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Por Frente Feminista Poderosas Ancud

Ante los últimos graves hechos de agresiones sexuales ocurridos en Ancud, donde el agresor es un joven de 24 años que durante los últimos 10 años ha entrado y salido de recintos penitenciarios tras cometer diversos ilícitos, entre ellos, delitos sexuales, hurtos, robos, asaltos, amenazas con arma, receptación y violación de morada con causas en Ancud y Puerto Montt. Y que recientemente en el pasado mes de agosto había quedado en libertad “por buena conducta”, ante una pena penal que cumplía por abuso sexual. 

Como frente feminista Poderosas Ancud expresamos nuestro rechazo y preocupación ante lo acontecido,  mostrando nuestra absoluta solidaridad con las víctimas. Y coincidimos con muchos y muchas en considerar que el individuo identificado como agresor resulta ser un peligro permanente para nuestra comuna y para la sociedad en general,  observando en ello un sistema garantista penalmente, donde los imputados cuentan con defensa judicial gratis, y un sin número de atenuantes en sus procesos judiciales, ya sea por su colaboración o “arrepentimiento” durante las investigaciones; y luego sus “intachables” conductas en las unidades penales de Gendarmería, disminuyendo por ello sus condenas, o contando en poco tiempo con salidas y/o beneficios intrapenitenciarios en el exterior. Por otro lado, las víctimas quedan indefensas, ya que la fiscalía (o ministerio público) sólo persigue el delito, no defiende a quienes han sido vulnerados por éstos.  

Por lo anterior, nuestra crítica va directamente al sistema, exigiendo a nuestras y nuestros representantes en el Congreso cambios estructurales en cuanto a la legislación existente, donde el sistema legal permita simetría de las personas que intervienen en un proceso penal, debiendo existir también una defensoría para las víctimas, que defiendan sus derechos, las consecuencias psicosociales producto de un delito grave, donde se reconozca que nosotras las mujeres somos más vulnerables en un Estado patriarcal.

En esto, y pensando en los múltiples femicidios de los últimos meses en el país,  urge contar con medidas reales y efectivas, dado que muchas de las mujeres asesinadas contaban previamente con una medida cautelar como prohibición de acercamiento del victimario, situación que en la práctica ha sido ineficaz e insuficiente no cumpliendo su objetivo de protección. Todo lo anterior, configura la mantención de un sistema reactivo más que preventivo, donde el ámbito penal resulta ser garantista hacia los victimarios, no nos favorece como mujeres y nos obliga a vivir permanentemente atemorizadas y revictimizadas al ser objeto de algún delito de connotación sexual.