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Por José Cárdenas Vejar, Fotógrafo 

Hasta hace algunos años, la Comuna de Maullín y su río eran un lugar tranquilo, donde todos se saludaban, todos compartían el escenario natural único y maravilloso del territorio. Poco a poco los vecinos comenzaron a ver y a creer en las industrias que llegaron a la comuna. Todo era de color verde. Había al fin una nueva fuente de trabajo.

 

Pero, el año 2007, los pescadores se movilizaron y en sus embarcaciones con banderas negras, navegaban hasta el muelle de pasajeros de Maullín, para llegar al Municipio y autoridad marítima, a exigir explicaciones de por qué se autorizó la instalación de una salmonera en el Río Maullín. En ese entonces, el salmón era considerado dinero, trabajo, mejor calidad de vida, hasta un buen status. Pero también se sabía que contaminaba demasiado al quedar los desechos de los peces y alimentos en el fondo marino, matando toda vida que allí existiera. Muchos vecinos salen de la comuna (hasta hoy) para trabajar en salmoneras, centros de cultivo y pisciculturas. Desde el año 2008 en adelante, se comenzaron a escuchar y agregar al diccionario de los vecinos palabras como Humedales, Ecosistema, Aves Migratorias. Se organizaron encuentros ornitológicos donde reconocidos expositores, nacionales e internacionales, llegaban a la comuna para quedar sorprendidos con lo que veían frente a ellos: Aves migratorias, que volaban miles de kilómetros para llegar a Maullín y alrededores, a alimentarse y descansar para luego regresar volando nuevamente miles de kilómetros para llegar a destino, a reproducirse.

 

La gente de cierta forma comprendió que proteger un río, no arrojar basura en la costanera, aportaba a que al menos lleguen turistas a sus emprendimientos que recién instalaban. Pero por sobre todo, se comenzaba a hablar de conservación.

 

Pasaban los años y, caso contrario, las industrias se expandían. Al parecer era buen negocio “Explotar” el medioambiente. Quienes viajábamos a menudo a la ciudad de Puerto Montt, distante a 75 kms. De Maullín, veíamos y olfateábamos el nauseabundo olor en el sector Cruce el Empalme, o Cruce Calbuco. Era el vertedero de la empresa Rexin, la que bajo las pobres leyes ambientales existentes en Chile, recibía cuanto residuo les llegara. Percolados, mortandad de salmoneras, residuos de mililicultores, cloacas sin ningún tipo de protección. A veces, sobre todo en las tardes, era imposible pasar con los vidrios de los vehículos abiertos. Desde la carretera se veían cientos de gaviotas y jotes rondeando las instalaciones de esta empresa. En el sector se instalaron después industrias procesadoras de mariscos y pescados, empresas de áridos, empresas de acopio de carbón mineral para alimentar a las termoeléctricas del norte, empresas que con químicos como ácidos, amoniaco, cobre, realizan limpiezas de redes de la industria mitilicultora. Y adivinen, todo va a parar al río más próximo, por ende, al río Maullín. Eso continúa hasta el día de hoy. ¿Es acaso una Zona de sacrificio?

 

La ribera del río se llenó de industria forestal, que con el cuento del “dinero rápido” y ayuda a los agricultores que cada vez ven la baja de sus productos, cedieron sus terrenos para que Eucaliptus y Pinos, sean cada vez mas familiar en la ribera del Maullín. La extracción de leña en el sector de Llanquihue es pan de cada día. La tala de los hualves o pantanos, que cumplen un rol fundamental en la purificación del agua,  desaparecen a vista de todos. Las inmobiliarias también arribaron con la chapa de “Ecoparcelas”, pero que muchas de ellas talaban bosque nativo y bosque de ribera para construir embarcaderos, senderos y así vender rápido.

 

Más hacia el Oeste, y en la desembocadura del Lago Llanquihue, o el nacimiento del Río Maullín, una reconocida empresa de cecinas arrojaba sus desechos directo al río. Los vecinos relatan que muchas veces veían animales muertos flotando río abajo.

