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En el marco de las movilizaciones sociales a nivel nacional, el 27 de octubre estudiantes y habitantes de Quellón  se tomaron carreteras y rutas con el objetivo de paralizar el funcionamiento de la industria salmonera por casi 10 días, hasta que carabineros reprimió la manifestación ciudadana de forma violenta.


Por Camila Pérez Soto

Estudiantes, apoyados por pobladoras/es, pescadores artesanales y algunas trabajadoras y trabajadores de la industria salmonera, instalaron una toma y cortaron la ruta en el sector de San Antonio, principal acceso a la zona industrial de Quellón durante la última semana de octubre. 

Fueron casi 10 días en los no entraban ni salían camiones y buses de las empresas salmoneras. Esto, impulsado por las demandas sociales que se exigen hoy en todo Chile, entre ellas, la realización de una asamblea constituyente, la denuncia sobre las violaciones a los Derechos Humanos y reivindicaciones territoriales, además de exigir mejores condiciones laborales en la salmonicultura. 

Lo anterior, generó diversas reacciones  a nivel comunal y provincial. Por un lado, la industria salmonera, respondió despidiendo a más de 400 trabajadoras y trabajadores, cuestión que motivó la oposición a la toma por parte de éstos y la exigencia de volver a sus actividades. El gremio transportista, por otro lado, realizó una movilización en Castro y Ancud desde el  3 hasta el  5 de noviembre, con el objetivo de desabastecer a Quellón. 

 

Negociaciones en comisaría 

A pesar de las tensiones y producto de las movilizaciones, representantes de estudiantes apoyados por la Coordinadora Social de Quellón, se reunieron el  5 de noviembre en la 6ª Comisaría de Quellón con el alcalde de la comuna, Cristian Ojeda, trabajadoras y trabajadores del rubro  y la asociación de la industria, SalmonChile. 

“Lo que logramos hoy día como movimiento estudiantil, es demostrar lo que podemos convocar, hemos estado hablando en frente de gente de SalmonChile, que es una organización a nivel nacional. Nosotros como estudiantes de un pequeño pueblito de Quellón, hemos logrado reunirlos y llegar a acuerdos para el bien común de la gente que está trabajando en las plantas de procesos”, afirmó Jaime Porma, vocero de las y los estudiantes de Quellón. 

Fotografía: Camila Pérez Soto

 

El alcalde de la comuna, Cristian Ojeda, señaló al respecto que “hay muchos compromisos, uno de los más importantes es reincorporar a muchos de los trabajadores despedidos y lo otro, bueno, empezar a hacer un compromiso de los contratos de faena a mejores contratos laborales, especialmente a contrata y también a indefinido”.

Por su parte, Elizabeth Pulgar, trabajadora de la empresa Salmones Austral aseguró que para su gremio “lo principal de esto es que los trabajadores puedan volver a trabajar”

De esta forma, los actores involucrados en la reunión se comprometieron a crear una mesa de trabajo comunal que tome en cuenta temáticas sociales, ambientales y de bien común, además de hacer un seguimiento de los acuerdos realizados.  

 

Violento actuar de Carabineros

Fotografía: Camila Pérez Soto

La Coordinadora social y el estamento estudiantil hicieron el llamado a deponer las tomas ubicadas en la carretera, pero las medidas conversadas no dejaron conformes a todas las personas movilizadas. Fue así que los manifestantes autoconvocados permanecieron en los cortes de ruta, siendo desalojados el 6 de noviembre violentamente por Fuerzas Especiales de Carabineros, quienes llegaron a Chiloé desde Puerto Montt.  

Como consecuencia de lo anterior, se reportaron cinco personas detenidas, entre ellas dos menores de edad. Rosa Vidal, madre de los adolescentes detenidos, denunció que carabineros agredió a sus hijos ya que uno de ellos presentaba hematomas en la nariz. 

Además, agregó que le pegaron “cabezazos” y que “acá lo tuvieron en un calabozo y cuando ellos se pusieron a gritar que eran menores de edad recién lo sacaron del calabozo”, luego de esto los trasladaron afuera de la comisaría y los esposaron a una banca. 

 

La importancia de paralizar la industria del salmón 

La salmonicultura  es la segunda industria que más exporta en Chile después del cobre. En  2018 generó  US$ 4.728 millones de ganancias por sus exportaciones,  sin embargo, esta situación no se refleja en los sueldos de las y los trabajadores, ni en sus condiciones laborales, ni en sus contratos y turnos de trabajo. 

De acuerdo al estudio “Salmones de sangre del sur del mundo”, publicado este año por el Centro Ecoceanos, entre 2016 y 2019, un trabajador de la industria muere cada siete semanas. Asimismo, la investigación estableció que entre 2013 y 2019 fallecieron 35 personas en sus labores, siendo la región de Los Lagos la más afectada (19 casos). 

No obstante, no son sólo las precarias condiciones laborales las que motivó a los y las estudiantes a intentar paralizar a la industria salmonera, sino que a estas se suman el grave impacto que tiene ésta en el medio ambiente y el daño que producen en las comunidades del sur del país.

Infografía: Sebastián Henríquez