Gustavo Cortes, presidente de la Federación de Trabajadores del Salmón de Quellón y Chiloé:  “No puede ser que sólo en el mes de mayo han fallecido 5 trabajadores de la industria salmonera”

Gustavo Cortes, presidente de la Federación de Trabajadores del Salmón de Quellón y Chiloé: “No puede ser que sólo en el mes de mayo han fallecido 5 trabajadores de la industria salmonera”

Hace veintidós años que Gustavo Cortes, Federación de Sindicatos de Trabajadores del Salmón de Quellón – Sindicato Río Dulce (Fetrasal), trabaja en la industria salmonera, asegura que la calidad de vida es algo “demasiado sacrificado”, en donde se trabajan entre 8 a 10 horas, generalmente haciendo horas extras, para “ganar un sueldo que permita vivir”. Indica que no existen las medidas de seguridad necesarias, por lo que “siempre ocurren accidentes laborales en la industria del salmón. Asegura que el tiempo para la familia es muy poco y casi no ve a sus hijos: ” cuando llego a la casa, siempre están mis hijos durmiendo”.

Afirma que es lamentable lo que sucedió, y que como gremio están muy preocupados frente a la problemática de tener a una industria que no cumple los estándares necesarios. “No es posible que fallezca un trabajador mensual en los últimos 4 años. En este mes de mayo han fallecido 5 trabajadores que pertenecían al rubro de la industria salmonera”.

“El estado debería fiscalizar más, vemos demasiadas debilidades en su actuar, ya sean: La autoridad sanitaria, Sernapeca, la inspección del trabajo, las autoridades marítimas. La industria salmonera hace lo que quiere, con su poder económico es capaz de corromper a muchos… El Estado hace oídos sordos a nuestras demandas”, asegura.

Existe una des-protección hacia la maternidad, comenta el dirigente, “Las trabajadoras que son madres sufren de discriminación”. Afirma que existen plantas de procesos en donde prácticamente se controla con tiempo y numeración el horario para ir al baño.

La industria del salmón no cumple con las normas, ni estándares medioambientales, no respeta a los pueblos originarios, ufff.. etc. Son muchas sus falencias, no así en sus países, donde cumplen al “pié de la letras” los estándares, finaliza el dirigente.

Presidente de Mogaleth: “Chiloé se sigue quedando a la deriva en abordar las temáticas de diversidad sexual”

Presidente de Mogaleth: “Chiloé se sigue quedando a la deriva en abordar las temáticas de diversidad sexual”

A raíz del caso del sujetó que agredió y violó a su expareja a fines de marzo en Chiloé, debido a que esta había comenzó una relación amorosa con otra mujer, Miguel Maldonado, Presidente de Mogaleth se refirió a la problemática que existe en la Isla de Chiloé frente a la discriminación y odio hacia las comunidades de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales (LGTBI).

 

Miguel Ángel Maldonado Catalán, (33) de profesión administrador, es el presidente del Movimiento de Gay’s , Lesbianas, Transexuales, y heterosexuales (Mogaleth) que trabaja en la Región de los Lagos. “Vemos que Chiloé está más retrasados (a nivel país) en las demandas de la comunidad. Por ejemplo, en Puerto Montt y Osorno hay una visibilidad de la diversidad sexual, hubo logros en los espacios de salud y educación, pero Chiloé se sigue quedando a la deriva en abordar las temáticas de diversidad sexual”, indicó el presidente.

 

En relación al caso de la situación de agresión ocurrida en Chiloé, Miguel explicó que lo que busca este hombre es castigar a un cuerpo que siente como de él (o propio). “Busca es corregir a ésta persona por haber tenido una relación lésbica. Es por eso que las violaciones colectivas deberían estar dentro del contexto de la ley Zamudio. Estas violaciones correctivas” para demostrar que ella como mujer lesbiana, debiera ser una mujer heterosexual”.

