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Punlicado: Adonde vas Chiloé

Recientemente se realizó la primera audiencia pública para socializar ante la comunidad el anteproyecto de modificación del Plan Regulador Comunal de la ciudad de Castro, por parte de la Municipalidad. En esta modificación se pretende incorporar y regular la altura máxima de edificación para la zona Z-C1, es decir el polígono central de la meseta fundacional, con el objetivo de otorgar protección patrimonial a la Iglesia San Francisco, parte del Sitio de Patrimonio Mundial – Iglesias de Chiloé.

¿De qué se trata todo esto y por qué es tan importante para el desarrollo de la ciudad de Castro?  Acá te lo explicamos!

Como antecedente de este proceso, recordemos que la Mesa Técnica, conformada en sesión del Concejo Municipal y que inicio sus funciones el día 2 de febrero del 2018, contó con la participación activa y permanente a lo largo del año de representantes de las Juntas de Vecinos de la zona centro de la ciudad, de la Cámara de Comercio local, del Consejo de Monumentos Nacionales, del departamento de SECPLAN del Municipio, la Dirección de Obras Municipales y de la Delegación Chiloé del Colegio de Arquitectos de Chile.   Este espacio fue mandatado por el señor Alcalde de la comuna y su Concejo Municipal para evaluar y proponer los mecanismos de protección patrimonial y planificación urbana, que permitan tanto el resguardo del Sitio Patrimonio Mundial como el desarrollo del centro de la ciudad.

En dicha instancia, tras intensas jornadas de intercambio de ideas con una comunidad empoderada y plenamente representada, se logró definir que la altura para todas las construcciones en la meseta fundacional de la ciudad se establecería en 16 metros.   El Municipio avanzó por medio del congelamiento de la altura por un plazo máximo de un año, y en paralelo se dio inicio a la modificación de la Ordenanza del Plan Regulador Comunal para incorporar dicho límite de altura en su cuerpo legal.  Como parte de este procedimiento se realizaron dos audiencias públicas donde se expuso a la comunidad el alcance de la propuesta, tras lo cual se estableció un plazo para que la comunidad manifestara observaciones fundadas, a favor o en contra.

Según pudimos constatar en la reciente audiencia pública del día 10 de abril, el Municipio ha modificado la propuesta original a partir de las observaciones recibidas, muchas de las cuales obedecen a una única carta tipo, reproducida y firmada por distintas personas, en la cual de manera no fundada se plantea desacuerdo con la altura máxima en 16 metros, argumentando que esto “atenta contra la inversión privada y la plusvalía”.

La modificación presentada actualmente desde la Secretaría de Planificación Comunal, SECPLAN, divide en tres sub zonas esta área urbana (ZC1), generando lo que han denominado un “escalonamiento”, limitando en 14 metros la altura para la zona ZC1-A, correspondiente al área circundante a la ZPA que bordea la Plaza de Armas, y proponen un aumento a 18 metros de altura máxima para la  ZC1-B, y a 21 metros para la ZC1-C (ver imagen).

 

Para Juan Fernando Yáñez, presidente de la Delegación Chiloé, esta nueva propuesta “aparece como una sorpresa que desconoce y no respeta el trabajo realizado por la Mesa Técnica, así como la representatividad de quienes participaron, como es el caso de los Presidentes de las Juntas de Vecinos dado que los actores involucrados no lo hicieron en calidad personal sino como representantes de sus sectores.  Además esta nueva propuesta no responde a un análisis técnico y concienzudo de las necesidades y posibilidades reales de crecimiento de la ciudad.  Castro es más que su frágil meseta fundacional, donde además del necesario cuidado que merece ser parte del Sitio Patrimonio Mundial, las condiciones geográficas y urbanísticas del centro no permiten contar con la vialidad estructurante que posibilite su densificación” explicó el arquitecto, destacando que la postura de la Delegación “se contrapone con la propuesta del Municipio, con el criterio técnico que nos corresponde, pues sabemos que esta modificación no es una buena decisión.  La densificación en un área urbana como el centro de Castro es nociva”. Al respecto explicó que según los análisis urbanísticos que pudieron revisar como Colegio de Arquitectos y que fueran comentados en la Mesa Técnica “Este es un lugar singular de la ciudad, que actúa como un “apéndice” desconectado en sus bordes por la presencia del mar, de la cuenca del río Gamboa y por su propia topografía, y que sólo cuenta con tres puntos de unión con el resto de la ciudad y el territorio.  Estos son Punta Diamante por el norte, el puente Gamboa por el sur y el eje Galvarino Riveros hacia Castro Alto y el poniente”.

En conclusión nos plantea que “El centro, ya saturado, no es un lugar donde se deba promover una mayor concentración vehicular, y que inevitablemente llega con el crecimiento en altura y la densificación, ni se debiese procurar el aumento de su carga de ocupación porque esto acarrea múltiples complicaciones como el caso de evacuaciones de emergencia, en el aumento de residuos, entre otras.  Además, considerando el ancho de nuestras vías, edificaciones de 18 y hasta 21 metros de altura arrojarán extensas sombras que resultarán perjudiciales, afectando la calidad de vida de todos, y especialmente en nuestras épocas de invierno y de presencia de escarcha.   Es importante que se entienda bien que como Colegio de Arquitectos estamos a favor del crecimiento en altura y de una densificación regulada, pero en otros sectores de la ciudad que puedan asumir estos impactos, no así en el casco histórico”.

Al respecto, y sobre el problema del posible aumento del tránsito planteamos que la construcción del By-pass de la ciudad pareciera ofrecer un alivio al impacto vehicular en su centro, pero ante esta posibilidad nos comenta que “esta vía se encargará de reducir el tráfico vehicular de paso, que en su tránsito hacia norte y sur hoy atraviesa el centro, pero siendo Castro una ciudad de servicios y capital provincial, concentra gran cantidad de actividad que hace que las personas converjan en ella y no sólo circulen a través”.  En ese sentido, el arquitecto sugiere que “el By-pass es una obra vial de gran importancia, cuyos impactos incluyen el posible desarrollo y crecimiento del sector alto de la ciudad.  Podemos pensar que una eventual densificación en altura en esa zona puede aprovechar esta nueva condición y potenciar un nuevo polo de inversión”.

El representante de la Delegación Chiloé, afirmó que “las anteriores opiniones apuntan a los posibles impactos urbanísticos de la modificación propuesta, pero que esta ante todo atenta contra la escala de la ciudad, vulnera el Valor Universal Excepcional de la iglesia, su presencia preponderante en el paisaje, y aumenta el daño irreparable al carácter patrimonial de Castro y de Chiloé que causó la construcción del mall”.

Finalmente, el profesional nos señala que “No debemos permitirnos correr el riesgo de perder la categoría de Patrimonio Mundial, no sólo de Castro sino de todo Chiloé, por la ceguera y codicia de algunos que no han logrado entender el potencial de desarrollo, incluso económico, que dicha categoría sustenta.  Y es fundamental que la comunidad se informe y participe, defienda lo suyo, lo nuestro, y proteja el futuro y la calidad de vida de las generaciones venideras”.