual tiene que ser conversado con la compañía de electricidad Saesa”, afirmó Priscila.

Respecto a este punto, cabe destacar que, aunque exista la intensión de solucionarlo provisoriamente, desde el plano Legal al ser una toma, no están regulados. Por lo cual hay que estar atentos a lo que dicte la empresa Saesa . En lo conversado con el concejo, se acordó que se instalaría un solo medidor para todas las viviendas y que quedaría a nombre de Priscila (vocera), debido a que deberán pagar mensualmente el consumo.

Entrega del campamento: En lo referente a dejar el campamento y devolver el terreno –prestado- al dueño que se los cede. El gobierno comunal indicó que se comunicaron con Serviu para agilizar el proceso de la obtención de una vivienda propia. Se habló de que la idea es que ésto se solucione de aquí a un año como plazo.

Algunos habitantes del campamento llevan 8 años en esa situación en la mayoría de los casos es la segunda generación del campamento, estando ahí hace 4 años; habitando en condiciones de precariedad extrema, sin servicios básicos.  Agradecen la ayuda que llegó (luego de notas de prensa que expusieron su problemática). sin embargo no es suficiente. 

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ROSA (43) EN EL CAMINO PRINCIPAL DEL CAMPAMENTO

Cindy López: la violencia sistemática hacia la mujer a través del poemario de la artista local Patricia Aguila analizado por Francisco Ferrer

Cindy López: la violencia sistemática hacia la mujer a través del poemario de la artista local Patricia Aguila analizado por Francisco Ferrer


¿Quién es Cindy López?  la poeta Patricia Águila, da a entender que su personaje representa no sólo a las mujeres violentadas, sino además a quienes viven marginados por la sociedad, como los sujetos más pobres y las disidencias sexuales.

En “Cindy López”, segundo poemario de Patricia, la vida de barrio está despierta: niños y niñas juegan, madres y abuelas se preocupan de los quehaceres cotidianos, hombres y mujeres se esfuerzan por sustentar a sus familias; sin embargo, las personas se observan oscurecidas por el dolor de heridas que no cierran. La precariedad en sus diversas formas amenaza a la comunidad y al territorio de Chiloé


 

Francisco Ferrer (27)  profesor de lenguaje, escritor y músico, analiza la obra “Cindy López” de la poeta castreña, Patricia Águila, integrante de Marea Negra, colectivo de jóvenes castreñas, que se reunió el 2019 para levantar espacios de contracultura y de encuentro para impulsar, revisar y resignificar los espacios culturales de Castro y Chiloé.


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… Ya… con todo, si no pa qué!? Aquí nuestro hermoso afiche oficial del primer festival de cine y performance chilwe…

Publicado por Colectiva Marea Negra Chilwe en Jueves, 13 de febrero de 2020

 

Francisco, es quien analiza los pasajes de la obra “Cindy Lopez” de la artista local Patricia Águila. Francisco nació en Santiago, pero vive en Valdivia desde hace años. Publicó su primera obra de poesía, “Alianza en el desgarro” (2015), con la editorial independiente Minigolf Deportivo. Actualmente, en el aspecto creativo, se dedica a editar su obra “Ritos reunidos” y su álbum “Sombra de fuego”.

 

La palabra ante la violencia: Territorio y resistencia en “Cindy López” de Patricia Águila

A veces, sin aviso, el aroma de una comida recién hecha o el timbre de la voz de un transeúnte nos lleva de golpe a un instante de la infancia o a la imagen de un pariente que el tiempo había borrado. Los senderos de la nostalgia pueden ser impredecibles, pero no son siempre melancólicos; entre las hojas de la memoria respira el aprendizaje que permite sostenernos en el presente, y en sus pasajes hay tantas sonrisas como lágrimas. Reconociéndonos seres mortales, hemos hecho de la palabra una vía para ingresar en nuestra historia, sea esta colectiva o personal, y la escritura es un intento de registrar aquello que hallamos valioso entre la fugacidad.

