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Como mujeres, lesbianas, trabajadoras y estudiantes declaramos públicamente que el día 8 de marzo, Día Internacional de la mujer trabajadora,  lo elevamos como un día de lucha y reivindicación de los derechos de la mujer, donde denunciamos la opresión, violencia y explotación que vivimos día a día a manos de un sistema patriarcal, capitalista y extractivista en el Archipiélago de Chiloé.

Con la fuerza y valentía que ponemos día a día en enfrentar las diversas injusticias que se nos presentan desde lo más íntimo de lo doméstico hasta lo más público de las esferas políticas, declaramos que:

1. La cultura machista, misógina y heteropatriarcal chilota amparada en la doble moral cristiana y anclada en el alcoholismo masculino ha generado una sistemática violencia hacia las mujeres y disidencias sexuales, evidenciadas en:

  • violencia, abuso y violación de niñas/os/es, adolescentes y mujeres dentro de la propia familia
  • violencia intrafamiliar de tipo psicológica, económica y física hacia las mujeres.
  • Femicidio
  • Odio, violencia y discriminación hacia lesbianas y disidencias sexuales

 

 

2. Como mujeres que habitamos la Isla de Chiloé seguimos siendo violentadas por prácticas sexistas y machistas, presentes en diversos ámbitos de nuestra cotidianidad:

 

En el ámbito laboral; mujeres, lesbianas y migrantes vivimos día a día la precarización del trabajo, la división del mismo según género, como también la invisibilización y no remuneración del trabajo doméstico, reproductivo y de cuidados que es asignado de forma naturalizada a las mujeres.

 

 

 3. Desde la esfera de la justicia, pensada como institución que debe velar porque sean castigados los delitos de violencia en todos los ámbitos, no  obtenemos más que prácticas negligentes, conocemos los grandes vacíos en cuanto a la pertinencia territorial y sobretodo en los protocolos judiciales, en los cuales se protege a los abusadores y maltratadores por sobre las víctimas. Se conocen múltiples casos en Chiloé de hombres con labores y cargos públicos que habiendo pruebas claras, siguen en sus puestos de privilegio, inclusive en contacto con las/os denunciantes. Los abusadores gozan, en muchos casos de impunidad.

 

Sumado a lo anterior los medios masivos de comunicación instalados en Chiloé no han cumplido el rol de educar e informar a la población de forma oportuna y veraz. Han entregado la información de forma sexista y discriminatoria, mostrando un estereotipo de mujer, y sobre todo propiciando el morbo en casos de violencia y/o femicidio hacia mujeres del territorio.

 

Por otro lado como mujeres necesitamos una ley de aborto sin letra chica; exigimos libertad para decidir sobre nuestras cuerpas, de forma libre y segura, en donde la justicia se exprese de forma laica. Las mujeres en Chiloé abortamos, ricas y pobres, aunque la ley no exista nosotras abortamos igualmente, lo que exigimos es que todas las mujeres sin importar su diversidad puedan hacerlo de forma legal.

 

En cuanto a la aplicación de pautas de privación de libertad y causas judiciales exigimos la supervisión y fiscalización de los hogares para niñas/os/es SENAME. En el archipiélago tal fiscalización es nula, y sin lugar a dudas, sigue generando maltrato, abuso y desigualdad. Los derechos de la niñez en Chiloé son  vulnerados sistemáticamente. Como mujeres y lesbianas demandamos que el Estado y su institucionalidad se hagan responsables y generen las condiciones adecuadas para la crianza y educación de cada niña/o/e isleña.

 

 

4. Denunciamos que en el territorio insular la educación ofrecida por el estado es sexista desde su etapa inicial hasta la educación superior. Po otro lado no cuenta con educación sexual que asegure el cuidado responsable de la infancia y adolescencia.

 

Los planes y programas planteados por el MINEDUC se encuentras descontextualizados en el archipiélago no teniendo ninguna pertinencia con el espacio territorial, sus demandas y necesidades.

 

Existe poco o nulo acceso a la educación superior, esto precariza la vida de muchas estudiantes que deben incorporarse al mundo laboral sin la oportunidad de seguir estudios o de tener que abandonar sus hogares y familias para migrar al continente.

 

 

5. La cultura heteropatriarcal y machista ha generado una discriminación instalada en las prácticas sociales del archipiélago de Chiloé observadas en la invisibilización de las mujeres que tenemos una orientación sexual lésbica, siendo negadas y ocultas. No dándonos espacio legítimo para vivir nuestra sexualidad y amor de forma libre.

 

Observamos también el racismo que se manifiesta en la criminalización de la cultura williche y  la poca aceptación y desconfianza en la población  inmigrante.

 

6. Por último, denunciamos que el extractivismo instalado en Chiloé a través de la industria del salmón, forestal, extracción del pompón etc. tiene gravísimas consecuencias en el territorio insular, observables en la deforestación del bosque, escasez de agua, contaminación de bordes costeros, deteriorando el desarrollo íntegro de la vida y salud de la avifauna y las personas que habitan este territorio.

 

 

7. El centralismo territorial nacional y los reducidos recursos económicos destinados a este basto archipiélago, intensifican el aislamiento debido a la falta de conectividad interna, entre las islas, esto desencadena la violencia y abandono de mujeres y niña/os/es sobre todo en espacios rurales.

 

 

8. El centralismo antes mencionado ejerce en la salud, un rol que evidencia vulneraciones innegables, como lo son la larga espera en la atención por algún especialista, que todo tipo de tratamiento para enfermedades graves, como quimioterapia, deba realizarse fuera del archipiélago. Así como también el desconocimiento y desvaloración de los diversos sistemas interculturales de salud que coexisten en el archipiélago. Sumado a mínimo acceso a tratamientos de salud mental. La violencia obstétrica y los múltiples casos de negligencia en protocolos en abuso sexual en mujeres y niñas/os/es.

 

Hoy es 8 de marzo y queremos teñirlo de feminismo, convertir este mes en una lucha constante en el que se reivindique el rol de la mujer y su quehacer constante, el agua, la tierra, y la semilla como fuente de vida y resistencia ante un sistema inhumano instalado en el patriarcado y el capital.

Amigas y compañeras es hora de alzar la voz, no callar frente a la injusticia, unirnos contra el macho violento y misógino, hacer frente juntas, sororas, formando redes, acompañándonos para construir un territorio donde el saqueo, la muerte, la explotación y la violencia no tengan cabida.

¡Arriba las mujeres, que arda el patriarcado!

 

 

Articulación de Mujeres Feministas Chillwe