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En plena crisis sanitaria, vuelven dos nombres a tomar los cargos de director de Servicio de Salud de Chiloé y del Hospital de Castro. Hombres cuestionados por su actuar y temidos por cierta parte de los funcionarios, debido a testimonios de persecución laboral y antecedentes de despidos.  El Ministerio de Salud pone nuevamente a Ferrada en el cargo, siendo que el propio Ministerio fue quién ratificó su salida, respaldando la decisión del ese entonces director del Servicio de Salud (German Echeverría).

¿Estamos frente a un problema mayor, del cual vemos sólo la punta del iceberg?


 

Durante la mañana de hoy lunes 23 de marzo, en el contexto de la pandemia del Covid-19, se movió – nuevamente- el tablero dentro de la Red Asistencial de salud en Chiloé. Se confirmó que el doctor Luis Ferrada Christie asumió -nuevamente- como subdirector del Servicio de Salud Chiloé. Recordemos que Ferrada (Ginecobstetra) ya había sido desvinculado el 20 de diciembre del 2019, por quien en ese entonces era director del Servicio de Salud Chiloé, German Echeverría.

En tanto, la dirección del Hospital de Castro quedó en manos del doctor José Francisco Ricaurte Mendoza, quien había renunciado al mismo cargo el 7 de marzo de éste año, por supuesta “diferencias” con el ex director del Servicio de Salud de Chiloé, Germán Echeverría, a quién le pidieron su renuncia el viernes pasado (20 de marzo).

En pleno contexto de crisis institucional,  dichos movimientos indican que algo no anda bien en el Servicio de Salud Chiloé y en el Hospital de Castro. No es extraño que los puestos de directorios sean “una puerta giratoria”.  Eso lo sabe Contraloria General de la República, quien está investigando la gestión y las numerosas irregularidades que ocurren dentro del Hospital de Castro. En relación con éstos “pases entre ellos” , es necesario aclarar que luego que  Echeverría sacara a Ferrada del cargo,  habría generado la molestia de éste último, quien fue hasta las oficinas del Minsal a denunciar el hecho, sin tener resultados positivos a su apelación, y siendo re ubicados dentro del Servicio de Salud.

La pregunta que cabe realizarse ahora, es: ¿cómo el Ministerio de Salud permite aprueba cambios de dirección, siendo que el año pasado, ellos mismos fueron quienes negaron la reincorporación del doctor Ferrada?, ¿ Acaso no existe más gente competente para el cargo ?, ¿o algo (o alguien) está manejando esta situación desde adentro?.

Ciertas interrogantes surgen en medio de una crisis institucional que mantiene asustado a los funcionarios del Hospital de Castro, quienes temen que nuevamente comiencen las persecuciones laborales y los despidos.