En “Cindy López”, segundo poemario de Patricia Águila, la vida de barrio está despierta: niños y niñas juegan, madres y abuelas se preocupan de los quehaceres cotidianos, hombres y mujeres se esfuerzan por sustentar a sus familias; sin embargo, las personas se observan oscurecidas por el dolor de heridas que no cierran. La precariedad en sus diversas formas amenaza a la comunidad y al territorio de Chiloé. El epígrafe de la alegre canción de Cyndi Lauper en el primer poema («Cuando la jornada de trabajo termina/ Las chicas sólo quieren divertirse») anticipa el aparente contraste de algunos de los temas fundamentales abordados en la obra: por un lado, las labores en las casas y en las fábricas; por otro, el goce del ocio entre amistades; y, por supuesto, el nombre de Cindy, personaje de la cual se nos revelan progresivamente los detalles.

Los textos se ordenan en tres secciones, cada una marcada por un título en mayúsculas en medio de la página blanca: “Las chicas de mi barrio”, “Cindy López, ¿dónde estás?” y “Volver…”. En los poemas que abren la obra, ya se identifica la voz en femenino, un “yo” o “nosotras”, que suele ser protagonista. A través de ella aparecen los sueños frustrados, la desesperanza y el desamparo. «Vi a una mujer morir en los callejones», afirma en “María”; y en “Tú no puedes oírme” pregunta «¿Comen en el cielo sopita de pan señor?». Ni el Estado ni Dios se hacen presentes ante la necesidad, y la caridad no alcanza para acabar con la miseria. Así la hablante lo representa: «Mis uñas amarillas/ Limpiaron tantos urinarios/ Que las viejas del almacén, confunden su color con esmalte» (Corasound Valiente).

A pesar de que en ciertos versos se esboza la idea de un pasado virtuoso, «Donde los primeros pasos/ Fueron siempre/ Hacia la eternidad» (“No quiero peinarme”), el anuncio de la desgracia opaca la posibilidad de un futuro no contaminado: «Nosotras alertábamos a las vecinas, que venía el gigante/ Y corrieron todas a esconder en cajas metálicas, parte por parte, los viejos palafitos» (“Érase una vez”). Más adelante se vuelve evidente que el extractivismo capitalista es el monstruo irrefrenable que ataca la tierra y su gente.

Patricia Águila continúa enunciando en sus textos la violencia sistémica que padecen particularmente las mujeres. El poema “Shh…” denuncia el miedo, el abuso y la posterior desaparición de Cindy, hilo conductor de la obra: inicia con «¿Cindy que haces bajo la cama?/ Shh…/ Me escondo como los gatos, cuando sienten miedo./ Él ya viene», y termina con «Las chicas del barrio, pegan tu foto en sus faldas». La autora se muestra consciente de que, en tiempos donde los femicidios son un número a sumar para los medios de comunicación, la resistencia está en la sororidad; por ello se piensa de niña y sostiene que con sus amigas «Derribaríamos las puertas y correríamos todas a abrazar a la vecina» en “Verano del ’99”. Imaginar mundos más justos, exentos de animitas, es imprescindible para transformar la realidad, y la poesía debiera avanzar en esa dirección.

Al comenzar la segunda sección ya está instalada la pregunta de quién es Cindy López y el poema que la inaugura lleva de título su nombre. En él, una hablante en plural se manifiesta: «Somos ese ausente que jamás responde en las filas de los consultorios»; «Somos Claudia la travesti del barrio, que arrojaron desnuda de lluvia en la calzada»; «Somos las chicas que solo quisieron divertirse, una Cindy López Morena, con suecos, corte punky y minifalda». De esta manera la poeta da a entender que su personaje representa no sólo a las mujeres violentadas, sino además a quienes viven marginados por la sociedad, como los sujetos más pobres y las disidencias sexuales.

En “Cindy López” el discurso se sitúa desde la interseccionalidad y su perspectiva política incluso se refiere a las dictaduras sufridas en Argentina y Chile: «Siguen llorando las viejas golondrinas a sus hijas que en los ’70 no conocieron./ Las tajeadas con cloro, jamás escribieron la historia./ Su patria necesitaba manos pequeñas que lustraran las perlas de doña Lucía». La crítica al poder se cruza con la presencia constante de la muerte, por el recuerdo del ser amado asesinado o desaparecido. La sección termina con una página donde se lee en letras difuminadas, al uso de los afiches callejeros: «CINDY LÓPEZ/ ¿Dónde estás?// Atte./ Las chicas del Barrio».

