Florece la esperanza

Por Francisca Rodríguez, presidenta nacional de ANAMURI


Desde el corazón de nuestra madre tierra también va brotando la esperanza, las mujeres del campo durante más de dos décadas nos hemos unido tras el llamado campesino a  luchar por la soberanía alimentaria para defender nuestros derechos como pueblo y comunidad, a defender nuestro territorio y  en ese amplio horizonte, esta el mar, pero acá en Chiloé, en el archipiélago, el mar es el corazón de las islas por eso estamos llamados a defender nuestro mar y a la madre tierra que nos da vida e identidad.

Hoy las voces son muchas más, Chile Despertó, Chile venía despertando, la juventud,  las mujeres, el pueblo mapuche, los trabajadores de ayer y de hoy lo expresaban, No + AFP, los pobladores y pescadores, los profesores, los mineros, los ambientalistas; cada vez más se sentía como la sangre de la rebeldía iba corriendo  por las venas de nuestro pueblo, se iba expresando fuertemente en la audacia, en el espíritu de rebeldía de la juventud, las mujeres y hombres más jóvenes han desplegado toda su audacia y creatividad para remecer nuestras conciencias y recuperar la fuerza y el valor adormecido después de tantas frustraciones y  de esa alegría que nunca llegó para el pueblo pero si para el imperio y el  capital. 

Así las mujeres del campo nos hemos ido organizando a lo largo de nuestro país para romper el silencio y darle fuerza a nuestra opinión y hacer  resistencia frente a la ofensiva del capital y el patriarcado, todo esto constituye un elemento fundamental de nuestra lucha y existencia, como lo dijimos en su inicio “Anamuri nació en resistencia para luchar por los derechos y los  intereses de las mujeres, nació en rebeldía “ y así se fue sembrando de ANAMURI el país y acá en al sur de la isla nació, nuestra organización,  “Fuerza de Mujeres Rurales e Indígenas”  NEWENMURI.

Cómo expresar lo que ocurre en este momento y de verdad que siempre nos asombramos y nos llena de satisfacción ver la cantidad de actividades y acciones que a lo largo del país se van desarrollando continuamente, desde las organizaciones locales y regionales, desde Anamuri, pero principalmente de este gran movimiento social y la auto convocatoria que el pueblo se va dando en en todos los rincones del país. ¿Qué lindo verdad? Dejamos de ser “gente” y nuevamente somos PUEBLO y más lindo será cuando de verdad seamos Pueblo Unido para vencer.  

 Sin duda que en los aspectos políticos y orgánicos hemos avanzado, pero  tal vez no lo suficiente de acuerdo a las demandas que fluyen desde todos los sectores a nivel nacional, y es una gran preocupación el que no hemos logrado superar  las debilidades que tenemos en el ámbito de las desconfianzas y los temores y hacer visible la mayor demanda por los derechos políticos, sociales y económicos de nuestro pueblo, por nuestra soberanía nacional, que va mas allá de nuestro territorio, es por una nueva Constitución Paritaria y Plurinacional, que mediante la participación soberna del pueblo la construyamos todas y todos juntos, ya partimos, estamos lentamente recuperando el necesario debate político para construir nuestro proyecto político popular o sea del Pueblo Unido estos son haceres y acciones de mujeres y hombres en cada una de nuestros territorios o localidades y dar  cuenta que este gran semillero germina y da muchos frutos, serán mayores cuando verdaderamente seamos pueblo soberano, cuando cada una y cada uno seamos plenos para ejercer nuestra propia soberanía.

Los grandes retos políticos, las metas y la concreción de nuestras demandas son en torno a este gran reto, a construir esta nueva Constitución, un camino amplio de acción y unidad en la lucha por concretizar los sueños por una sociedad mejor, más justa e igualitaria,  libre de violencia y donde la soberanía alimentaria deje de ser una demanda y la valorización de nuestro trabajo no esté solo en el discurso y ocupe un lugar importante en el diseño de las políticas públicas. 

Somos mujeres del campo que luchamos por la soberanía Alimentaria como un derecho universal que garantiza la vida, el derecho a la alimentación sana, nutritiva, sabrosa y con identidad y está en manos de todas y todos defender este derecho, entenderlo y asumirlo, es una lucha directa contra las trasnacionales que se ha apoderado de nuestras formas vivir, de consumir y hasta de producir para imponer el imperio del capital que se apodera de nuestras vida, de nuestros recursos o bienes naturales, apoderándose de nuestras conciencia que hoy se debate entre la continuidad del saqueo capitalista o la rebeldía organizada para continuar la senda  que ayer nos abrió Salvador Allende y el que fascismo asesinó.