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 Por Julio Fernando Iglesias Navarro.

Magister en Educación Inclusiva y N.E.E. Universidad Austral de Chile. Profesor Corporación Municipal de Castro. Profesor Metodología para las NEE, Carrera Técnico Universitario Educación Parvularia Universidad de Los Lagos, Campus Chiloé. Integrante Equipo Ejecutivo “Fundación Inhoy”

Magister en Educación Inclusiva y N.E.E. Universidad Austral de Chile. Profesor Corporación Municipal de Castro. Profesor Metodología para las NEE, Carrera Técnico Universitario Educación Parvularia Universidad de Los Lagos, Campus Chiloé. Integrante Equipo Ejecutivo “Fundación Inhoy”

 No me cansaré de decir; qué ejemplo el de Cuba. Una isla que supuestamente vive en el retrasó más terrible, recibe un crucero británico para ayudar a extranjeros que lo requerían. Sin grandes hospitales e infraestructura. Por supuesto, sin arriesgar a su población, pero sin renunciar nunca a la humanidad que debe reinar ante la adversidad.

En nuestro país, en nuestro territorio algunos aplauden la actitud inhumana, retrógrada de un grupo de transportistas que, motivados sólo por intereses mezquinos intentan bloquear el paso en caso de emergencia de una o más vidas arriba de un crucero. Esto deja en evidencia lo precario de nuestro sistema de salud. Las medidas y protocolos improvisados.

 

En definitiva, está acción pone de manifiesto que la primitiva idea es porque no tenemos como defendernos nosotros mismos de esta pandemia. Porque el mall y el consumismo no nos hacen inmunes.Ahora quisiera saber si un futuro puente nos salva de nuestra frágil y triste realidad sanitaria. La supuesta y chouvinista superioridad en el concierto latinoamericano es falsa. No somos los mejores del barrio. Al menos el resto de los países de la región no suben y se coluden en precios de artículos de primera necesidad.

Lo único bueno de las crisis dicen, es que hacen aflorar lo mejor y lo peor de cada persona y de cada pueblo.Estoy seguro que no hemos visto lo mejor en Chile y en Chiloé, vaciando supermercados como energúmenos, bloqueando la posibilidad de ayuda a otros seres humanos. Y la verdad es que ni para protegernos nosotros mismos tenemos salud. Pero me pregunto, dónde estaban estos señores cuando Chiloé denunció la contaminación salmonera, cuando el estallido social los tuvo más como sicarios de la gran industria más que del lado de la población humilde. Pensando sólo en el puente más que en la salud de su población.

No me vengan ahora a decir que quieren titularse de superhéroes o salvadores, porque no se las compro. Cuba ha demostrado que, ante todo somos seres humanos y congéneres. Hoy por ti, mañana por mí. De seguro, las familias, los hijos y nietos de quienes recibieron la ayuda que todo el mundo les negaba, no olvidarán jamás el gesto que un país bloqueado por más de sesenta años hizo por sus seres queridos.