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Por Carlos Trujillo

No es que los vecinos de la comuna de Dalcahue estén conmemorando esa batalla ocurrida en abril de 1824 sino que están empeñados en iniciar una batalla legal y moral contra los dueños del poder y el dinero (llámese, autoridades comunales, provinciales, regionales y nacionales, hasta el mismo señor Piñera), y las empresas salmoneras y otros poderes económicos con los que parecen asociados.

 

Hace unos días un centenar de vecinos y representantes de organizaciones sociales de las comunas de Dalcahue y Castro cortaron la conectividad de la Ruta 5 Sur, en el sector de Piruquina, para manifestar su molestia por los altos niveles de contaminación causados por los vertederos presentes en la zona.

 

Al decir de los participantes, dicha movilización fue sólo una advertencia a las autoridades, porque el malestar y la indignación de la comunidad han llegado a “un punto de no retorno” en la exigencia de la eliminación inmediata de los vertederos industriales, así como también en la recepción de basura de otras comunas.

 

Por varios años las autoridades nos han “vendido la pomada” de Dalcahue como un destino turístico maravilloso, al mismo tiempo que han estado permitiendo el funcionamiento de siete vertederos (dos ya cerrados, pero sin ningún trabajo de mitigación de los daños), los que han deteriorado enormemente la naturaleza de ese sector y han transformado la vida de los vecinos en un verdadero calvario.

 

No podemos seguir permitiendo que se destruya nuestra tierra a vista y paciencia de las autoridades, ni que las empresas salmoneras continúen contaminando la comuna de Dalcahue y el archipiélago de Chiloé a su entero antojo, infectando las napas subterráneas, como también riachuelos y ríos donde sus desperdicios han hecho desaparecer las especies que habitaban en esas zonas.

 

El agua que tomamos debe estar contaminada –dice uno de los pobladores—y nadie desea que sus hijos ni los hijos de sus vecinos crezcan tomando esa agua desde pequeños.

 

En una reunión realizada en la escuela de Mocopulli el jueves de la semana pasada, como para minimizar la situación, el señor intendente regional lanzó varias frases para el bronce: Una de ellas, “Nadie está obligado a vivir donde no quiere”, apuntando a los vecinos que viven y han vivido toda su vida en el sector en el que les impusieron esos basurales. Otra más, “Ustedes deberían alegrarse de que estoy del lado suyo”, como si eso fuera una bendición para quienes sufren a causa de la pestilencia, la plaga de ratones y otros males no menores provocados por los deshechos arrojados en el sector de Mocopulli, por empresas todopoderosas que con la anuencia, o simplemente la vista gorda de las autoridades sanitarias y medioambientales, día a día a día les arrojan decenas de toneladas de desechos industriales que ellos –como empresas millonarias que se llenan los bolsillos en nuestra isla sin dejar nada a cambio– deberían tratar en vertederos construidos por ellos mismos y que deberían estar regulados por las más estrictas leyes medioambientales.

 

De no haber una respuesta positiva a nuestras peticiones y terminar inmediatamente con el depósito de desechos industriales en nuestra comuna, nos veremos obligados a protestar de una manera más drástica, puesto que no se trata de un problema de la comuna sino de todos los habitantes de nuestra provincia.

 

Vecino chilote, cualquiera sea la comuna donde resides, únete a este movimiento y manifiéstate contra los vertederos ilegales y las empresas que están contaminando día a día nuestra naturaleza.