Compartir :

La comunidad Mapuche Williche Alto Fundo de Gamboa está compuesta por familias nacidas en el mismo territorio y otras que fueron llegando con el tiempo, originarios de islas pequeñas del Archipiélago de Chiloé como Melinka, Isla Caguach, o de sectores rurales de Quellón. Este fenómeno migratorio comenzó a ocurrir en el Archipiélago de Chiloé, en los últimos 40 años y dado el fenómeno de la migración a las ciudades, la población tiende a “re-territorializarse”, es decir, intentan restablecer o continuar la relación con la madre tierra. Sin embargo, en el caso de ésta comunidad, dicho trato se encuentra en pie de guerra. Debido a que el territorio que han usado históricamente está siendo afectado por un proyecto de instalación de una subestación eléctrica, llamada “línea de Transmisión 220kv Chiloé Gamboa” de la empresa Saesa.

Por estas razones, la Comunidad no se ha quedado de brazos cruzados y desde hace 1 año, es que ellos, apoyados por los vecinos comenzaron un proceso de “reivindicación cultural y territorial”, debido a que la empresa española ultrajó el territorio sagrado donde realizan sus prácticas culturales,  puntualmente drenando el agua de una laguna que se encuentra dentro del terreno, el cual posee una riqueza ambiental y “biocultural”, que permite ser una fuente de conservación del agua en Chiloé. Su longko y su werken han comunicado su malestar y esperan que la causa, que se encuentra en tribunales, sea tomada por la opinión pública y las autoridades locales y nacionales con el peso que merece. Revisa la información en detalle en el siguiente fotoartículo:

*Este artículo constó con la disposición de la Comunidad Fundo Altos de Gamboa, especialmente de su longko Clementina Lepio, su werken Celso Unquen Peranchiguay,  la presidenta de la comunidad williche Fundo Alto de Gambo María José Gómez. A su vez, la investigación sociocultural del antropólogo David Nuñez, y el apoyo fotográfico de Felipe Jara. Se agrade el permitir ingresar, conocer y compartir en la intimidad del territorio, con el objetivo de visualizar la  problemática que viven, y aportar así a resguardar la küme mongen (buen vivir) de toda la comunidad.

Por Rienzi Figueroa Valdés

Eran las 6:30 de la madrugada del 26 de diciembre del 2017, cuando la comunidad Williche se encontraba reunida entorno a su ‘rewe’, el que representa un espacio ceremonial de la cosmovisión mapuche, esperarando  los primeros rayos del sol que se asomaban por el frondoso y verde prado del sector Altos Fundos de Gamboa, considerado por la antropología como un territorio biocultural debido a  la estrecha relación que el pueblo originario desarrolla con el espacio, el cual as su vez, posee una riqueza medioambiental y cultural. 6 hectáreas comprenden el terreno, en cual existen bosques nativos, humedales,  ríos, lagunas y turberas, las cuales son una fuente de conservación de agua para el territorio chilote, que actualmente atraviesa una grave crisis hídrica.

En el caso de la comunidad Mapuche Wuilliche Alto Fundo de Gamboa la relación con este terreno aledaño a sus hogares, es tan fuerte y está tan vigente, por lo  que no han dudado en movilizarse para proteger la mapu ñuke , de un megaproyecto que les privará del acceso al lugar y de los múltiples servicios eco sistémicos y bioculturales que éste les brinda. El 26 de diciembre del 2018, a las 6:30 am, la comunidad nuevamente se encontraba dentro del rewe, esperando al alba el comienzo del día en el cuál se cumplió un 1 de resistencia cultural territorial.  Según sus líderes, Clementina y Celso, la lucha “está recién comenzando”.

 

El paso y peso de la historia

En lo alto del sector Gamboa de Castro, existen 10 familias, que llevan más de 50 años utilizando un espacio, que ha cuidado y preservado, instaurando así  su ancestral cosmovisión. Sus hogares se encuentran emplazados a un costado del terreno. Las familias arraigadas ahí, han formado una histórica relación con el espacio, el cual, pertenecía legalmente  en un comienzo a la familia del terrateniente Manuel Ojeda, quien nunca puso obstáculos para que la comunidad hiciera uso de los terrenos. “Siempre existió una buena relación entre los lugareños y los dueños, incluso nos donaron un pedazo de terreno para construir  la Junto de vecinos” afirma Clementina Lepio, longko de la comunidad.

Prado del Fundo Alto de Gamboa, el cual es cuido y mantenido limpio a diario por la comunidad.

 

Con el paso de los años, los terrenos cambiaron de dueño. En la década del 2010, el fundo fue vendido a Carlos Saldivia, quien el año 2016 lo revendió a la empresa Saesa, a un valor mucho más elevado del que los compró. Por lo tanto, se le recuerda a  este personaje como un especulador y como alguien que no pensó en el bienestar de la comunidad barrial, según comentan los vecinos. El uso del territorio, pese a ser privado se ha podido llevar a cabo. El núcleo colectivo la  ‘comunidad indígena’ está constituido desde la década de los 80. Aunque reconocido por la Conadi desde el 2016 “Nosotros nos sentimos que pertenecemos a este territorio de toda la vida” afirma Celso Unquen Peranchiguay (54)  werken de la comunidad considerado autoridad ancestral.

Clementina y Celso, líderes de la comunidad.

 

Reivindicación  Cultural Territorial

“El 26 de diciembre del 2018 estuvimos de cumpleaños, se cumplió un año de la Reivindicación Cultural Territorial ” afirma Clementina con una gran convicción, explicando que el origen de la movilización  comenzó con una toma pacífica del espacio debido a la intervención y drenaje de una de las lagunas del territorio. “El problema se materializó el año pasado (2017) debido a que notamos que la madre tierra se vio ultrajada brutalmente con la  extracción de agua en la laguna. fue ahí cuando decidimos comenzar la lucha de resistencia y toma pacífica del sector”. Asegura la longko.