Aparte de lo comentado hasta acá, llama la atención cierto larismo que se percibe en poemas como “Te he prometido” o “Para decir adiós” y sobre todo en el único relato de la obra, “Guido”. En él asistimos a una escena sureña, plena de nostalgia de infancia: allí están el niño Guido, su madre, la abuela y el perro en un campo donde se respira calidez hogareña; no obstante, la precariedad y hasta la violencia acechan, pues aunque no sea en la propia casa es en la de la vecina. Guido debe levantarse, vestirse e ir a la escuela con su uniforme impecable; pero, a pesar del cuidado de su familia, el niño rompe su pantalón jugando fútbol en la cancha del sector. Finalmente, decide, para no llevar más trabajo a su hogar, arreglar él solo la prenda; y en la máquina de coser, sin anticiparlo, descubre una sensible conexión con el sentir de sus antecesoras. Resulta interesante reflexionar que en ese gesto de madurez hay un acto de amor, en un concepto que supera lo romántico, similar a lo que se muestra luego en “Orfandad”, donde se expresa lo siguiente: «De niña, amor/ Fue aprender a leer para no perdernos en el consultorio/ Mientras buscabas tus remedios». Gracias a la empatía, en la acción bondadosa y en el compañerismo se gesta un amor que escapa a los dominios de lo normado.

En la tercera parte, “Volver…”, se nos entrega una pista importante sobre Cindy: al final del poema “En esas fábricas” se indica en un texto entre corchetes que «Cindy López trabajó como operaria en Plantas procesadoras de salmón y choritos en Chiloé durante los años 2018 y 2019». En este poema se expone la explotación de las obreras, cuyos anhelos se ven negados, mas tienen entre ellas su compañía y sus evocaciones: «Voces rápidas cuentan historias de casas en Molulco, Terao, Huicha, Rauco, Chonchi, Castro y Llicaldad./ Caminan en silencio por esos corredores, buscando la mano vieja y áspera que los traiga de vuelta a su hogar». Juntas podrían retomar el camino a casa. Asimismo, en “El humo negro ha cesado” hay un mensaje significativo al terminar: «A las compañeras y compañeros que el día 1 de julio del 2019 pararon la producción de una planta de choritos en Dalcahue, para obligar a la empresa a reconocer y hacerse cargo del accidente de un compañero». Existe un ejercicio de violencia cuando las personas no son escuchadas y son marginadas de las decisiones políticas de su comunidad y del país. La vida humana tiene valor y su condición no debe ser reducida al de una cosa sin potencia. Aun cuando lo hegemónico intente invisibilizar el conflicto y se trate de folclorizar a la gente, como en “Calendario Chiloé 2020”, la lucha por la justicia y la memoria persiste.

También es relevante, a propósito de la contingencia de la pandemia que estamos padeciendo, comentar algunos poemas que se relacionan con ella. En “Huella” se puede leer algo con lo que nos hemos familiarizado en este periodo: «La mascarilla debería guardarnos todo/ Pero no puede/ Se asoman los ojos/ Las narices/ Las mejillas/ Se desbordan como musgo/ Y en esas arrugas la belleza de un horizonte». Es decir, hay rasgos y signos que no pueden ser ocultados, aunque seamos forzados a higienizarnos y confinarnos. La mirada requiere de otra que la observe, la piel necesita de otra que la toque. Es por eso que, en este contexto, el aviso de la vecindad preocupada en los versos «La municipalidad ha llegado, corre la voz CINDY/ Van a S-A-N-I-T-I-Z-A-R las casas» (“Mi esquinita azul”) posee un vínculo genuino con el deseo de la hablante cuando dice «Volveré a ver los rostros amados/ Sentados nuevamente en la mesa» (“La última cena”).

Para finalizar, quiero referirme al poema que cierra la obra, “Mi nombre”. Con un tono autobiográfico, la autora aparece como hablante para hacerse parte del relato que ha elaborado, donde ha compartido entre su gente las risas y los llantos. «Me llamo Patricia», nos cuenta, «Pero no de la realeza Patricia/ Nací de madrugada en el hospital de Castro/ Y en esa cuna hospitalaria/ Me acostumbré a la noche». Situándose en su propio espacio vital, Patricia Águila hace de la poesía una «moneda cotidiana», como decía Jorge Teillier; se enfrenta a la realidad desnuda, sin fantasías, confiando en que algún día «Los estruendos de aquellas voces, sonarán como tormenta» y ya no habrá más impunidad.

