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Hace veintidós años que Gustavo Cortes, Federación de Sindicatos de Trabajadores del Salmón de Quellón – Sindicato Río Dulce (Fetrasal), trabaja en la industria salmonera, asegura que la calidad de vida es algo “demasiado sacrificado”, en donde se trabajan entre 8 a 10 horas, generalmente haciendo horas extras, para “ganar un sueldo que permita vivir”. Indica que no existen las medidas de seguridad necesarias, por lo que “siempre ocurren accidentes laborales en la industria del salmón. Asegura que el tiempo para la familia es muy poco y casi no ve a sus hijos: ” cuando llego a la casa, siempre están mis hijos durmiendo”.

Afirma que es lamentable lo que sucedió, y que como gremio están muy preocupados frente a la problemática de tener a una industria que no cumple los estándares necesarios. “No es posible que fallezca un trabajador mensual en los últimos 4 años. En este mes de mayo han fallecido 5 trabajadores que pertenecían al rubro de la industria salmonera”.

“El estado debería fiscalizar más, vemos demasiadas debilidades en su actuar, ya sean: La autoridad sanitaria, Sernapeca, la inspección del trabajo, las autoridades marítimas. La industria salmonera hace lo que quiere, con su poder económico es capaz de corromper a muchos… El Estado hace oídos sordos a nuestras demandas”, asegura.

Existe una des-protección hacia la maternidad, comenta el dirigente, “Las trabajadoras que son madres sufren de discriminación”. Afirma que existen plantas de procesos en donde prácticamente se controla con tiempo y numeración el horario para ir al baño.

La industria del salmón no cumple con las normas, ni estándares medioambientales, no respeta a los pueblos originarios, ufff.. etc. Son muchas sus falencias, no así en sus países, donde cumplen al “pié de la letras” los estándares, finaliza el dirigente.