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El pasado 28 de junio se cumplieron 50 años desde la primera manifestación de la comunidad LGBTIQ+ un momento histórico en el cual la población de la diversidad sexual reacciona ante la opresión policial; como era frecuente a finales de los años 60 la policía se hacía presente en los recintos donde se reunían a festejar gays, lesbianas y trans, abriendo las puertas y procediendo a la detención de quienes frecuentaban estos bares;  aquella noche de 1969 en Stonewall Inn un local neoyorquino, por primera vez la comunidad mostraba su descontento ante la represión. Este enfrentamiento que duraría varías horas, se transformaría en el conocido día del Orgullo donde se es exigido en las calles la liberación sexual. Después de aquel momento en diferentes países comienza una búsqueda por la igualdad, reconociéndose una situación de desigualdad ante la población heterosexual.


Por Miguel Angel Maldonado Catalán

 

Se menciona a Marsha P. Johnson y Sylvia Rivera como madres del movimiento, dos mujeres Trans migrantes que impulsaron a los demás a levantar el “derecho a ser”.

 

Desde esta manifestación la lucha continua y la historia muestra que no era solo el derecho a ser lo que les debía movilizar, aunque era la punta pie inicial para que las demandas LGBTIQ+ comenzaran a florecer ante la poca visibilidad y ante la alta marginación en la cual se mantenía al sector, que no respondía a la heteronormatividad.

 

No es hasta en abril de 1973 que un hecho similar ocurre en Chile en la plaza de armas de Santiago, la primera manifestación pública, lo que quedaría registrado en la historia como los “Maracos del 73” manifestación que dejaría en evidencia el desprecio con el que se miraba a las personas LGBT en ese entonces.

 

A mediados de los 80 se vuelve a mencionar en la prensa a los gays asociado a un virus que comenzaba a mostrarse y que acababa con la vida de aquellos que lo contraían, el VIH/SIDA que sería denominado el cáncer gay.

 

En los años 90 en el regreso de la democracia, surge una acción de visibilidad LGBT donde colectividades como las yeguas del apocalipsis, Movilh histórico, colectiva de lesbianas LEA, la colectiva Ayuquelén, entre otros, iniciarían un levantamiento de demandas hacía la clase política; como resultado de este levantamiento a finales de los años 90 dejaría de ser un delito el ser homosexual en Chile, donde un artículo escrito en 1874 tipificaba como delito las practicas de sodomía.

 

En el año 93 ocurriría un incendio en la conocida discoteca DIVINE en la ciudad de Valparaíso, donde se hablaba del primer atentado en democracia, hecho que marcaría a la comunidad; habrían alrededor de 18 muertos, algunos de estos cuerpos tardarían en ser reconocidos por sus familiares por el peso social que significaba tener un hijo o hija marica.

 

En el año 2005 se iniciaría un proceso judicial que pasaría a ser un caso emblemático de violación de derechos humanos en Latinoamérica, donde Karen Atala perdería la tuición de sus hijas ante el Estado chileno por ser Lesbiana, caso que iría a manos de la CIDH (Corte internacional de derechos humanos) la que fallaría a favor de Atala; dando una alerta sobre la falencia ante situaciones de discriminación en nuestro país. Pero no es hasta la muerte de Daniel Zamudio que Chile aprobaría de suma urgencia la Ley Antidiscriminación, proyecto que se mantuvo tramitada en el parlamento por 7 años.

 

Situación similar ocurriría con la Ley de identidad de género que se mantuvo 5 años sin dar mayores avances, y que hoy se encuentra a pocos meses de entrar en vigencia para que la identidad de género sea oficialmente reconocida por el Estado.

Foto: Gabriela Quezada

Foto: Gabriela Quezada

En Chile, el transcurso de la lucha cuenta con 43 víctimas fatales a causa de la discriminación, podemos ver que, desde la liberación del movimiento, se ha avanzado en derechos, pero se sigue tiñendo de muertes este recorrido, Mónica Briones, Daniel Zamudio, Nicol Saavedra, Aliro Andrade y varios nombres más que se suman a la lista, pareciera que con cada paso se resuelve, pero es una lucha por la Igualdad en la que aún falta mucho por caminar y se debe mantener vigente. Quienes viven en espacios fuera del centralismo y en el sur de este país, pueden ver que la diversidad sexual se mantiene como un tabú, y es justamente allí donde se debe apuntar, a levantar la discusión para poder desarrollar vidas como cualquier otro individuo, sin privarse de la posibilidad de vivir la afectividad, ni a posponerse por la incomodidad que se puede generar en nuestro entorno por el simple hecho de reconocerse con una identidad de género, o una orientación sexual fuera de las normas heterosexistas.

 

Nos encontramos en un momento importante que se ha abierto por la lucha de activistas históricos, que dieron la posibilidad de estar aquí para exigir la dignidad que corresponde.

 

Es por lo que 50 años de lucha, son 50 años de Orgullo y la posibilidad de conmemorar a quienes abrieron el camino. Sin olvidar que este día nace como protesta ante la persecución y represión de la comunidad LGBTIQ+ en una época donde se criminalizaba, patologizaba y estigmatizaba por no calzar con la norma cis-hetero-sexista. A 50 años si bien se celebra la liberación del movimiento, no debemos callar que la lucha no se centra solo en el matrimonio igualitario y que la norma binaria sigue siendo una fuente de violencia, que sostiene los estigmas, persigue, precariza y asesina. Por eso, tras 50 años se debe seguir exigiendo dignidad.