 

 

 

La escuela del mundo rural

La escuela del mundo rural

Carlos Delgado Álvarez

Director Sede Chiloé

Universidad de Los Lagos

Si hay un sector para el cual la escuela es la institución más importante, ese es el rural. 

En lo que se denomina como el mundo rural la escuela es el espacio más dinámico, en ella se desarrollan por supuesto las actividades educativas, pero también las culturales, se manifiestan las interacciones y relaciones sociales, se concreta la participación comunitaria. Por eso el confinamiento riguroso ha derivado en un empobrecimiento comunitario, ya que la cohesión expresada a través de las reuniones de los fines de semana, en los clubes deportivos y ceremonias religiosas, así como las de los clubes de adulto mayor, población cada vez más significativa, han desaparecido y con ello una cultura de la cercanía que se expresa en diversas formas de compartir. Para este mundo la escuela rural es una institución única, tiene una estructura pedagógico-didáctica basada en la heterogeneidad, en la diversidad de niveles educativos que posibilita la convivencia de estudiantes de distintas edades y capacidades, con diferentes competencias curriculares en el marco de una estructura organizativa y administrativa adaptada a sus necesidades internas, es inclusiva; goza de una suerte de entramado que representa un marco de valores que permanentemente se va reconfigurando al ritmo de los cambios que sufre su entorno, a la emergencia de una nueva ruralidad donde conviven la actividad predominantemente agraria ganadera con nuevas de carácter recreativo, turístico y residencial, planteando nuevos desafíos a una institución que se resiste a someterse a la estandarización. 

Los estudiantes y docentes extrañan sus escuelas, pero temen reencontrarse. Saben de su condición vulnerable y que las medidas para imponer el distanciamiento social y físico resultan difíciles de mantener por tiempo prolongado debido a la urgente necesidad de recuperar esta cercanía, detener la crisis de convivencia, el miedo al contagio y la desconfianza. Es en el mundo rural donde las tecnologías de las comunicaciones han develado su precariedad haciendo imposible la vinculación virtual permanente, ha dado pié al predominio de las funciones básicas del WhatsApp o rescatado la importancia de la fotocopiadora; el mensaje de voz y el papel con instrucciones, ejercicios y correcciones, constituyen el vinculo didáctico más efectivo y estrecho en la relación de las comunidades educativas. Por eso entendemos lo que ha significado para miles de comunidades rurales a lo largo de nuestra región que sus escuelas estén cerradas. 

Es en el mundo rural donde se constata que la escuela es presencial o no es. La virtualidad podrá constituirse en un instrumental de apoyos, pero la relación humana no podrá suplantarse; podrá la virtualidad constituirse en una alternativa pero no en la normalidad y las insistentes aspiraciones del homeschooling de desplazar a la escuela presencial no superarán el marketing porque no rescata a los niños y niñas de las actividades productivas con que el mundo rural les atrapa a través de las innumerables tareas cotidianas de la economía campesina o de ser mano de obra de la agricultura extensiva o el uso intensivo característico de la ganadería. La escuela rural presencial hoy es garantía para el ejercicio de los derechos y seguridad emocional de los niños y niñas, así como antes fue el instrumento de ampliación de sus derechos y bienestar social.

Pero también el aprendizaje en común es parte de la normalidad comunitaria y presencial, la escuela rural es instrumento clave para defender y garantizar la identidad colectiva, conservar el patrimonio natural e histórico, asume la responsabilidad como mecanismo de resistencia cultural al valorar el saber local que en numerosas ocasiones ha sido desplazado por otros de mayor reconocimiento político y mediático, al recuperar y conservar las tradiciones y los valores de su localidad, al profundizar en el conocimiento de la historia de los pueblos, los códigos culturales concretos, las formas de relacionarse, las costumbres, el estilo de vida. En definitiva, la escuela y sus agentes desempeñan una función crucial en la creación de un espacio educativo para que las peculiaridades locales puedan tener cabida y expresarse en la construcción y fortalecimiento de la identidad individual y colectiva de la comunidad educativa, al recuperar la memoria, al reconstruir la cultura y revalorizar la ruralidad, resistiendo el proceso homogeneizador y hegemónico al que nos somete la globalización. 

En definitiva, la pantalla no es la escuela.

Carlos Delgado Álvarez

Director Sede Chiloé

Universidad de Los Lagos

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