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El día martes 28 de enero, luego de 3 semanas privado de libertad, detenido en la cárcel de Castro, junto con asesinos, violadores y delincuentes en general, Raúl Nicolás LLan LLan (18) volvió al regazo de su madre, la cual se encontraba desconcertada por toda ésta situación. Ésto hecho (la revocación de la prisión preventiva) se puede leer como un victoria por parte de la familia y de su abogada defensora Fernanda Molina. A su vez, desde el mundo jurídico  afirman que se puede interpretar como que el tribunal se da cuenta que la acusación hecha por fiscalía -la cual pende exclusiva y únicamente de la declaración de la carabinera- no es suficiente para mantenerlo privado de libertad.

Cabe destacar que, la magistrada aún no se pronuncia respecto a la inocencia o culpabilidad de los cargos que lo acusa el Ministerio publico, aunque los defensores y la familia confían en que se probará la inocencia del joven chilot, quien se encontraba protestando pacíficamente (7 de enero) en contra del modelo educacional, ejerciendo su derecho constitucional a manifestarse (artículo 19, N° 13). ¿Acaso vamos a considerar un delito la libertad de expresión ?

 


 

 

 

Del inhóspito calabozo al calor del hogar

Lo que se resolvió en la audiencia que duró 30 minutos, fue la revocación de la medida de prisión preventiva por parte de la magistrada del Tribunal de Garantía de Castro. Medida  pedida por la abogada defensora de Raúl, Fernanda Molina y concedida por la magistrada Jessica Yañez,  exclusivamente por ser ” una medida desproporcionada para el caso en concreto de éste joven”. Mismo argumento expuesto por el Tribunal de Castro, en primera instancia, el cual negó la petición del fiscal de someter a Raúl a prisión preventiva, pero que sin embargo, días después la Corte de Apelaciones de Puerto Montt se la concedió al Ministerio Público.

“Es importante clarificar que en la jornada de ayer el tribunal de Garantía de Castro fue una audiencia para revocar la medida cautelar. Jamás se discutió el fondo del asunto respecto a la acusación que el Ministerio Público interpuso hacia Raúl. Es decir, aún la magistrada no ha determinado si es que el verdadero o falso de que le joven quellonino estuvo implicado “desordenes públicos y las lesiones hacia la carabinera”. Aclaró Enrique Soto Díaz (27), egresado de derecho de la Universidad de Concepción (UdeC) miembro del Equipo Jurídico de la Asamblea Social de Castro.

 

“Estoy seguro de mi inocencia”

Cerca del medio día, un grupo de familiares y amigos de Raúl, lo esperaban fuera del tribunal. Al salir, recibió un lluvia de abrazos y gestos de cariño. Su madre, Carolina Rubio, quien aún se encontraba tiritando por la emoción, comentó estar muy contenta por haber revocado la medida cautelar. “Tenerlo con nosotros ya es muy importante. Doy las gracias a todos quienes creyeron en mi hijo, a la abogada Fernanda Molina, al equipo jurídico de la Asamblea Social de Castro(…). Sabemos que ésto está recién comenzando y vamos a demostrar su inocencia”, indicó la madre con un nudo en la garganta.

 

 

Al medio de un gran círculo de amigos, estaba Raúl, quien se acercó  y comentó en exclusiva: “Estoy en shock aún, se que soy inocente y espero que todo ésto se aclare para tener la libertad absoluta. Fue súper injusto tener que haber pasado esos días allá dentro(…) soportando mil cosas”. El joven quellonino fue enfático en reiterar que él tiene la consciencia tranquila y está claro de su inocencia.

 

 

¿Qué medidas interpuso el magistrado?

La abogada defensora, Fernanda Molina, luego de la audiencia nos comentó el detalle técnico de la situación en la que se encuentra el jóven. “Arresto domiciliario parcial nocturno, lo que es una restricción a la libertad pero de menor intensidad que una prisión preventiva. Él tiene que estar en su casa desde las 10 de la noche hasta las 8 de la mañana, todos los días. Fernanda explicó que la medida que originalmente tendría que durar 90 días, sin embargo, se pueden ir bajando y es lo que se espera”.

La defensora pública fue clara en señalar que ya no existe la posibilidad que el Fiscal Luis Barría revoque ésta medida, ya que “debió apelar en la audiencia y no lo hizo”. Fernanda explicó también que el fiscal especuló con la gravedad de la supuesta “herida” de la carabinera Gladis Leiva Ruiz, puesto que no están presentes esos documentos en la carpeta investigativa. “No hay todavía un examen del servicio médico legal que la diagnostique como lesión grave e incapacidad para trabajar 6 meses”. Las pruebas que presentó la fiscalía es una licencia médica que dura 29 días, y eso no cumple con el requisito que la incapacidad, el cual tiene que ser por más de 30 días, aclaró la abogada.

 

 

 

Argumentos técnicos de la defensa

Lo que se cuestionó en la audiencia fue la existencia del delito, la participación y la necesidad de cautela. En relación al la existencia del delito tiene que ver con que se cumplan los requisitos del delito que establece la ley para que se configurarse como delito. aseveró la abogada,

Respecto a la participación, Fernanda señaló , en primer lugar,  “acá hubo una intención de evadir la detención policial, de resistencia a la detención, y en el caso de que se comprobase de que algún golpe (producto del forcejeo de la propia detención) le haya generado algún tipo de lesión a la funcionaria policial, no existe en Raúl la intención de dañar, puesto que la intención no estaba dirigida en dañarla, si no que siempre fue una intención de evadir la detención policial.

En segundo lugar, la jurista aclara que no se ha acreditado hasta el momento que ese “supuesto golpe” haya sido ocasionado por mi representado. Ya que era tal el nivel de caos, que cualquiera de los demás policías pudo pasarla a llevar. En tercer lugar, resulta difícil comprender y casi físicamente imposible que Raúl hubiera tenido la fuerza y la posibilidad de pegar una patada como la que se señala en la formalización, debido a que se encontraba absolutamente reducido.

Por estas razones, “es difícil de entender la participación, ya que había 4 funcionarios de Fuerzas Especiales (que estudiaron para ser expertos en éste tipo de casos) atrapándolo. Fue subido en brazos al carro de la policía. Cabe preguntarse, ¿en qué momento Raúl tuvo tiempo – espacio para poder desarrollar esa habilidad física y pegar una patada de tal magnitud que provoque lesiones de esa envergadura? parece poco creíble o físicamente imposible”, planteó la abogada.

En cuanto a la necesidad de cautela, “tiene que ver que posee irreprochable conducta anterior, no posee anotaciones penales ni como menor ni como adulto, que ha colaborado con la investigación desde el inicio”, finalizó Fernanda Molina.


 

A modo de reflexión, podemos interpretar que Raúl no es un delincuente, por el contrario, es un joven que se encontraba manifestado pacíficamente en el contexto del descontento social debido al modelo educacional segregador y de mercado, imperante hoy en nuestro país. Al igual que muchos otros jóvenes apresados injustamente, Raúl buscaba aportar en las movilizaciones y en el quehacer cotidiano de la resistencia estudiantil hacia la sociedad en la que todos vivimos”.

¿Acaso no tenemos todos derecho a manifestarnos, o también es un delito?