 

Las sanitarias también aportan en contaminar el río. La empresa Essal, muchas veces arrojaba ante una “emergencia” las aguas servidas de comunas como Llanquihue, Puerto Varas, Maullín. Otra sanitaria conocida en la zona, San Isidro, es la encargada de tratar (al menos así le llaman) las aguas servidas de las próximas 10.000 casas del complejo que construye la empresa Pocuro en sector Trapén. La empresa San Isidro es conocida por tener varios sumarios ambientales, al parecer no hace bien su trabajo. En Trapén, comuna de Puerto Montt, ya han contaminado el río del mismo nombre, que por cierto es afluente del Río Gomez, y este desemboca en el Maullín. Nuevamente los vecinos recibimos esas descargas a nuestros ríos. Imaginen a los recolectores de orilla, a los mariscadores con sus productos llenos de mierda humana… Y las familias que necesitan vivir con el agua del río Gomez.

 

Seguimos recorriendo el sector y nos encontramos con que la empresa de cemento Melón, también contamina el aire del sector. Un poco más abajo, la empresa Resiter, del ex alcalde de Santiago Raúl Alcaíno, compró un terreno bastante extenso donde se reciben conchas de mariscos para fabricar cal, también pretende instalar un relleno sanitario. La gente del sector no permite más empresas, ya que hoy en día sus patios están llenas de industrias que poco y nada protegen el ambiente, aguantando durante muchos años los malos olores y plagas de roedores.

 

A todo esto, sumemos que ya en 4 oportunidades, en el sector El Gato, que se encuentra en el límite de las comunas de Los Muermos y Puerto Montt, se ha querido instalar una Central de Pasada, que no es de pasada, sino que cortaría el río para construir una bocatoma y así desviar el cauce para que las turbinas tipo Kaplan, generen electricidad. En este proyecto, la comunidad y autoridades locales estuvieron alineadas en la oposición del empresariado que no entiende que un río es fuente de trabajo, es protección y sobre todo, vida. Este proyecto no medía los efectos en el territorio, tampoco tomaba en cuenta que muy cerca de allí, existe el sitio arqueológico Monte Verde, donde se encontraron uno de los aposentos humanos, más antiguos. Tampoco les importaba que el Huillín, en peligro de extinción, habite el lugar.

 

En el sector de Carelmapu, la comunidad se puso en alerta ante la eventual instalación de un Parque Eólico en el sector de Mar Brava, este proyecto no ha sido presentado ante las autoridades encargadas de evaluación ambiental, pero ya genera un rotundo rechazo, instalará 30 torres de 230 mts. de altura cada una, sería una verdadera matanza a las aves migratorias que pasan por el sector. Además, a un costado de la playa se encuentra el humedal de Amortajado, que posee un ecosistema único y frágil. No se ha hablado del trazado eléctrico, que todo indica, se uniría al Sistema Interconectado Central. La energía de ese parque, ni siquiera quedaría en la zona, sino que se iría hacia el Norte del país, a las mineras y la gran industria. Es cosa de ver lo que sucede en Chiloé con el parque eólico del sector, curiosamente también llamado Mar Brava, y el parque eólico Chiloé, donde se instalaron enormes torres visibles desde la ruta Ancud – Castro. O del Parque Eólico Aurora, ubicado en sector Nueva Braunau. En el caso de Carelmapu, es necesario dejar claro que la comunidad no está en contra de las energías renovables, pero sí donde estas se ubiquen. Definitivamente la comuna de Maullín, su gran red de humedales, ríos y rutas de aves migratorias, no es compatible con proyectos industriales. La cuenca del río Maullín fue declarado a fines del año 2019 como Santuario de la Naturaleza, agregando valor a su territorio y su comunidad que protege la naturaleza.

Queremos una comuna limpia, tranquila, sin hidroeléctricas o gigantes torres. Queremos potenciar el turismo de observación de aves, el turismo de pesca deportiva, de senderismo, el turismo rural, turismo social y cultural. La comunidad de Maullín luchará incansablemente para ser reconocidos como una comuna que cuida su patrimonio natural.