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El primero de enero fue un día negro para toda la familia y la comunidad de trabajadores de la industria del salmón. Quedan 364 días del año, ¿cuántos fallecidos más tendremos durante el año?.

Ésta vez, fue un joven identificado como Tirso Fabián Alvarado Triviño (33) quien habría fallecido en un centro de cultivos de salmones de la empresa Invermar, en la Isla de Lemuy, precisamente en el mismo lugar donde ocurrió, el 10 de octubre 2019, el último accidente en la zona.


 

La industria salmonera ha generado uno de los mercados más prósperos para industrias internacionales en Chile. Estas obtienen de sus ganancias por sus operaciones en nuestro país, a costa de la contaminación sistemática del fondo marino con antibióticos, la desaparición de la fauna endémica producto del escape de salmones, el deterioro de la pesca artesanal en el territorio, de trabajos precarizados, enfermedades y accidentes laborales que no en pocos casos han terminado en muertes.

Fue la Federación de trabajadores del Salmón de Quellón quienes mostraron su molestia y preocupación por la muerte que enluta al gremio. Lanzaron sus dardos hacia la empresa cuestionada como responsable, sus protocolos, y las cuestionadas practicas que son imagen y semejanza de un monopolio de las multinacionales las cuales no se preocupan de la seguridad de sus trabajadores, de la contaminación del fondo marino y sus devastadores efectos que trae al lugar en donde se emplazan.

“Se expande cada año con utilidades millonarias, sin embargo no invierte en seguridad, ni en estrategias de prevención de accidentes, ni en implementos de seguridad. Puntualmente ésta empresa es segunda vez en menos de 3 meses que ve manchada con rojos sus estadísticas laborales.

Desde el gremio local, agregaron  que “Basta con éstas muertes. No sabemos la real causa del fallecimiento de Tirso, pero no puede ser que tengamos tantas muertes seguidas en tan poco tiempo. Hacemos un llamado a las autoridades marítimas a que fiscalicen en serio”.

 

Malas prácticas

También desde la agrupación plantearon que existe un desconocimiento de cómo se cumplen los tiempos en el buceo: “¿Las bajadas?, ¿Las distancias y metros que se sumergen? ¿los descansos?, ¿ los implementos de seguridad son los necesarios para ésta faena? , ¿qué tiempo nos queda para el ocio y la familia?”

Son preguntas obligadas que tenemos que plantearnos para exigir respuestas a éstas tragedias,  El Joven Alvarado habría sufrido perdida de conciencia, ya que se encontraba a más de 30 metros según las primeras informaciones.

“No podemos seguir con éstas malas condiciones laborales. Bajos salarios, doble turno con horarios extenuantes, con una alta rotatividad de los puetos laborales, debido a sus malas condiciones y la gran cantidad de demanda laboral que hay en esta zona debido. Otra arista de esta problemática, es la externalización del servicio. Las grandes empresas dejan en responsabilidad de terceros, prácticas que deberían ser fiscalizados con mayor rigor por parte de las empresas mandantes”. añadieron desde la Federación.

El primero de enero fue un día negro para toda la familia y la comunidad de trabajadores de la industria del salmón. Quedan 364 días del año, ¿cuántos fallecidos más tendremos durante el año? 

 

Cifras alarmantes: 1 muerto al mes

Según el Informe “Salmones de Sangre”, elaborado por el Centro Ecoceanos, se evidencia la alta mortalidad de trabajadores y trabajadoras de la industria transnacional salmonera en Chile. “1 trabajador muere al mes”, según informó el documento.

Así lo consignó el medio digital El Desconcierto, al referirse a los datos preliminares del Centro Ecocéanos señalan que 36 trabajadores de la industria del salmón fallecieron mientras efectuaban sus labores en el período 2013-2019. El nuevo ciclo de sostenido incremento de la accidentabilidad y mortalidad laboral en esta mega industria presenta un punto de inflexión a partir de la crisis sanitaria, ambiental y social que afectó al archipiélago de Chiloé a comienzo del 2016, producto de los florecimientos algales nocivos.

De manera paradojal, esta crisis ambiental y social de 2016 significó billonarias ganancias para el empresariado salmonero por el incremento de los precios internacionales, lo que permitió que alcanzaran el valor histórico de 4.650 millones de dólares en las exportaciones en 2017.