El desmedido 3000% de crecimiento salmonicultor en Chile

Gary Gonzáles, Economista, Fundación Terram.

Es ampliamente conocido el gran éxito económico que ha tenido la industria salmonicultora en Chile, llevando incluso a nuestro país a ser el segundo mayor productor de salmones a nivel mundial. Para que este éxito fuese tal, la industria tuvo que experimentar un aumento explosivo en la producción de peces, representando prácticamente un 3000% de crecimiento desde la década de los ’90, el cual ha traído consigo profundos cambios en términos sociales y laborales, junto con enormes impactos ambientales en los ecosistemas en donde opera.

La cartilla informativa “Antecedentes Económicos de la Industria Salmonera en Chile” elaborada por Fundación Terram, detalla cómo en 28 años la producción total de salmónidos creció en un 2.969%, pasando desde las casi 29 mil toneladas en 1990 hasta las 855 mil a finales del 2017. Lo anterior no es menor, ya que en casi 30 años la salmonicultura ha sostenido una tasa de crecimiento promedio anual de un 102% en nuestro país, lo que nos permite vislumbrar el enorme impacto ambiental que esta actividad ha tenido en los ecosistemas de la zona austral.

Como resultado de la crisis ambiental y sanitaria que la industria género en las regiones de Los Lagos y Aysén –lo que llevó a que la Ley 20.434 suspendiera la entrega de concesiones desde el 2010 en estas regiones–, han aumentado los costos de la industria para funcionar y, por lo mismo, este rubro ha debido buscar nuevos lugares para operar y seguir creciendo. Así es como hoy en día, el crecimiento de la industria salmonicultora en Chile solo depende de la expansión que esta pueda seguir teniendo a la región de Magallanes, es decir, hacia zonas más australes.

Lamentablemente, esta expansión parece mantener los mismos estándares con que ha operado en Los Lagos y Aysén, es decir, sin considerar el deterioro ambiental, los impactos sociales y la capacidad de carga de los ecosistemas en donde se desarrolla, lo que sumado a regulaciones débiles y poca capacidad de fiscalización de las instituciones públicas, podría generar escenarios complejos para los ecosistemas y para sí misma.

En paralelo al explosivo crecimiento de la salmonicultura, es preocupante que la industria se esté concentrando en pocas empresas, pudiendo afectar la competencia dentro del sector. Mientras que en 1993 el número de empresas dedicadas al cultivo de salmónidos eran alrededor de 100, actualmente estas se concentran solo en 18 firmas. De esta forma, los aumentos de costos y regulaciones para esta industria, se han traducido en intensos procesos de compras y fusiones, trayendo como resultado la disminución de los operadores del mercado y la concentración de la producción en menos participantes, siendo la venta de AquaChile a Agrosuper una de las más grandes y representativas del último tiempo.

Por todo lo anterior, desde Fundación Terram nos parece preocupante la búsqueda incesante de esta industria por incrementar su producción, lo cual se refleja en la situación que vive hoy en día la región de Magallanes con el aumento de la producción de salmones en los últimos años. Esto deja en evidencia que esta industria está lejos de buscar mejorar los estándares ambientales, centrando su preocupación en incrementar la producción, como si el 3000% logrado hasta ahora no fuese suficiente. La amenaza de que se vuelvan a repetir episodios sanitarios del pasado sigue estando vigente, más aún cuando los precios internacionales presionan para que esta actividad productiva siga creciendo, tal como los números lo reflejan.