       Clementina muestra la zanja por la cual extraían agua de la laguna.

 

La comunidad indígena desea seguir haciendo uso del territorio. Es por esto que la construcción de la subestación eléctrica en el sector, sumado a las torres de transmisión no sólo les privará del acceso al terreno y al ejercicio de los usos culturales, sino que también traerá otros problemas como la contaminación visual, el ruido que generan los cables e instalaciones de alta tensión, y el impacto que estos tendrán en la fauna nativa que se quiere proteger, expone el antropólogo David Núñez, en su informe sociocultural del 3 de enero del 2018.

 

                  Tendido eléctrico que atraviesa el Fundo Alto de Gamboa.

 

No obstante, la comunidad continua dando la pelea freten a tribunales. Existe un recursos que fue ingresado el 21 de noviembre y consiste un recurso de ‘Invalidación Administrativa’ presentado por la comunidad el cual  tiene el objetivo que la empresa vuelva a presentar un nueva RCA . La cuestionada consulta que “no hicieron con nosotros” indica María José Gomez (28) presidenta de la Comunidad Williche Fundo Alto de Gamboa. “Los  niños y jóvenes van a quedar sin espacios para sociabilizar ni para jugar, por eso es que estas generaciones están todas enfermas, si no tienen un lugar para recrearse y comunicarse con la naturaleza” Afirma María José.

 

 

 

Usos bioculturales y tradiciones en el territorio

Los vecinos del sector, tanto adscritos como no adscritos a la comunidad indígena, presenta un alto grado de relación “biocultural” con el espacio en cuestión, que se origina en la memoria fundacional del barrio, y también con gran fuerza en los usos actuales y los significados otorgados al lugar amenazado, los que dicen relación con el contacto con la naturaleza y los beneficios que otorga el bienestar de la comunidad, según lo explica el antropólogo David Nuñez.

El werken y la longko de la comunidad contemplando y conectándose con la espacio de la ñuke mapu.

 

Dentro del territorio existen distintos lugares que representan diferentes grados de relación con la madre tierra. Destacan el uso ceremonial, la preservación de la naturaleza, la recreación y esparcimiento y la recolección de especies.

El rewe es el lugar ancestral y en donde realizan la ceremonia de we tripantu. Rodeado por un círculo de piedras que representa la tierra. Aquí se realizan oraciones a los ancestros, se pide la fuerza  que necesitan para poder salir adelante. En medio se encuentran un Canelo con tres banderas, una representa el pueblo mapuches, la blanca la pureza y la negra el descontento actual.


El rewe, al ser un lugar sagrado, no puede ser fotografiado. Para esta ocasión se permitió mostrar la parte de arriba del canelo.

 

A su vez, otro lugar considerado sagrado es la pequeña cascada o trayen del esterito Cheyke, ya que este elemento vital es llamado l’awen o y es considerado medicina dentro de la cosmovisión mapuche. En este lugar, al cual pude acceder como ‘invitado’ junto con mi familia, se siente un ambiente asilado, debido a los escondido y protegido que se encuentra y su vez  al ruido y la fuerza que trae el agua.

  
                Celso y Clementina guiándonos para llegar al trayen

Los recursos naturales que cuenta el espacio son muy valorados por la comunidad, los diversos ecosistemas. En primer lugar se destaca la existencia de pon pon, y  al menos tres lagunas en las que se pueden observar aves residentes como patos, cotutas o pidenes, y otras de paso, como garzas chicas y grandes y garzas cuca, entre otras. Estos espacios de humedales son también habitados por varios especies de sapos, siendo además común ver pudúes que bajan a beber a ellas.

Clementina observando la flora y fauna inmersa en la laguna, la cual estaba siendo drenada.

Chercán de las Vegas es parte de las aves que se encuentran dentro del territorio.

El Ponpon son reservas naturales de agua,  amenazados por la explosiva extracción y poca fiscalización que existe
en Chiloé.

El sector posee una amplia flora, la cual es usada para recolectar frutos y plantas medicinales.

La pradera permite tener animales los cuales andan libres por el sector. De fondo se pueden ver árboles nativos.

 

Uno de los usos actuales más importantes es el espacio recreativo para los niños y adultos de la comunidad. Es un lugar natural de esparcimiento, donde se puede combinar con la recolección de frutos, medicina, leña y por su puesto el contacto con la naturaleza y los animales.

Niño ‘invitado’ jugando y disfrutando de la naturaleza en la comunidad WillicheFundo Alto de Gamboa.

 

La ruka es el centro de reuniones, en donde la comunidad comparten la comida, mates y el conocimiento en torno a un círculo que permite que se mantengan “siempre unidos”,  según manifiesta el werken.

                        Este espacio fue donado por el antiguo dueño para que la comunidad construyera su ruka.

Actualmente la comunidad se encuentra a la espera de lo que pasará en tribunales con su causa y esperanzados en que el futuro será favorable para ellos.

Clementina es la Cacique del territorio, la primera mujer cacique del Consejo General de Caciques de Chiloé al cual pertenece la comunidad Williche Fundo Alto de Gamboa.

 

La lucha que la comunidad indígena Alto Fundo de Gamboa presenta frente al  proyecto eléctrico, refleja el sentir de una gran parte de los vecinos, motivados por una trayectoria de más de 5 décadas en el sector. Una comunidad que se reconoce responsable del cuidado de un espacio natural, presentará menor vulnerabilidad ante amenazas usuales en espacios urbanos, como la drogadicción y delincuencia, sobre todo desarrollándose la visión y el discurso  de la comunidad indígena que promueve la reconexión con la naturaleza.