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  • “Los títeres son una herramienta pedagógica, una herramienta para la vida. Si más personas hicieran títeres, podrían comprender el juego, desde las y los niñ@s a los padres, para así poder criar de una manera más educativa” afirma la titiritera Quellonina.
  • Nikola a través de su compañía ‘Okliria’ realiza un Taller en el Centro Cultural de Castro con el objetivo de rescatar la sabiduría que tiene la gente que habita la Isla, como mapuche-williche, como chilotes, y de esa manera poder realzar las costumbres de la comunidad. Comenta que para ella, éste oficio es una forma de vida, “una vive y come de ésto”.

 

Rienzi Figueroa V.

Nikola Sepúlveda (24), oriunda de Quellón, relata que practica el Teatro desde los 11 años. A los 16, en Puerto Montt conoció el Teatro Popular por medio de una ‘maestra’ actriz y titiritera que la formó en éste oficio. En ese entonces, comenzó a levantar salas autogestionadas, dándole la oportunidad de comprender que el teatro lo puede hacer cualquiera y su principal motor es la liberación.

A los 18 años decidió que su oficio de vida sería ser titiritera. Participó del seminario ‘La historia del títere en Chile‘ el cual despertó su interés por transmitirle a la Pichiquiché ‘gente pequeña’, el conocimiento de los antiguos de forma didáctica, y a través del juego demostrar la importancia de la identidad del territorio, para así poder defenderlo y seguir construyendo, sin olvidar la memoria de los pueblos.

‘Soñando Historias Territoriales

“El taller de Títeres y Educación ‘Soñando Historias Territoriales‘ se gesta con la motivación de traspasar el oficio del títere a niñas, niños y gente adulta en la Isla de Chiloé. Transmitirles las técnicas del oficio, entre ellas la manipulación de objetos, los bocones, los títeres de mesa y los títeres de guante”, comenta la quellonina.

Una vez que las personas comprenden la técnica, se desarrolla la construcción del títere, para luego dar paso a la dramaturgia, en donde se realizan cuadros ilustrados, orientados en el territorio. “La idea es construir desde lo cotidiano, desde su infancia, historias territoriales basadas en la identidad de la Isla, desde una creación colectiva para lograr un trabajo comunitario” asegura.

Afirma que los títeres son una herramientas pedagógica, una herramienta para la vida. “Si más personas hicieran títeres, vivirían más felices, podrían comprender el juego, desde las niñas y niños a los padres, para así poder criar de una manera más educativa” .

A través de su compañía de títeres (@okliriatiteres en su Fan Page de Facebook) lo que quiere representar con el taller ‘Historias Territoriales es “rescatar la sabiduría que tiene la gente de la Isla Grande, como mapuche-williche, como chilotes, y de esta manera poder realzar nuestras costumbres, nuestra comunidad, la solidaridad que se vive en las mingas”, finaliza.