 

En relación al trato que recibe la comunidad transgénero por la población en general, el presidente del movimiento de diversidad sexual de la Región de los Lagos indicó que las organizaciones han tenido como foco que Chiloé incorpore un protocolo de acompañamiento a las personas transgénero. “Hemos detectado que en algunos lugares existe el  es conocimiento a lo que es la identidad de género, lo que produce discriminaciones hacia la comunidad. Sin embargo, no podemos dejar de lado que en el último año se han hecho un par de intervenciones con funcionarios de salud, en una búsqueda de abordar un trabajo con la comunidad transgénero”.

 

Ley Zamudio

 

Miguel indicó que la Ley Zamudio (20.609) que refiere a las situaciones de discriminación, es una normativa que en este minuto para las organizaciones de diversidad sexual es bastante deficiente en cuanto a materia de discriminación. “Es un proyecto que debiera ser mejorado, incluir sanciones, incorporar causales, en donde sucedan situaciones como el caso que ocurrió la semana pasada en Chiloé”.

 

“Desde las organizaciones hemos visto que esta Ley, se acciona frente a ciertas situaciones, no es preventiva, no sanciona con penas a todas las personas que ejecutan acciones de violencia. Las violaciones correctivas que ocurren a mujeres lesbianas es una realidad que se ha ido visibilizando paulatinamente en nuestro país, pero no están incorporados en la Ley Zamudio”.

A modo de cierre, Miguel hace una crítica hacia los discursos de odio que existe en los medios de comunicación y en cargos de poder. “Las organizaciones hemos ido haciendo un trabajo y consiguiendo logros respectos a las diferentes demandas de la comunidad. Sin embargo, vemos como se levantan discursos de odio en los medios de comunicación y en cargos de poder. Cuando las autoridades muestran posturas que generan odio hacia las comunidades LGTBI, es mucho más probable que grupos radicales y violentos se manifiesten de forma agresiva contra nosotros” sentenció.

Marcela Ramos: “La basura de Ancud debe irse al Relleno Sanitario La Laja de forma transitoria”

Marcela Ramos: “La basura de Ancud debe irse al Relleno Sanitario La Laja de forma transitoria”

Marcela Ramos, Secretaria de la Unión Comunal de Juntas de Vecinos Rurales de Castro sobre el problema de la basura y como vive la ruralidad el problema de la basura.

 

El telón de fondo que vive esto días Chiloé, es sin duda la difícil situación que enfrenta la comuna de Ancud, actualmente en Alerta Sanitaria y con la necesidad de depositar en un lugar autorizado 60 metros cúbicos de basura diaria, lugar que según las autoridades locales sería el Vertedero Industrial de Aconser SPA, en Punahuel 2 límite entre Castro y Dalcahue. Las salidas se restringen aún más después de una decidida movilización de los y las vecinas de Chonchi que terminó con el cierre del Vertedero Industrial de Dicham, según señaló el Intendente sería otra comuna de Chiloé, desde ayer lunes es Dalcahue, en específico el sector rural de Punahuel quien está recibiendo la basura de Ancud.

 

La basura se ha transformado en estas últimas semana en el problema prioritario en la agenda regional, y la situación más delicada que viven quienes viven en el archipiélago, amenaza que ha estado invisibilizada por décadas. La crisis por la que pasa Chiloé en el corto plazo no tiene una solución dado que los vertederos municipales de Chiloé no se encuentran en las condiciones al estar desde el 2005 funcionando de forma ilegal, solo quedan como opción los vertederos industriales los que ya cuentan con sanciones por una serie de irregularidades que han denunciado vecinos de los sectores aledaños.

 

En el mediano plazo una solución integral sólo es posible si considera el reciclaje como eje central, soluciones a escala, la toma de conciencia de sus habitantes sobre su basura y luna industria capaz de cumplir normas mínimas en materia medio ambiental y sanitaria.

 

Marcela, el problema de la basura va más allá de una comuna y parece ser que este problema solo va en escalada ¿Que hacemos hoy con la basura? ¿Es factible que algún vertedero en la provincia se haga cargo de la basura de Ancud?

