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Ancud.- Ayer sábado 21 de septiembre se realizó una movilización por la defensa del medioambiente, jornada convocada en el marco de la huelga mundial contra el cambio climático y liderada por jóvenes en varios puntos del país, la acción de protesta congregó a cerca de 200 personas principalmente de la comuna de Ancud quienes se manifestaron por la grave situación ambiental que se vive en el archipiélago.

 

La jornada se da en medio de un conflicto importante para Chiloé, la grave crisis sanitaria y ambiental que vive la isla grande producto de la falta de políticas públicas y como consecuencia una mala gestión en materia de residuos industriales y domiciliarios termino en varios estallidos sociales, el conflicto está abierto desde hace meses, este mes el punto más álgido se vivió en Huelden, en donde comunidades indígenas se tomaron el predio fiscal (“Fundo Los Millanes”) siendo fuertemente reprimidos por fuerzas especiales, el conflicto sigue abierto y diferentes organizaciones se han manifestando en rechazo a la instalación del vertedero transitorio en ese lugar, exponiendo los impactos en el mediano y largo plazo para la zona norte de la isla producto de una inexistente planificación territorial.

 

A la marcha también llegaron comunidades y personas preocupadas por la situación de Huelden y la comuna, una de ellas es Cristina Soto, vocera de la comunidad indígena Lof Huenul, la vocera ha señalado al medio la Estrella de Chiloé “Se juntó y se organizó a petición de la juventud, más que nada y en apoyo un poco a lo que está sucediendo ahora que es el tema de la contaminación y todo lo que es el daño ambiental, formar un poco de conciencia en la sociedad”.

 

La jornada deja un saldo positivo siendo dos los temas centrales, por un lado la visibilización de la necesidad de una agenda ecológica y otra forma de relacionarnos con el medio ambiente en Chiloé, y por otro lado la necesidad de mantener las alarmas por la situación que está ocurriendo en Huelden y que de concretarse afectará a  4 comité de agua potable rural, agudizando la crisis hídrica de la zona norte de la isla grande, y afectando a 18 juntas de vecinos del sector y más de 20 comunidades indígenas.