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Alvaro Montaña Soto, Geógrafo, Agrupación DEFENDAMOS CHILOÉ

Desde el 3 de agosto del presente año ha comenzado a regir el Decreto Supremo nº 25 del Ministerio de Agricultura, que busca regular la extracción del musgo Sphagnum magellanicum, más conocido como Pompón, que quiere decir “esponja” en mapudungún, dado el rol de “embalse natural” y la “purificación o limpieza de aguas” que ejerce este tipo de humedal tan común en campos y bosques del sur de Chile y tan relevante como reserva de agua en el archipiélago de Chiloé.

Este decreto busca regular la extracción de pompón y no prohibirla, otorgando competencias fiscalizadoras y sancionadoras al Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) para que la extracción del pompón sea renovable en el tiempo. Para ello contempla las siguientes medidas: que la corta y extracción se realiza de manera manual, sin superar los 15 centímetros de la hebra y dejando siempre 5 centímetros de hebra viva del musgo y que el sector del pomponal o humedal a cosechar se divida en 12 trozos o sectores, donde se coseche un sector por año, dejando siempre un 30% de musgo sin cosechar en cada sector cada año de cosecha. Además se prohíbe drenar el pomponal u ocupar maquinaria para la extracción y obliga a contar con un “Plan de cosecha del pompón” el cuál debe ser aprobado y fiscalizado por el SAG. Medidas que resultan antojadizas, dado que la evidencia científica de estudios en pomponales es insuficiente y donde hay grandes diferencias del crecimiento del musgo entre sectores de un pomponal y entre pomponales.

En la práctica este decreto viene a regular una actividad que no lo estaba y legaliza la extracción de este musgo de elevada importancia hídrica, en un archipiélago que año a año sufre de severas crisis de agua.  Siendo uno de las principales causas del problema la degradación de ecosistemas que retienen y almacenan agua, como los humedales del tipo pomponal y los bosques.

En definitiva el Ministerio de Agricultura legaliza una actividad económica perjudicial para el cuidado del agua dulce y le entrega la potestad de fiscalizar y sancionar al SAG los Planes de manejo de cosecha de pompón, institución que carece de equipamiento, presupuesto y personal para esta tarea, por lo que todo hace presagiar que los pomponales chilotes correrán la misma suerte que los montes nativos, que han sido severamente talados y degradados pese a que la CONAF debiera fiscalizar los planes de manejo que impedirían su pérdida y destrucción. No todo en la naturaleza se puede extraer, hay ecosistemas cuyo valor es tan alto que es necesario preservar, por el agua de hoy pero sobre todo por la del mañana.