 

Desde que participo en la Unión Comunal de Juntas de Vecinos Rurales de Castro como secretaria, he venido escuchando del problema de la basura y la intención de la instalación de un Relleno Sanitario Provincial. Incluso se pagó un estudio millonario, que resultó un fraude, para indicar que los terrenos que ofrecía la municipalidad de Castro eran los más apropiados.

 

Las autoridades responsables de resolver el tema de la basura han sido, por decir lo menos, negligentes, al plantear y esperar una sola alternativa. Hasta se podría pensar que hay intereses empresariales detrás de esta desidia. El problema de la basura está instalado hace varios gobiernos y ninguno ha sido capaz de generar una política para Chiloé en materia de basura, más bien han estado enfocados en preparar su próxima campaña.

 

Seamos claros, ningún vertedero en Chiloé cumple las condiciones mínimas para recibir la basura de Ancud, si nos regimos por lo legal, el único en la Región es el Relleno Sanitario La Laja en Puerto Varas, me imagino que no lo hacen porque el Intendente está apretando la billetera.

 

La basura de Ancud debe irse al Relleno Sanitario La Laja de forma transitoria, es el espacio que puede asegurar las condiciones mínimas sanitarias y ambientales, los costos del envió son altos y no puede pagarlos la Municipalidad de Ancud, lo que se traduciría en que finalmente lo terminen pagando los vecinos, es el Gobierno Regional quien debe asumir su responsabilidad en este periodo transitorio, mientras se debe buscar una solución más adecuada, que nos permita dar salida al problema de Ancud y de las comunas que van a vivir lo mismo en los próximos meses y años.

 

¿Cómo ve la ruralidad el problema de la basura?

 

Nuestra ruralidad ha cargado con el problema de la basura, así lo demostró Dicham, ya no puede seguir cargando con la responsabilidad de la falta de políticas públicas encarnadas en los Gobiernos de la Concertación y la Derecha. Ahora otra vez el mundo rural carga con esa responsabilidad, los vecinos y vecinas de Punahuel han denunciado las irregularidades del vertedero industrial Aconser SPA en diciembre la empresa recibió sanciones del Servicio de Salud y los vecinos ya pedían el cierre, ahora resulta que deben recibir 60 metros cúbicos de basura adicionales al día.

 

Creo que es muy irresponsable de parte de las autoridades el no asumir el problema en su integralidad, tenemos vertederos que no son más que un hoyo en el suelo, terrenos donde se acopia la basura de todo tipo, carece de estándares mínimos, las autoridades de los gobiernos anteriores no han protegido a los vecinos de los efectos de la contaminación y menos aún, han tenido la capacidad de ver un ecosistema tan frágil como lo es el de una isla. Consideración sobre el hecho de que los alimentos que consumimos vienen del campo y que la presencia de miles de toneladas de basura sin tratar contamina el agua y los suelos no están sobre la mesa.

 

Como Unión Comunal de Juntas de Vecinos Rurales apostamos a soluciones a escala más local.  Insisto en la necesidad de pensar en soluciones sensatas, a escala humana e integrales que impliquen la reducción de la basura, el tratamiento de residuos orgánicos y químicos, el reciclaje, la educación, medidas que vayan en beneficio de la ciudadanía y no de una empresa. Las únicas posibilidades de desarrollo sostenible que tiene nuestro archipiélago son la agricultura y el turismo, por lo que si permitimos que la contaminación nos inunde, ya no habrá mucho que hacer.

 

¿Qué responsabilidades les competen a la industria?

 

No sabemos cuántos vertederos industriales autorizados o clandestinos existen en la provincia, por lo que es difícil evaluar el efecto que éstos tienen en nuestro ecosistema. Sólo podemos especular y suponer que el daño es grande. La comuna de Chonchi ha sido afectada por tres episodios graves relacionados con desechos salmoneros, a saber, el hundimiento de un wellboat, el derrame de antifouling en un río y su nula recuperación, la mortalidad de salmones en un centro.

