Compartir :

Pablo Aránguiz Mesías

 

 

 

 

¿Eres tú? Preguntó Rodrigo enviándome una foto contenida al interior de un artículo proveniente de un diario local. Cuando la miro, lo primero que veo en la foto es a Don Carlos y a su izquierda efectivamente a una persona que se parece a mi pero que no era yo. Mientras le contesto a Rodrigo, veo de refilón el titular de la nota que dice “pesar por la trágica muerte de dirigente indígena” lo que inmediatamente me llevó a leer el artículo donde se informa del fallecimiento de Don Baudilio Neun Rain, de la comunidad williche de Weketrumao, en un accidente automovilístico ocurrido en el sector de Chadmo.

Después de salir del asombro, de contactar y ratificar la información con integrantes de su familia me pongo a pensar en Don Baudilio y las muchas veces que compartimos ya sea en reuniones, cuando visitaba a algún integrante de la familia o como cuando solo por coincidencia nos encontrábamos en los más diversos y recónditos parajes que componen el territorio de Weketrumao. Es que sin duda una de las principales características de Don Baudilio era ese espíritu nómade que se traducía en un incesante transitar al interior del territorio confluyendo en actividades productivas, sociales y políticas; todas ellas unidas por un profundo compromiso, sabiduría y respeto por su cultura, resultado de ese intimo vinculo con el cuidado y defensa de la madre tierra heredado desde las y los mayores.

Y es que así era Don Baudilio, nunca se sabía dónde iba a parar, un día nos podíamos encontrar de suerte allá en lo alto de la montaña mientras le ayudaba a Chivi con el balseo de la leña en el lago San Antonio, otro día las hacía de fogonero en el ahumado de las papas de la Sra. Eduvina, otro día en el aserradero donde Víctor, en reunión de comunidad, saliendo por las mañanas de las juntas con Manuel, visitando a la Sra. Elba, o simplemente caminando por la carretera…..esa maldita carretera…cuantas vidas más te vas a llevar. Dos momentos particulares se me vienen a la memoria; el primero hace más de diez años cuando reactivamos la defensa del lafken mapu y mientras navegábamos por los esteros y canales frente a Weketrumao, observé que cada vez que divisábamos o nos cruzábamos con algún lile, ketro, pachanka o lo que fuera Don Baudilio levantaba su mano y los saludaba sigilosamente demostrando un afecto como quien se encuentra con algún familiar o viejo amigo…….¿por qué haría aquello? pensaba yo desde mi ignorancia. La segunda vez fue ya durante el año pasado cuando compartimos en muchas oportunidades mientras participábamos en las mingas por la restauración del molino del abuelo Juan Rain (1).

El mismo molino en el que Don Baudilio comenzó a trabajar varios años antes, esta vez solo junto a Miguelito, como sabiendo de antemano que sería ese lugar desde donde se gestaría un nuevo impulso en la recuperación y defensa del patrimonio de la comunidad, y más importante aún, como sabiendo que, aunque Miguelito también nos dejaría al poco tiempo, no podía faltar en esa significativa empresa. Ahí se encuentra elrodezno de koiwe de Don Baudilio, dialogando nuevamente con el agua, la piedra, la semilla y el kimün para enseñarnos de la vida, a la comunidad y a quien quiera aprender de ella. “Si no era ná cabeza de nabo, dijo alguna vez el maestro don José Saldivia”.

El tránsito de Don Baudilio al Wenu Mapu, como él le decía, me pilló lejos sin embargo su partida me ha llevado de vuelta a Chiloé y a la reflexión respecto a la manera en que nos encontramos encarando los tiempos urgentes que vivimos en la actualidad, eso que desde el norte le han llamado Antropoceno. Desde donde estamos haciendo frente a las amenazas que siguen socavando los valores y principios que Don Baudilio y tantos otros defendieron en el pasado para impulsar las transformaciones que se requieren en la actualidad.

Varias preguntas se me vienenencima: ¿Que nos enseñan las vidas y luchas que personas como Don Carlos, Don Tani, la Sra. Gregoria, Don Baudilio y que tantos otros dieron (¡y siguen dando!) por Chiloé y su gente? ¿Qué podemos aprender de aquellas batallas más recientes, ganadas desde la dignidad de un pueblo, como fue lo acontecido con la Golden Spring (2) o la des afectación del Parque Nacional Chiloé? ¿De qué manera los movimientos actuales por la defensa del territorio le dan cabida y participación a esas lideresas y líderes locales que tienen tanto que compartir y enseñar?

La crisis actual que ha puesto en riesgo la vida en el planeta corresponde en primer lugar a una crisis ética que remonta sus orígenes desde el momento que el hombre europeo comenzó a fantasear con ese mito de la individualidad, separándose de la naturaleza, de su propio cuerpo, de los otros hombres y particularmente de las mujeres, y cuyos impactos provocado desde hace más de quinientos años sobre el continente americano hacen mella hasta el día de hoy en nuestras vidas, de eso sabemos harto en Chiloé. La crisis de la vida en el planeta corresponde también a una crisis de los cuidados, donde la separación razón/emoción se traduce en una carencia en los afectos hacia las otras personas, a la naturaleza y a los otros seres no humanos con quienes co-habitamos el planeta. Precisamente aquello es lo que la vida de personas como Don Baudilio nos enseña, a resituarnos con humildad en este andar llamado vida donde no somos más que un árbol, un pez, un pudú o un pájaro, somos todos hijas e hijos de la Ñuke Mapu.

Mañum Don Yiyo

Nota al pie:

(1) Para ver documental “La isla después del tiempo (Conficto Golden Spring)”
Para ver documental “El molino del abuelo Juan”