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Pedro Villagra, “Perico” (60) como pide que lo llamen, es un ex cura Franciscano que vive hace 25 años en Chiloé. Perico es amigo de Mariano Puga, el cura “obrero” que por éstos días se encuentra agonizando. En este contexto, Perico recordó el compromiso de Mariano Puga con los más oprimidos de ésta sociedad, además de su particular manera de vivir la espiritualidad. También comentó sobre su paso por Chiloé y su particular forma de celebrar la eucaristía. 


 

Décima de agonía para Mariano Puga

Mariano, la muerte espera
Puga, tu padre te aguarda
Cura, la gloria no tarda
Obrero, fe verdadera.
Bella la muerte no fuera
sin tu fe de cura obrero
ve con Arnulfo Romero
que el cielo es nuestra memoria
a ti honor, gracias y gloria
amén, cura compañero. (Lilian Arévalo)

 

 

 

“En Chile no hay nadie que se le parezca a Mariano Puga. Ni en la manera en la que él desarrollaba su Ministerio y en todo lo que el significa”, afirma con total convicción el ex sacerdote Franciscano Pedro Villagra, quien nos relata que su vínculo con el cura obrero se gestó cuando ambos fueron militantes del Movimiento Contra la Tortura Sebastián Acevedo.

Perico relata que Mariano Puga Concha fue un hombre que – alimentado por los tiempos de la revolución cubana y del concilio vaticano segundo- adscribe a los cristianos por el socialismo, es decir incluye en su mística lo político. El padre Mariano, sale de los lugares de privilegio de la jerarquía, cuales por sus apellidos (Concha Puga) podría haber hecho una carrera eclesial. Sin embargo, él al encontrarse con el cristo pobre ( como experiencia personal) , decide reconocer esos rasgo del Cristo pobre en la gente. Entonces empieza a vincularse con comunidades empobrecidas de ese tiempo. Él comienza a alimentarse de eso y a integrarlo a su espiritualidad”, asegura Perico.

La mayor parte de su vida la realizó en comunidades pobres. Pasó mucho tiempo en la zona Oeste de Santiago. También estuvo una década entera en Chiloé. Lo que aprendió en la liturgia él lo releyó y reestructuró, haciendo de la misa una celebración muy desestructurada donde lo que propone el misal como celebración de la eucaristía, es un esqueleto, que podía alimentarse de la coyuntura de la sociedad en el momento en el que celebraba la eucaristía.

Entonces, “Mariano Puga, en la celebración de la eucaristía incluyó testimonios, lecturas de otros textos, bailes, etc. Cada persona tenía su biblia. Hubo una expresión comunitaria colectiva, la expresión de la organización política se integró en la celebración de la eucaristía como un evento político también”, recuerda Pedro.

 

Ex sacerdote franciscano, con una vasta experiencia de opositor a la dictadura y apoyo a comunidades mapuche.

 

Mariano Puga en Chiloé

Curiosamente en ésta tierra, Marino tuvo poco protagonismo en comparación a cómo lo poseía en Santiago, en donde era muy convocante, sin embargo entre la gente Chilota no fue así. Pienso que su pedagogía fue distinta. Apropósito de haber cumplido ya una cierta cantidad de años, el decide venirse a Chiloé y releer su vida al ritmo del territorio y Maritorio Chilote, comenta El ex cura franciscano.

“A Mariano le interesó mucho la figura de construcción eclesial en Chiloé, a través de los fiscales, que son personas laicas de las comunidades, embestidas de autoridad desde el tiempo de la colonia por los misioneros. Dicha figura, fue le causo gran curiosidad, al entenderla cómo una manera de re-evangelizar la fe y la experiencia de iglesia en Chiloé”. añade.

La vida del cura obrero o el cura amigo, la hizo entre pescadores, campesinas y campesinos, y acompañado a fiscales y sotafiscales en reuniones de formación y de relectura bíblica en las experiencias del obispado. Estando mariano aquí, seguía con el título de Coordinador Mundial de los curas obreros, por lo que tenía que salir bastante.

“Mariano tiene la característica de siempre viajar a visitar a amigos o enfermos independiente del lugar que sea. El testimonio mas potente de él son las visitas a las casas de la gente. Miles de familias podrán decir: Mariano estuvo conmigo cuando lo necesite. Mariano se quedó a tomar té, a dormir, me acompañó y cuidó cuando estuve enfermo. Esa era una de las grandes características del cura amigo o del amigo cura”, resalta el Padre Perico.

En sus últimos años en Chiloé, Mariano comenzó hacer eucaristías en el poblado de Colo, comuna de Quemchi. “En esas oportunidades Mariano convocaba mucha gente disidente de la Iglesia incluso gente agnóstica que iba a la misa del Mariano por el mariano, para conocerlo y para gozar de la experiencia de sus eucaristías”, sostiene Perico.

 

La re-lectura de la Biblia

Desde la teología de la liberación y las comunidades eclesiásticas de base, la biblia se toma como un instrumento para releerlo. Se comienza a entender a la biblia -más que un texto antiguo y sagrado- como la memoria histórica de los pobres, en donde se pueden encontrar códigos de liberación para las comunidades oprimidas en América Latina. Ese fue el eje con el que Mariano usó la Biblia.

El texto de la biblia es la guitara, la realidad son sus cuerdas y la interpreta musicalmente es la comunidad. El texto en sí (como escritura de la biblia) es importante, pero el contexto, es decir quién y dónde se lee, y el pre texto como la historia que se está leyendo en ese contexto, le dará al texto un sentido totalmente nuevo.

“Un texto antiguo que es difícil de entender, desde la Teología de la Liberación nace un texto para leer las necesidades actuales de promoción humana, de desarrollo social, y de liberación de los empobrecidos y oprimidos de éste tiempo”, finaliza el padre Perico.