 

Otra irresponsabilidad de la industria es la utilización de vertederos que funcionan clandestinamente, como el de Dicham, que estaba autorizado para operar en 3 hectáreas, pero ocupa más de 8 y recibe desechos desde Llanquihue a Aysén, lo que la comunidad llevaba denunciando hace tiempo.

 

Es impresentable que la Autoridad Sanitaria en Chiloé (que es una isla) permita la existencia de vertederos industriales que reciban la basura industrial de otras Provincias o peor aún de otra Región. Cuando el Intendente señala que la solución debe estar en la Isla da cuenta del doble estándar, como con el mundo empresarial acepta el envío de basura de diferentes puntos de esta región y la de Aysén, mIentras cuando ocurre lo de Ancud, aún sabiendo la situación que viven los demás vertederos de Chiloé, obliga a Ancud a enviar la basura a otra comuna de Chiloé que no cumple las condiciones mínimas en materia sanitaria y medioambiental.

Luis Mesina: “Necesitamos que el sistema de pensiones cambie ahora”

Luis Mesina: “Necesitamos que el sistema de pensiones cambie ahora”

En el marco del debate sobre la reforma al sistema de pensiones que presentó el presidente Sebastián Piñera a finales de octubre del 2018, la Coordinadora NO+AFP convocó a manifestaciones en señal de rechazo para el próximo 31 de marzo. En entrevista con Radio y Diario Universidad de Chile, el vocero de la coordinadora, Luis Mesina, afirmó que “la propuesta de las autoridades es absolutamente insuficiente”.

Silke Meyer, antropóloga: “La deuda no es culpa tuya”

Silke Meyer, antropóloga: “La deuda no es culpa tuya”

La profesora de la Universidad de Innsbruck reflexiona sobre el dinero y la identidad.
“La cultura del endeudamiento promueve el gasto. Es muy fácil caer en la trampa”
“Ninguno de nosotros ha estado aquí siempre, ni ninguna nación, pero es una narrativa muy poderosa”

Profesora asociada en el Instituto de Historia y Etnología Europea de la Universidad de Innsbruck, Silke Meyer está especializada en antropología económica y estudia el dinero como praxis social y cultural. En este ámbito, lidera el proyecto Follow the Money, que analiza el impacto del envío de remesas de dinero por parte de los inmigrantes en la creación de identidades transnacionales. Ha sido galardonada con varios premios por proyecto Money Matters (El dinero importa). Meyer sostiene que el trabajo y las relaciones económicas no solo sustentan nuestra vida material, sino que también ejercen un papel clave en la construcción de identidades individuales y colectivas. Esta es la idea principal con la que participó recientemente en el ciclo de debates La deuda: nuevos y viejos vínculos europeos, organizado por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB).

En sus ensayos enlaza la deuda con la identidad. ¿Cómo funciona ese vínculo?

Como antropóloga, considero la deuda como una acción guiada por la reciprocidad. Das algo, recibes algo a cambio. A pesar de que la transacción financiera es en líquido, hay algo que nos compromete a ambos. Y esa relación va más allá de la transacción. Esencialmente, una práctica económica es también una práctica social. Eso funciona para individuos y para sociedades, en la deuda estatal. Yo sigo mucho a Maurizio Lazzarato en sus ideas sobre “el hombre endeudado”. Pude ver sus teorías en mi investigación sobre la insolvencia privada y cómo la gente afronta esa insolvencia. Entrevistando a las personas, podía darme cuenta de que la manera en la que me explicaban la historia no era exactamente lo que había sucedido, pero era la forma en la que querían que yo les viera. La manera en la que cuentas la historia está muy en la línea de los imperativos sociales sobre qué quieren los demás que seas. Si quieres salir de una deuda financiera debes salir de la deuda moral. En Alemania tienes una Ley de Insolvencia, que da una especie de código de conducta. Te tienes que comportar. Tienes que intentar ir a trabajar, aceptar cualquier trabajo, dejar que el Estado mire tus relaciones financieras, etc.  Todo va de ser responsable, tener iniciativa, ser abierto y flexible.

