Ernesto Cardenal, ha vivido

Por Perico Villagra


 

En una Abadía Trapense de Kentucky y en la isla de Solentiname, junto a la comunidad de pescadores y artistas primitivistas, Ernesto, contó que había aprendido a ver como mira Dios: sin los límites que nosotros nos inventamos. Así su vida deambuló entre misas, poesía erótica, militancia revolucionaria, ministerio de cultura del Gobierno del Frente Sandinista de Liberación Nacional, renuncia al FSLN en repudio a la represión al pueblo por parte de Daniel Ortega, militante del Movimiento Renovador Sandinista. Un Papa le quitó el ministerio sacerdotal, otro se lo devolvió.


Pero, Ernesto, caminó junto al pueblo, sin negociar jamás nada que afectara el proceso de liberación revolucionario del pueblo nicaragüense. Pagó todos los costos; los pagó, pero se hizo más fecundo, menos predicador y mucho más testimonial. Y, envejeció corporalmente, hasta el punto de desencarnar; pero dentro de él, habitó un joven nicaragüense constructor de realidades nuevas.


Lo conocí en su último año como Ministro de Cultura de su país. Mientras hablábamos las palabras pueblo, revolución, procesos, mística política, compromiso, transformación se repetían una y otra vez, como una murga festiva de su vida. ¿Cómo no añorar su liderazgo en tiempos de mercenarios políticos?.


Ernesto se desarropó para poder vestirse de lo nuevo: dejó absolutamente atrás su alcurnia familiar, renunció a su fama y protagonismo de hombre joven y se enclaustró en un monasterio desde donde reventó en poesía, se despojó de la academia para releerlo todo desde la mirada campesina y pescadora de Solentiname, se desvistió humildemente de su ministerio cuando el Papa Juan Pablo II se lo quitó y se volvió aún más pueblo, territorio y lucha… y ahora, se desarropa de su cuerpo para hacerse-para siempre- parte de nuestras memorias y luchas.


Que la memoria viva y revolucionaria de Ernesto Cardenal, anime nuestras marchas, asambleas, cabildos, reuniones, trabajos cotidianos, hasta que recuperemos a todos los hombres y mujeres secuestrados por la ignorancia, los fundamentalismos, la indiferencia, la desidia y volvamos a ser Pueblo.