¿Es eso malo?

Depende. No es malo porque te da una manera de liberarte de la deuda, pero es malo porque sugiere, de una forma muy profunda, que tienes que asumir tu propia responsabilidad por tu propia deuda. De alguna manera, hace invisible el contexto estructural de tu deuda. He hablado con mujeres cuyos maridos las han abandonado, que están enfermas, que se han quedado en el paro. Y ellas no me contaban estas situaciones. Me contaban lo buenas que eran ahora, el cómo se organizaban, el cómo podían ir respondiendo a sus propias deudas. De alguna manera hacían invisible el contexto político de su deuda, ante las responsabilidades individuales. Es una trampa: tú asumes responsabilidad sobre tus acciones, es culpa tuya. Y creo que eso es muy duro, porque no puedes decir: “bueno, me he quedado en el paro”, porque va todo sobre ti, y tú debes tener iniciativa. Es un subtexto muy neoliberal, lo que Lazzarato llama “el hombre endeudado”. Tiene todo que ver con este régimen, que no es solo externo, hecho por bancos o el estado, sino interno, y puede ser muy destructivo.

Esta de alguna forma es la idea de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), de hacer a la gente comprender que no es culpa suya, que había culpables políticos.

Es eso: la deuda no es culpa tuya. Es lo mismo que en el contexto de Estados Unidos, con las subprime. Lo que pasó allí fue que era gente que no podía acceder a una deuda. Lo que los bancos les ofrecieron era basura. No comprobaron nada. Les cobraban cualquier honorario. Y luego les quitaban las casas. Es difícil decir “no es culpa tuya”. Tú firmaste el contrato, tú hiciste los cálculos en tu cabeza. Pero tal vez no calculaste que podrías enfermar. Y no hay red, no hay red de bienestar social. Si tu hijo se enferma, ¿qué haces?

En sus textos usted habla de la “lógica de la cultura del endeudamiento”: ¿cuál es esa lógica?

Cuando yo te pido un crédito, tú tienes permiso para ver mi historial, si no me conoces. Mejor haces una comprobación, y es lo que los bancos hacen. Desde el otro punto de vista, si yo te pido dinero y tú me das 2.000 euros, yo tengo una calificación crediticia, una solvencia crediticia, de 2.000 euros. Lo que pasó en Alemania un tiempo, aunque ahora creo que es ilegal, es que tú pedías un crédito al consumo de 2.000 euros, y ellos te decían: pide más. Toma 3.000 o 5.000. Promovían muy activamente que tú te endeudaras con más de lo que necesitabas, porque por supuesto sabían que lo gastarías. Desde el punto de vista de la deuda, la gente piensa: “Oh, si me dicen que me dan 5.000 aunque les he pedido 2.000, eso quiere decir que yo lo valgo. Y lo puedo gastar”. Esa es la lógica de la cultura del endeudamiento, que promueve el gasto. Por supuesto, si no chequeas quién soy, ya no significa nada que te den un crédito. Es muy fácil caer en la trampa. Yo también lo he hecho. Cuando era una estudiante de doctorado entré en un banco solo para ver cuánto iba a sacar. Pero yo no tenía dinero. Acababa de entrar a la universidad. Lo dije en el banco y ellos me ofrecieron más dinero y yo estaba realmente sorprendida, pero a la vez halagada. Pude ver cómo incluso en una situación en la que necesitas dinero te dan más del mínimo y tú lees: confiamos en ti.

Por supuesto, lo tienes que devolver.

El crédito y todos los honorarios, que la gente no termina de ver. Luego se pide otra tarjeta para juntar todos los créditos. Y siempre va a más.

En ese sentido, sobre el significado de la deuda, usted habla de que tener un crédito en Estados Unidos te hace un emprendedor, pero en Alemania un perdedor…  

Sí. Las razones tienen que ver con la historia de ambos países. Estados Unidos ha sido un país de inmigrantes centenares de años. La gente llega y no tiene nada. Y si quieres comenzar un negocio tomas dinero prestado. En Alemania, Austria, España y otros países, tienes que tener algo antes antes de que te den un crédito. Esta idea de que llegas a un lugar y no tienes nada y te dan un crédito es muy extraña. En el contexto alemán, esto tiene que ver con el nacionalsocialismo, que era muchas cosas, pero no era de la clase media.  La idea del del ahorro fue muy atractiva para la clase media en la década de 1950, en el momento en que todo el mundo quería distanciarse del nacionalsocialismo. Tenían que ser austeros.

Es buena la idea de ser austeros, ¿no? 

Cuando estaba de estudiante de doctorado en Londres tenía muy poco dinero. Y tenía amigos que trabajaban y tenían más dinero que yo, pero constantemente vivían a crédito. Tenían una vida muy buena, y lo hacían con esa tarjeta de crédito. Yo no podía hacer eso. Era mi cultura. Por supuesto, es la cultura histórica, el cómo has crecido respecto al dinero. Yo podía ver que vivían bien sus vidas. No tenían miedo de gastar. La diferencia con los países de habla inglesa es que el crédito es muy de la clase media. Tú tienes que pagar mucho dinero para ir a la universidad. A esa edad es muy normal que tengas una deuda grande. 

Y también luego es muy difícil de pagar…

Sin duda, pero es parte de la vida de la clase media. Si quieres una buena educación, pagas por ella. Es normal. En Alemania, no. Nuestra educación es gratis, así que cuando yo me gradué no tenía deudas. Hay tantas personas jóvenes de Estados Unidos e incluso muchísimas de Reino Unido endeudadas que pierde su terror. Se ve como algo normal.

Por eso, ahora quieren que les condonen las deudas. Pero, por otro lado, el miedo alemán o español a la deuda también es el miedo a emprendrer. Es demasiado arriesgado endeudarse…

Está la idea de que si tienes una deuda has hecho algo mal. Si tienes una casa, moralmente no hay problema. Pero si no tienes nada que mostrar es moralmente malo. Justo acabo de terminar de escribir un texto en el que comparo dos programas de televisión sobre emprendedores. Uno en Estados Unidos, que se llama Vida o muerte, en el que tienes inversores que dicen: “lo has hecho mal, no has invertido correctamente, etc.”. Y el alemán, en el que hay un trabajador social y contable, y que está completamente en la línea con “el hombre endeudado” del que hablábamos antes: “tú estás endeudado. ¿qué crees que te ha pasado? ¿Cómo has llegado hasta aquí?”, haciendo responsable a la persona que está endeudada. Todo va alrededor del hecho de que tienes que hacer frente a la deuda, tienes que asumir toda la responsabilidad. No se habla, por supuesto, de que no eres tú. De que usualmente la gente hace las matemáticas mal. O que estaba en una situación difícil, siendo autónomo. No es gente que esté endeudada viviendo una vida glamurosa. Es usualmente gente a la que se la ido viniendo el mundo encima, porque se le ha roto una máquina, porque una cosa llevó a la otra, porque no tenía el capital social de la familia. Por ejemplo, si eres taxista y necesitas urgente algo más de dinero porque se te ha roto el coche y no te alcanza. Es ese tipo de situación. Y creo que también por eso los pobres pagan más, porque pueden entrar en esos momentos en que necesitan como sea un crédito, y tienen que aceptar honorarios y condiciones más desfavorables. Si tienes 50.000 euros en efectivo puedes ir a buscar la oferta más barata. Si tienes 2.000 tienes que aceptar lo que te dan.

Usted dice que la deuda y la identidad están ligadas con la globalización. ¿Cómo es esa relación?

El ángulo que hemos estudiado es a través de las remesas: el dinero que los migrantes devuelven a sus países. Es mucho dinero, casi tres veces más que la ayuda al desarrollo en todo el mundo. La idea de la identidad transnacional es el hecho de vivir en muchos lugares, no solo aquí o solo allí, sino un poco en ambos sitios. Es posible seguir esta situación a través de las remesas. Se han convertido en algo de todos los días para los migrantes. Hay una red global que conecta unos con otros. Y cuando entrevistas a esas otras personas, ves que esas remesas forman su identidad. 

¿De qué manera?

En la investigación Follow the money (Sigue el dinero) estudiamos el nexo migratorio entre Austria y Turquía. Trabajamos en una comunidad pequeña, de unas 4.000 personas, llamada Fulpmes, en el valle de Stubai, un lugar muy bonito de vacaciones, esquí, caminatas, naturaleza. Y entre estas 4.000 personas, hay unas 900 de origen turco, lo que es mucho en Austria. Esto tiene un origen histórico. En la década de 1960 hubo una invitación para que gente de Turquía viniera a trabajar a esta zona. Muchos se quedaron, trajeron a sus padres, se han instalado, tienen trabajos buenos y se han convertido en una comunidad muy transnacional. No lo llamaría diáspora turca; es una comunidad transnacional.

En sus textos dice que hay una diferencia entre una comunidad cosmopolita y otra transnacional…

Cuando hablo de transnacionalismo, hablo de gente que se conecta por encima de las fronteras durante toda la vida. Que viven su día a día, su vida familiar, por encima de las fronteras. Pero no es de una manera en que las fronteras no importan. No estamos en un mundo que se esté volviendo global, donde los Estados no importan y somos abiertos. Justamente la comunidad es transnacional por los regímenes de las fronteras, en la UE. Tiene que ver con los pasaportes dobles, el tratado de Shengen, el brexit. Es justamente sobre los Estados nación. Podemos notar también en la comunidad turca que todo lo que pasa en Turquía muestra una fuerte renacionalización. En el contexto turco lo sienten de una manera muy fuerte, con tradición, con historia, con trajes. Están inventando la nación como la conocemos en el siglo XIX. Está pasando nuevamente. Y en el contexto turco en Austria era una comunidad muy transnacional pero ha sido renacionalizada.

¿Renacionalizada en la perspectiva turca?

Sí. O diría más, desde la perspectiva otomana. Es la idea de la herencia cultural, de ser superior, no importa respecto a quién.

Eso pasa en muchos lugares…

Claro. Si quiero hacer a mi nación fuerte, ¿qué digo? Que ha estado aquí por siempre. Ninguno de nosotros ha estado aquí por siempre, ni ninguna nación. Pero es una narrativa muy poderosa.

Pero en ese caso, ser turco es ser inferior.

La narrativa de la superioridad es tan fuerte justo porque en la vida ordinaria la gente los ha hecho sentir inferiores. La historia de los trabajadores invitados ha sido triste en muchos casos; y esto vuelve al Gobierno austríaco, porque la diáspora turca, que es una comunidad muy transnacional, se ha vuelto más aislada. Eso nunca es una buena cosa.

¿Pero qué tiene que ver la deuda con la idea de superioridad de un país?

En este caso, la idea de la deuda va directamente relacionada con la identidad transnacional, en la que las remesas, aunque no son deuda estricta, representan un régimen de pagos. También dependen de la reciprocidad: alguien da algo y está esperando algo a cambio. Y es bien difícil porque no hay contrato. Es parte de la lealtad, de la solidaridad, de la nostalgia y es una influencia en la comunidad. Pero a la vez, me liga a esa comunidad de forma eterna. Es algo muy interno: tienes que hacerlo, debes hacerlo, de alguna manera. Y es muy difícil no hacerlo. Sabemos que la situación económica prácticamente apenas da para sobrevivir, pero siguen enviando dinero a casa. Nosotros encontramos que la situación cambia usualmente después de los siete años, cuando puede que vuelvas a tu país de origen, o la familia se regulariza en una nueva casa. Y cambia también la manera en que pagas. La generación de la que estamos hablando puede que no dé más dinero, pero sí cosas como electrodomésticos, herramientas, etc. O puede que no dé dinero a la familia, pero sí a una entidad religiosa, como donación. No es un pago directo, pero tiene esa asimetría entre el que manda y el que recibe. 

Tiene que ver con el poder…

Usualmente, el que da el crédito es el poderoso y el que recibe no, y lo que encontramos en la situación con los migrantes es que este dinero es tan desesperadamente necesitado que se vuelve al revés. Quiero decir que en algunos casos el que paga es más débil que el que recibe, porque está obligado a hacerlo.

Usted tituló a uno de sus proyectos, El dinero importa: ¿Qué es el dinero?

Ese fue el primer proyecto en el que miré el dinero como algo social. La manera en que gastamos habla mucho de nosotros. Por ejemplo, hablé con una camarera que me decía: “me llevo dos tipos de dinero a casa. El que está en mi bolsillo izquierdo tiene las propinas y el otro mi salario. Con el derecho pago la renta y con el otro la camiseta que me compré y no puedo permitirme”. Para mí, el dinero es dinero. Pero hay muchos ejemplos en los que dice mucho sobre la relación social. Por ejemplo, si pregunto ¿puedo regalar dinero a mi hermana para su cumpleaños? La mayor parte de la gente diría “no; es muy impersonal”. Pero pasa todo el rato. En bodas, o comuniones, o bar-mitzvas damos dinero. Ahora hay hasta un negocio de cómo regalar dinero de una manera artística, es bastante vergonzoso: le llaman Eurogami.

Son tradiciones…

Es histórico. En economía está la idea de que la gente solía comerciar en espacios cara a cara. En un intercambio perfecto tú quieres peras, yo pan y cambiamos. Luego vino el dinero porque yo quería bananas y tu tenías peras. Pero la historia dice que en el inicio de los tiempos modernos el crédito comenzó para eludir problemas sociales. Si tienes un banco, de alguna manera eres más libre de esa relación social. Por ejemplo, si tú pides dinero prestado a tu hermana para estudiar en Barcelona y te vas de fiesta, tu hermana te dirá “te he dado dinero para ir a la universidad, no para la fiesta”. Es el tipo de situación que quieres evitar. ¿Qué haces? Vas al banco, que no te va a decir lo que tienes que hacer. Cuando estudiamos el dinero como regalo, miramos las carteras. Y no tienen solo dinero, sino todo tipo de cosas: tarjetas de crédito, de afiliación, fotografías, recibos de las últimas dos semanas, etc. Es muy personal y eso es lo que demostramos en el estudio Money matters.

¿Cómo se refleja esta situación de las remesas en las mujeres?

En algunos casos que estudiamos eran los hombres los que migraban, porque era lo que requería la industria. Mandaban dinero a casa. Y en muchos casos la mujer recibía la remesa, lo que hizo que, de pronto, tuvieran dinero. De alguna manera, eso las empoderaba porque antes de esa situación era el hombre quien gestionaba el dinero. Y ellas hicieron un uso del dinero bastante exitoso. 

¿Y luego, al reencontrarse?

Tenemos varias situaciones en las que la gente hablaba de conflicto cuando la familia se reunía. De pronto, se quitaba a las mujeres la responsabilidad. Además, no podían trabajar ni hablaban el idioma, los hombres ya estaban allí desde hacía tiempo, jugaban al fútbol, tenían amigos, una vida y un lazo con la comunidad. Y ellas se encontraban con un doble problema de falta de poder: ya no tenían el dinero y estaban en esa situación de mucho aislamiento. Ese es un contexto muy específico. Normalmente en las remesas encontramos que las mujeres ganan más y envían más del dinero ganado, tal vez porque el hecho de vivir en una familia transnacional hace que hagan una compensación por no estar ahí para sus hijos. Intentan enviar cada centavo. 

[Esta entrevista ha sido publicada en el número de 67 de la revista Alternativas Económicas. Ayúdanos a sostener este proyecto de periodismo independiente con una suscripción]